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Un problema serio será almacenar la próxima cosecha que se viene Los 89 ó 90 millones de toneladas de la cosecha que se avecina tropezarán con un serio problema: el almacenamiento ya que el déficit que tenemos es muy grande. La capacidad física actual es de 65 millones de toneladas, en tanto el resto deberá ir a bolsas plásticas. El 55% es almacenado por los acopiadores y el restante 45% por los productores. La cosecha viene abundante, los cultivos presentan un estado de mucho desarrollo, lo que significa que el proceso de cosecha puede ser más lento que los años anteriores. Por otra parte, si pensamos que aumentará la probabilidad de recolectar granos con mayor tenor de humedad que la de recibo, podemos estimar que habrá una gran demanda de secado de granos, principalmente maíz. Los camiones en la época de cosecha siempre son escasos y, además, la capacidad de recepción de las plantas de acopio será menor a la capacidad de cosecha. Todo esto sumado, nos hace pensar que necesitamos planificar con bastante anticipación nuestra estrategia de cosecha y almacenamiento de granos. Para lo cual es necesario hablar con tiempo con los acopios e industrias para ver cuántos granos van a recibir, el secado, las exigencias de calidad, entre otros, y el transporte. Desde luego que el elemento desequilibrante será el clima durante la época de cosecha, si el otoño se presenta seco y fresco, el riesgo será menor, en cambio si las condiciones climáticas son adversas, aumentará significativamente la posibilidad de ocurrencia de los problemas antes enunciados. En el caso de poseer instalaciones propias se debe revisar el estado de las norias, ventiladores y silos y conocer el manejo adecuado de la aireación y secado para el acondicionado de los granos mas húmedos. Si se decide almacenar en bolsas plásticas, hay que tener en cuenta que la demanda será muy grande. Además se debe preparar anticipadamente el lugar donde se armarán las bolsas y también conocer la tecnología adecuada para este tipo de almacenamiento, principalmente los riesgos que presentan los granos húmedos. El actual escenario nos muestra que Argentina tiene una capacidad fija física de almacenamiento de aproximadamente 65 millones de toneladas. El resto se compensa con bolsas plásticas. Cuando hablamos de los silos y celdas fijas, nos referimos al espacio físico únicamente, pero desde luego la capacidad operativa limita en gran proporción esa infraestructura disponible. En la zona núcleo es suficiente la capacidad de almacenamiento, mientras que el mayor déficit se presenta en las nuevas zonas agrícolas donde las instalaciones son escasas, como por ejemplo en el norte (Chaco, Salta, Tucumán, Santiago del Estero). Si bien, la capacidad instalada está en aumento ya que hay nuevas inversiones en plantas de empresas privadas, también es cierto que la producción está creciendo año a año y el déficit se sigue arrastrando. Además esta inversión contempla la modernización de plantas ya existentes de silos fijos de acopio e industria. Prácticamente los granos son almacenados en un 55% por los acopios, cooperativas e industrias. El otro 45% es almacenado por los productores. Algunas instalaciones En las plantas, en general, podemos decir que el mayor problema se les presentará en la capacidad de recepción de algunas instalaciones y provocará una descarga lenta de los camiones. En este aspecto muchas plantas están haciendo un esfuerzo grande en modernizar los sistemas de recepción, automatizando los muestreos y agilizando la descarga, principalmente con plataformas volcadoras. Otro problema es la capacidad de secado: llega el grano húmedo y no es posible secarlo en tiempo y forma. Hay 3.700 secadoras en el país, pero algunas de ellas son obsoletas y la calidad de secado es mala. En otras hay un consumo excesivo de energía y el secado es desparejo. Desde otro punto de vista, podemos mencionar que en cierto modo la calidad del secado ha mejorado levemente debido a que el productor retiene muchos granos al principio de la cosecha, lo que permite un flujo más diferido en el tiempo y las secadoras no se ven atoradas y trabajan un poco mejor. De todos modos, es necesario modernizar el sistema para que se obtenga una mayor velocidad de recepción y secado sin afectar la calidad de los granos. Además promover la instalación de plantas de acopio en zonas donde hay déficit. En la actualidad, observamos que hay muchas empresas de acopio e industrias que están aumentando su capacidad de almacenamiento con bolsas plásticas. En cuanto a las bolsas plásticas: es un sistema que ha tenido una gran difusión en Argentina llegando a los 22 millones de toneladas en la última cosecha, de las cuales aproximadamente un 20% pertenecen a acopios. Este año se estima que se almacenarán en bolsas plásticas más de 25 millones de toneladas. La base de una buena confección de la bolsa está en la preparación del terreno, que debe ser firme, liso y parejo o con una leve pendiente para evitar el anegamiento del predio. En esta tecnología no hay problemas cuando el grano es seco (humedad de recibo). Pero cuando los granos van siendo almacenados con mayor contenido de humedad, el riesgo de deterioro aumenta y los cuidados deben ser mayores, principalmente cuando se embolsan granos húmedos en pleno verano o comienzos del otoño cuando las temperaturas ambientes son elevadas. Mientras que en cosechas mas tardías, en mayo, ese riesgo disminuye ya que la temperatura ambiente baja y comienza el invierno. En estos sistemas cuando se almacenan granos con un contenido de humedad superior a la de recibo y se llega a romper la bolsa por cualquier motivo externo, es necesario ponerle un parche de inmediato a la rotura para evitar el calentamiento y posterior deterioro de los granos. El cuidado posterior de la bolsa es uno de los mayores aspectos a tener en cuenta. El sistema de aireación y flujo de aire en los silos fijos es otro tema. Muchas de las plantas de silos que se están construyendo a nivel de campo no tienen un buen diseño de los sistemas de aireación, en cuanto a su dimensión y ventilación. Para esto cabe recomendar que, además de la capacidad de los ventiladores y los conductos interiores del silo, se deben instalar aberturas de ventilación en los techos de los silos, de manera que permitan una buena circulación de aire y evite la condensación en los techos de los silos. Por otra parte, si consideramos las pérdidas que se producen en la etapa de poscosecha, vemos que alcanzan a los 700 millones de U$S/año, resultado de estimaciones hechas por expertos calificados. Esto representa un 6-8% del total de la producción, en pérdidas físicas y de calidad, producto del daño por insectos, hongos, humedad, pérdida de peso hectolítrico, sobre secado, pérdidas en los caminos, pérdidas de calidad, ineficiencia del transporte, ineficiencia del secado, etc. En este tema, el INTA a través de su proyecto de Eficiencia de Cosecha y Poscosecha (PRECOP) está difundiendo la tecnología adecuada para disminuir esas pérdidas, que consideradas en conjunto con las de cosecha suman 1.400 de U$S/año. Debemos agregar que ese porcentaje de pérdidas sobre el total, si son evaluadas al final del ejercicio, representan un porcentaje muy significativo de las ganancias. En estas circunstancias, en realidad lo que se está perdiendo son partes importantes de la rentabilidad, que según los casos pueden llegar al 50%. Cabe destacar que el PRECOP está teniendo un importante apoyo de todos los sectores de la actividad pública y privada. Es importante destacar que si estas pérdidas ocurren en el almacenamiento a campo, las sufre el productor directamente, mientras si ocurren en el acopio, las debe afrontar el acopiador, teniendo la ventaja que puede disminuir esas pérdidas mezclando granos entre calidades diferentes. Para finalizar destacamos que la visión que debemos dar a la producción de granos, es la de la industrialización. Esto significa nada menos que la transformación de todos los granos en productos elaborados, ya sean alimentos u otros productos como combustibles. ![]() |
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