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Murió el profesor atacado y crece la tensión en Neuquén El docente Carlos Fuentealba falleció tras permanecer varias horas en estado de coma. Detuvieron a un policía, presuntamente vinculado con la agresión. La CGT y la CTA firmaron una declaración conjunta contra la represión policial, pero decidieron mantener modalidades distintas de repudio. NEUQUEN, 7 (NA). - El docente Carlos Fuentealba, herido en una protesta en Neuquén, murió en la noche del jueves luego de permanecer varias horas en estado de coma, lo cual agravó la tensión política que se vive en la Provincia que gobierna Jorge Sobisch. La "muerte cerebral" del docente fue confirmada por las autoridades del hospital local Castro Rendón, donde Fuentealba fue desconectado del respirador artificial pasadas las 23:30, pero no se practicó la donación de órganos decidida en principio por sus familiares. Al respecto los facultativos que lo antendieron explicaron que las tareas realizadas para salvar su vida dejaron el organismo deteriorado. Fuentealba, de 41 años, casado y con dos hijas, fue herido con una pistola de gases lacrimógenos disparada por un policía a sólo dos metros de distancia -según testigos- en momentos en que se encontraba en un automóvil Fiat 147. La muerte de Fuentealba se produjo en una jornada en la que se registró una nueva represión policial a manifestantes que fueron a repudiar al gobernador Jorge Sobisch frente a la Casa de Gobierno. La nueva represión se produjo cuando un numeroso grupo de manifestantes rodeó y bloqueó las puertas de la Casa de Gobierno, en momentos en que el gobernador Sobisch estaba en su interior dando explicaciones sobre el incidente que terminó por costarle la vida al docente. Los maestros mantuvieron el cerco sobre la sede gubernamental durante dos horas, hasta que la Policía intervino, lanzando gases lacrimógenos y dispersando momentáneamente a la multitud, que luego de ello permaneció en el lugar cortando el tránsito. Cuando los docentes llegaron hasta los accesos a la Casa de Gobierno, Sobisch ofrecía una conferencia de prensa, que debió ser interrumpida. El Gobernador denunció que "activistas políticos" buscaban generar disturbios en la ciudad y señaló que "ya no son los gremios, sino otros actores" los que se manifiestan en Neuquén. Esas declaraciones, junto con la teoría esbozada por Sobisch de que en la ruta "hubo enfrentamiento y ataques de ambos sectores", alteró el ánimo de los docentes, quienes se concentraron rápidamente alrededor de la sede gubernamental, interrumpiendo la conferencia e impidiendo la salida del gobernador, los funcionarios y los periodistas que allí estaban. La tensión por el cerco de manifestantes se mantuvo durante una hora en la Casa de Gobierno, hasta que los periodistas y algunos funcionarios y empleados públicos fueron evacuados por la calle Santiago del Estero. En ese momento, los manifestantes agredieron a dos funcionarios de tercera línea del Ministerio de Acción Social, Encarnación Lozano y Darío López, mientras reclamaban a los gritos la cabeza de Sobisch. Sin embargo, voceros de la administración provincial aseguraron que el Gobernador fue el primero en abandonar la Casa de Gobierno por la calle Belgrano, apenas comenzados los incidentes. Al grito de "asesino, asesino", los manifestantes permanecieron en la Casa de Gobierno, esperando por Sobisch, quien -en la rueda de prensa- había responsabilizado casi exclusivamente por la situación al policía que disparó contra Fuentealba. El Gobernador dejó en claro que, para su gobierno, la prioridad es establecer quién fue el autor del disparo, investigación que lleva adelante la fiscal Sandra González Taboada junto al jefe de la Policía provincial, Carlos Salazar. Para aliviar la tensión, todos los integrantes del Gabinete de Sobisch pusieron su renuncia a disposición del mandatario, aunque el Gobernador reiteró que esperará a encontrar al responsable del disparo para luego analizar la situación de sus ministros. Extraoficialmente, trascendió que el gobernador aceptaría las dimisiones de la ministra de Seguridad Susana Arévalo y del jefe de Policía Carlos Salazar. Repudio gremial BUENOS AIRES, 7 (NA) - Las titulares de las centrales sindicales CGT y CTA, Hugo Moyano y Hugo Yasky, firmaron ayer una declaración conjunta contra la represión que provocó la muerte de Caros Fuentealba en Neuquén, aunque mantuvieron la convocatoria a distintas modalidades de protesta para el lunes próximo. El encuentro tuvo un alto contenido político por la reunión de dos centrales enfrentadas y se desarrolló en la sede del sindicato de docentes bonaerenses SUTEBA, en la Capital Federal. Moyano y Yasky firmaron una declaración conjunta que lleva como título el término "basta" aunque cada central mantuvo su medida de fuerza diferenciada para el lunes: la CTA convocó a un paro nacional de 24 horas para sus gremios adherentes y la CGT llamó a una huelga entre las 12 y las 13. ![]() |
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