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La Opinión On Line
- Año 10 -
es una publicación de
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20-02-2007

Editorial

El invitado

En busca de... Nomi Pendzik, Profesora en Letras

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El buen decir

13-02-2007

Editorial

El invitado

En busca de... Marcelo di Marco, escritor y coordinador de talleres de escritura

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07-02-2007

Editorial

La guerra: un dolor traducido en poemas

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En busca de... Museo del Títere, testimonio

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Consultorio lingüístico

El buen decir

03-02-2007

Editorial



Martes 20 de Febrero de 2007

En busca de... Nomi Pendzik, Profesora en Letras

El lenguaje: su espacio de reflexión y acción

Trabajar los diferentes aspectos del lenguaje relacionados con la literatura en un espacio virtual es una de sus actividades placenteras, más allá de las responsabilidades inherentes al oficio. Considera al libro on-line como otro modo de leer para el lector, sin que esto invalide el formato tradicional.
Posee un significativo número de libros de estudio de lengua y literatura que imbrican los actos de leer, comprender, escribir, corregir...
Con su compañero de vida, el escritor Marcelo di Marco -entrevistado la semana pasada- comparten el gusto por los libros.

LP - Usted es Secretaria de Redacción del periódico informativo y cultural Fin, que forma parte del "Taller de Corte & Corrección", del portal www.elaleph.com, cuéntenos cómo es esta experiencia virtual.
N.P. - Colaborar en Fin es muy dinámico y a la vez muy cómodo. En parte, por las características mismas del soporte: cada uno trabaja en su casa; los diálogos con los autores o los directores se hacen a través del e-mail -hay algunos intercambios muy jugosos desde el punto de vista conceptual o estilístico, y se aprende mucho de ellos; yo conservo todos los mensajes-. Por otro lado, como es un periódico, no tenemos la urgencia de lo cotidiano, y por lo tanto podemos darnos el lujo de sacar los artículos bien escritos, bien pulidos y revisados: es decir, tomarnos el tiempo para escribir y corregir como se debe -ésta es una de las falencias más habituales en internet: no todos los textos que circulan en la red cuidan la redacción, la puntuación, la ortografía-. Además, el medio permite varias instancias de corrección, incluso corregir o agregar material una vez que el artículo se encuentra on-line, de modo que los textos siempre pueden estar en revisión. Y, como si esto fuera poco, el trabajo con Ariel Mazzeo -el director-, con Marcelo di Marco -el fundador-, y con Diego Ruiz -cofundador y webmaster de elaleph- se hace como una verdadera tarea de equipo. En resumen: un placer.

LP - En el portal antes mencionado funciona una biblioteca, y esto nos lleva a pensar en el vigente debate sobre la desaparición o no desaparición del libro en papel. ¿Cuál es su postura al respecto?
N.P. - Pese a los apocalípticos, no creo que haya una primacía del soporte informático sobre el papel. Basta con ver la cantidad de publicaciones que aparecen diariamente en librerías y kioscos de diarios, y cómo internet remite a los libros y viceversa. Se trata solamente de otro modo de leer. La computadora permite una lectura que podríamos llamar "transversal", una lectura que puede estar continuamente atravesada por otros textos, afines o no. Por ejemplo, supongamos que estoy leyendo un texto de ficción y preciso una aclaración sobre un término o investigar sobre un tema anexo: acudo a un diccionario on-line o a un buscador, sin levantarme de mi silla, en una continuidad de pantallas; pero además, puedo recibir un mensaje de mis hijas y responderlo, sin la sensación de estar interrumpiendo por completo el texto que venía leyendo; o puedo adentrarme en una fronda de hipertextos, abandonando -si quiero- el texto que fue origen de mi búsqueda... La lectura en soporte informático tiene muchas ventajas. Pero si quiero leer una novela en la playa; o si necesito trabajar con un texto que pueda ver completo, de principio a fin; si quiero hacer una lectura lineal; o si preciso estudiar, subrayar, hacer anotaciones, ir y venir cómodamente... Bueno, para eso, no hay invento más noble que el papel.

LP - A fines del 2006 se publicó la antología "Cuentos de la Abadía de Carfax" y usted estuvo a cargo de seleccionar los textos que pertenecen a escritores jóvenes con significativos antecedentes. ¿Qué aspectos priorizó a la hora de dicha selección?
N.P. - En primer lugar, la calidad de los textos: todos son excelentes, y prueba de esto es la cantidad de cuentos y autores de nuestra antología que han sido premiados -Luis Cattenazzi, Daniel De Leo, Matías Orta y Karina Sacerdote, por nombrar sólo a algunos-. Tuve en cuenta también la pertenencia al género -todos son cuentos de horror-. Me interesaba además que tocaran diferentes temas y tuvieran distintas tonalidades y matices dentro del espectro de la literatura de lo sobrenatural, que es amplísimo: de alguna manera, quería dar cuenta de esa variedad, en el marco de la literatura fantástica. La otra cualidad que buscamos es que fueran cuentos realmente contundentes: nada de papillas ligth, predigeridas y edulcoradas. Lejos de la apatía consumista, los Cuentos de la Abadía de Carfax sacuden, perturban; es decir: como toda la buena literatura, le cambian la vida al lector.

LP - Escribió libros de Lengua y Literatura y Antologías para la enseñanza. ¿Cómo ha sido, en general, la recepción de los textos en los ámbitos educativos?
N.P. - En general, la recepción siempre ha sido muy buena; según los comentarios que me han llegado, los libros les gustan tanto a los docentes como a los alumnos -cosa que no resulta fácil de lograr-. Y -lo que es más importante- resultan útiles: los chicos leen, escriben, aprenden gramática, reflexionan sobre el lenguaje...

LP - Dentro de una orientación comunicativa de la lengua que hace un tiempo se viene gestando, el trabajo con la gramática es un tema cada vez más conversado a la hora de incorporar, por ejemplo, la gramática textual o la oracional, especialmente en el ámbito secundario. ¿Cuál es su opinión como docente de media y terciaria?
N.P. - El problema no radica tanto en si se trabaja la gramática oracional o la textual, sino en cómo y cuándo se incorpora la gramática dentro del enfoque comunicativo. Como en él se privilegia la práctica, muchas veces hubo una mala interpretación, y entonces llegamos a situaciones en las que nunca se estudiaba gramática -de ninguna clase-, o sólo se incluía una de las tendencias y se ignoraba la otra. Si sólo enseñamos sintaxis, perdemos de vista al texto como discurso global, escrito o dicho con un propósito determinado, una forma y una función dentro de la sociedad. Si sólo enseñamos gramática textual, corremos el riesgo de cambiar los nombres pero no los métodos -poner a los alumnos a reconocer y clasificar conectores no significa que realmente aprendan a usarlos cuando corresponde-. Lo cierto es que, si pretendemos que los chicos sean lectores y escritores competentes, no podemos dejarlos librados a su "conocimiento intuitivo" del lenguaje, sino que tenemos que adentrarnos con ellos en la reflexión y el análisis. Y esto incluye tanto a la gramática textual como a la oracional, siempre dentro de las necesidades que plantea el texto que se está trabajando en ese momento, no aislando cada aspecto del lenguaje como si fueran compartimientos sin relación unos con otros.

LP - Junto a su esposo, el escritor Marcelo di Marco, comparten el gusto por la lectura, por la escritura y por la docencia. Coméntenos sobre esta experiencia de vida compartida.
N.P. - Agradezco a Dios todos los días por Marcelo y por esta vida de placeres coincidentes: no podría vivir con alguien con quien no pudiera comentar una obra, recomendar un autor o pedir un consejo al respecto. Cada uno de nosotros es el primer lector crítico del otro -y cuando digo "crítico", es bien en serio...- y nos alimentamos mutuamente con lecturas, experiencias, análisis.