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Monstruo al acecho Sin caer en tremendismos, tampoco se debe pecar de ingenuidad. Recordar que los lechos de rosas, también tienen espinas. Estamos siendo recurrentes, pero un tema como la inflación, que puede llegar a tener tan decisiva influencia en nuestras vidas, modificando no sólo actos y costumbres, sino también alterando ánimos y conciencias, merece todas las reiteraciones que correspondan, pues el simple hecho de ejercitar la memoria para retrotraernos a escenarios inflacionarios, es más que suficiente para sacarnos sarpullido. Varios de los últimos domingos ocupó nuestra columna, donde comenzamos a deslizar advertencias en cuanto a que no estábamos andando por un lecho de rosas, que las sensaciones se estrellaban contra un muro. Aún con números y realidades que decían otra cosa. El monstruo está al acecho referimos en alguna ocasión. Hoy, tras las estadísticas de setiembre, puede decirse que está mostrando sus garras, por lo que deben extremarse todos los recaudos, si es que los hay, para cuidarnos del zarpazo. El 1,2 de "costo" general que tuvo el mes pasado es preocupante, pero es poco frente al 2,5 que registraron los alimentos, especialmente los productos de la canasta básica. Es decir, el golpe más fuerte que asesta la inflación es a los sectores de menores recursos, como siempre. Los está dejando al borde del nocaut. Al 23 de octubre electoral se está llegando bastante maltrecho, con el último envión. Después vendrán los temidos ajustes, tanto en tarifas como en combustibles, dos elementos que son generadores del empujón al nivel general de precios, que ya vienen acelerados. La descripción de las consecuencias queda librada a la imaginación, o al recuerdo de cada uno. No es intención caer en exageraciones, mucho menos en tremendismos, lejos está de nuestro pensamiento, pero corresponde decirlo, pues se perciben ciertas turbulencias, que aún sin una identificación precisa, casi sin saber desde donde vienen, están ahí, flotando en el ambiente. Tampoco es cuestión de despertar miedos como en los tiempos de la hiper, eso es pasado, y ojalá sepultado. Hoy vivimos un mundo diferente, donde los excesos son mucho más pequeños, pero igualmente temibles. La puja por la distribución es hoy muy fuerte, lo vemos a diario. Una de las consecuencias directas e inmediatas, generada tanto por la inflación como por lo inequitativo del reparto, con distancias que en lugar de achicarse se agrandan. Cada vez ricos más ricos, y pobres más pobres no es simplemente una frase. Es una realidad que se viene profundizando desde hace varios años. ¿Cómo puede ser que la pobreza suba en un país donde la economía está en crecimiento constante? Es evidente que algo está fallando, y que tal vez cuando se busca algún correctivo desde el Estado, como respuesta tiene estas advertencias inflacionarias que meten miedo. Está claro que el círculo vicioso deberá ser transformado en virtuoso. Pases mágicos no existen, pues no vemos semejanzas en Kirchner con Mandrake. Roberto J. Actis ![]() |
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