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Jueves 22 de Marzo de 2007 Muertes en accidentes En ediciones recientes, este Diario publicó informes relacionados con las trágicas secuelas de los accidentes de tránsito, cuyos resultados provocan escalofríos. Para tener una idea clara y contundente, digamos que uno de ellos referido a toda la Provincia, da cuenta que en el término de solamente media docena de años se registraron en todo el territorio santafesino nada menos que 3.000 muertos y 80.000 heridos, con todo lo que ello constituye como saldo irrecuperable en cuanto a las vidas humanas y además en pérdidas económicas, ya que no sólo se trata de la recomposición de vehículos, sino y muy especialmente, toda esa gente que debe sufrir procesos de recuperación como consecuencia de lesiones a veces muy severas, que incluso llegan a imposibilitarlos de por vida para el desarrollo de ciertas actividades. Poco después fue publicado el informe que detalladamente lleva mensualmente LA OPINION sobre la cantidad de accidentes con víctimas fatales que se registran en el ámbito del departamento Castellanos, una tarea estadística que ya tiene varios años y que es fiel reflejo del verdadero drama que constituyen los accidentes de tránsito en la vida de la comunidad. Es que al darse el resumen de lo sucedido en el pasado mes de febrero quedó expuesto que durante ese lapso se produjeron 7 muertos, que sumados a los 3 del mes de enero, ya nos ofrece un total de 10 personas que perdieron la vida en el Departamento del cual es cabecera nuestra ciudad. Tal cantidad de muertos está dando cuenta que la situación continúa en una curvatura ascendente, sumamente preocupante y riesgosa, ya que a pesar de los controles -aún insuficientes- y todos los llamados que reiteradamente se hacen para que se conduzca con prudencia, para que se extremen medidas en ese sentido, en lugar de alcanzar un retroceso, o al menos una contención de los accidentes, continúan en ascenso. Es que de mantenerse la actual tendencia, con este promedio de 5 muertos mensuales tal como se ha dado en estos dos primeros capítulos de 2007, cuando lleguemos a fines de año se estará en una cantidad muy superior a los anteriores, cuando la cantidad de víctimas estuvo oscilando en 40. De no registrarse una contención que disminuya lo ocurrido en estos dos primeros meses, podríamos llegar a estar por encima en un 50 por ciento a los años precedentes, lo cual, sería muy lamentable a la vez que preocupante. Frente a tan desolador panorama, casi todos los estudios respecto a las razones que provocaron los accidentes, coinciden en que más del 95% de los mismos fue causado por el factor humano. Es decir, que aún considerando el mal estado de nuestras carreteras en general, con pisos ondulantes y muchas veces poceado, con deficiente señalización y malas o directamente inexistencia de banquinas, la imprudencia de los conductores continúa siendo el elemento decisivo para que se produzcan los accidentes. Por ese motivo es que la fatalidad, esa palabra que tanto utilizamos en oportunidad de registrarse accidentes, cuando se ingresa en el terreno del análisis y constatación de causas que los provocan, se encuentra bastante ausente, ya que una ínfima proporción de ellos es originada por los imprevistos. Invariablemente, todo el resto, es decir la mayoría de los siniestros, es causada por la imprudencia o impericia de los conductores. En conclusión, faltan rutas y caminos más adaptados a la realidad de los automóviles, eso es cierto, también controles más estrictos, pero la gran solución está en nosotros mismos, los que conducimos los vehículos, ya que actos de imprudencia se observan a cada instante, además de excesos de velocidad que impiden el poder reaccionar con la agilidad necesaria para evitar accidentes. Está en nosotros mismos el aportar para que este preocupante tema de los accidentes, que ubica a la Argentina en los primeros lugares del mundo en materia de accidentes de tránsito, comience a canalizarse hacia una solución estable. ![]() |
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