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Lunes 3 de Julio de 2006

Saint - Exupéry: desaparecido en acción

El autor de El Principito. El héroe de guerra. El aviador solitario. El hombre que se esfumó sin dejar rastros. ¿Qué pudo haber sucedido? El mar se encargó de responder al interrogante. De descifrar el misterio que se mantuvo vigente por más de sesenta años.

El hombre, el aviador: Ud. querrá saber, obviamente, si con una existencia tan agitada Antoine dispone de tiempo para el amor. Muy poco, por eso las relaciones que consolida se caracterizan por lo tormentosas; él permanece en tierra por breves períodos: el indispensable para escribir... y volver a partir. Aunque, nunca le faltan seguidoras "enamoradas", sólo lo impactan dos mujeres: Louise de Vilmain- que luego de haber anunciado sus nupcias, "huye" despavorida al enterarse de uno de los accidentes de Antoine (sufre fractura de cráneo), presintiendo cómo será el futuro junto al aviador.
La otra, es Consuelo Suncin. Con ella contrae matrimonio en 1931. Su estado civil no le impide comprometerse en misiones cada vez más riesgosas. ¿Ejemplos? Sí, por supuesto. Acepta ser piloto de pruebas de Air France. Vuela en hidroaviones, que muchas veces -a causa de imprevistos- tienen que amerizar en diversos ríos... y mares. Programa el raid París - Saigón a bordo del Caudron Simoun F-Anry que acaba de comprar y que le deja las cuentas bancarias al "rojo vivo". Apenas 4 horas después de despegar choca contra la cumbre de una meseta en el desierto de Libia ¡Conmoción general! A él -y al resto de la tripulación- los dan por desaparecidos. Una semana más tarde -luego de infructuosas búsquedas- los localizan y rescatan. Antoine, ni lerdo ni perezoso, graba para la radio "Aterrizaje forzoso en el desierto", y describe el incidente bajo una óptica humanística en el libro "Tierra de Hombres". Parece que logra superar los problemas financieros que lo acosan, sin embargo, no sucede lo mismo en su matrimonio.
Consuelo no soporta que el esposo se sitúe -habitualmente- al borde del abismo. Está abrumada por las prolongadas ausencias y por la incertidumbre que resulta el común denominador en la pareja. En síntesis:
Consuelo lucha por sostener la relación por años, luego agotada por la situación -y aún amándolo- abandona a Saint Exupéry. Para colmo de males se desencadena la Segunda Guerra Mundial. Antoine se halla maltrecho a causa de los múltiples accidentes y hospitalizaciones, pero a los 39 años (edad excesiva para los vuelos de combate) se empeña en contribuir en la contienda bélica y consigue entrar en la unidad de reconocimiento 2/33 de la Fuerza Aérea de su país.
Tras la derrota de Francia viaja a los Estados Unidos donde comienza a escribir "Le petit Prince" -titulado por las editoriales españolas: El Principito - y a pintar las imágenes que lo ilustrarán. Conviene destacar, que con más de 25 millones de ejemplares vendidos se transforma en un clásico y en uno de los mayores éxitos de la literatura fantástica. Narra la historia de un niño -único habitante del asteroide B 612- que se enamora de una bella rosa. Pelea con ella y se marcha para comprobar si hay vida en otros planetas. Un zorro se encarga de enseñarle la sabiduría de existir: "sólo con el corazón se ve bien", "lo esencial es invisible a los ojos". El texto, por un lado fantasioso, resulta claramente autobiográfico, por el otro. La rosa es Consuelo, la esposa, y el príncipe, es él, enfrascado en una incansable búsqueda de aventuras, reflexionando respecto al sentido de la existencia, mientras, vuela hacia las estrellas...
El principio del fin: A Saint Exupéry lo invade la angustia. Ser un simple mortal "terrenal", no sirve para calmar sus ansias: necesita alas aunque estas sean las del avión. Por lo dicho se reintegra a su antigua Unidad de Reconocimiento en el norte de Africa, y luego se traslada con ella a otra base, en Córcega. La Unidad 2/33, equipada por los Estados Unidos, la conforma un grupo exclusivo de hábiles pilotos jóvenes y, Antoine -a los 44 años- está demasiado viejo y excedido de peso para pilotear el ultramoderno Lockheed P-38 (un bimotor con el acertado apodo de "el Rayo"). Aún así, se vale de su fama y de influencias políticas con el objeto de que le asignen cinco misiones. Al concluir una de estas, se despista, provocando graves desperfectos al aparato por lo que le prohíben seguir volando. Deprimido y humillado por el "castigo", sumado a la lejanía de Consuelo y a la falta de dinero, el veterano aviador (el "mensaje" lo descifran tarde) da muestras que lo ronda la idea del suicidio. "La muerte, hoy, no tiene para mí, ninguna trascendencia", le escribe a un amigo y a los camaradas de la Unidad les comenta que "unos adivinos le habían augurado que su vida terminaría en el mar". Antoine, a pesar de todo, logra que lo devuelvan al servicio activo. El lunes 31 de julio de 1944 despega en un P-38F-5B de la serie J (Un número de código importantísimo, que nos ayudará a resolver el enigma). Debe realizar una misión de cartografía sobre el este de Francia, cerca de la frontera suiza. El avión parte a las 8:45. Dispone de carburante para 6 horas de vuelo. A las 14:45 no regresa, y no lo hará nunca más. Saint Exupéry se esfumó del Planeta Tierra dejando tras de sí un tendal de suposiciones. ¿Qué podría haberle sucedido? ¿Dónde? ¿Por qué?. Nadie responde a los interrogantes. Sesenta años más tarde, una lluviosa mañana de setiembre el mar devela el misterio. Nos cuenta como fue, hasta el instante final, el último viaje de El Principito...

Dra. Ana María Vottero.