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Hay que evitar "inflar" las expectativas inflacionarias Una frase de gran actualidad, resume el editorial de la revista "Orientación Empresaria" que el Centro Comercial e Industrial de Rafaela acaba de sacar a la luz pública. Con nuevo formato y renovado diseño, el medio gráfico que se imprime en LA OPINION, llega al empresariado local con mayor análisis sobre la actualidad. Las expectativas de un posible crecimiento en los porcentajes de inflación y los problemas ya desgraciadamente conocidos por todos que esta circunstancia puede acarrear a los distintos sectores de la economía nacional, deben ser materia central de análisis y preocupación de todos aquellos que tienen alguna responsabilidad en el tema. El crecimiento de la economía interna en un país, tal como acontece con el nuestro, trae casi siempre aparejados pedidos de recomposiciones salariales y también algunos incrementos de precios en los productos y servicios de consumo masivo no deseados por la masa de consumidores. Esta espiral de satisfacciones de ambas partes deben tener un cierto equilibrio evitando que su materialización produzca situaciones no deseadas, para lo cual, oportunamente, la sociedad diseñó las instituciones reguladoras y las disposiciones legales correspondientes que controlen y eviten los desequilibrios no deseados. Lo que hay que desear es que dichos resortes de control se pongan en marcha y se anulen de esta manera los abusos no deseados que nos puedan llevar a una inflación descontrolada. Si verdaderamente queremos un país que salga de la inestabilidad y la pobreza y llegue a la orilla de las seguridades jurídicas, el bienestar económico y el respeto por las libertades individuales, tenemos obligatoriamente que empezar a actuar como un país moderno, respetuoso de las leyes y del prójimo evitando abusos por parte de los actores socioeconómicos. Algunos tendrán que aprender a ser cautelosos con sus posiciones dominantes en el mercado, evitando esquilmar al consumidor cautivo y otros dominar sus pasiones y arrebatos utilizando las herramientas existentes para castigar cualquier exceso, dándole también al mercado consumidor la posibilidad de que por sí solo determine, regule y sancione a quienes son los enemigos de sus bolsillos. Hagamos un poco de historia y recordemos los siguientes pasajes de la ultima década. La iniciamos con un tipo de cambio que se pudo mantener en caja, con una nueva cotización estable tras la tremenda inflación anterior; luego vinieron el default y la trágica situación externa que tras tres años se consiguió recomponer con el Canje de la Deuda y ahora estamos a punto de acordar mejores condiciones para el resto de nuestra Deuda Pública. Es más, tenemos la obligación de recomponer la situación puertas adentro del país; es un desafío muy grande e intenso. Si producto de estos síntomas arriba mencionados se derrumban las expectativas de la gente, de nada valdrá saber que estamos marchando hacia una salida real de la crisis, el rebrote de la inflación será inevitable, porque en temas económicos no hay una relación de dos más dos, igual a cuatro. Por eso tenemos que advertir que todavía hay índices de desempleo y de pobreza que nos tienen que hacer recapacitar actuando con mucha mesura y no creer que ahora "todo está bien" y que podemos aguantar otro cimbronazo inflacionario como el vivido años atrás. Hacen falta no solamente normas de conducta ciudadana sino reformas estructurales que fueron dejadas de lado con la excusa de la crisis. Este es el momento de retomar la senda de señales políticas adecuadas para recomponer la visión de un horizonte que tiene la obligación de ser pleno de oportunidades para todos los habitantes y para la gente que quieren producir, invertir, trabajar y reinsertarse en esta sociedad, bajo la premisa irrenunciable del respeto a la ley y a la vigencia plena de las libertades. ![]() |
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