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Martes 17 de Abril de 2007

En busca de... Coro Toba Chelaalapi, protagonista

L'onec Ana Alhuá

Chelaalapí en lengua toba significa bandada de zorzales y este Coro chaqueño ha cumplido cuarenta y cinco años de existencia. Fue reconocido oficialmente en nuestro país y se presentó en diferentes escenarios de Argentina y del exterior.
Como lo decimos en el título de la entrevista "Canta la Tierra", porque sus ritmos de legítima raíz originaria y sus cantos bilingües nos acercan a la idiosincrasia de este pueblo Toba o Qom -como prefieren llamarse- que sigue luchando por sostener y reavivar la llama ancestral.
La Palabra conversó Francisco Ferrer -mocoví- y Griselda Morales -toba-.

LP - ¿Cuéntenos cómo llegan al Congreso Nacional del Hombre Argentino? ¿Cómo están trabajando y de qué lugar vienen?
F.F. - Vengo de la provincia del Chaco. Mi etnia es mocoví, nací en La Sabana que está en el paralelo 28 entre Santa Fe y Chaco. Mi trabajo específico es asesor del patrimonio cultural y artesanal. Soy miembro de la Comisión de Patrimonio y soy asesor de la Subsecretaría de Cultura de la provincia del Chaco. En esta oportunidad estoy acompañando al Coro Toba. La primera vez fue cuando nos llevó a Cosquín Don Luis Landriscina que se despedía para presentar las etnias que tenemos en la provincia con las que él convivió. Lo que le aportamos fue la parte cultural, ya que mucha gente piensa que somos de alguna manera ignorantes porque vivimos en el monte lugar tan peligroso. Entonces hicimos cambiar ese concepto, el monte no es peligroso para nosotros, nosotros siempre vivimos en el monte. Eso surgió como un desconocimiento total: ¿por qué nosotros y el monte?, ¿por qué nosotros y el río?, ¿por qué nosotros y la naturaleza? Entonces hace unos quince años hubo una apertura de todos estos misterios que eran para mucha gente. Tratamos de acercarles datos para que vaya conociendo una historia. Nosotros no tenemos incorporada la palabra cultura en el idioma toba, entonces buscar las palabras adecuadas para dar datos de una realidad muy compleja la que vivimos, porque mucha gente parecería se conforma con un estereotipo definido de lo que es indio o aborigen por su figura. A eso le lleva a no hacer diferencia: mocoví, toba o wichi. Ese es el rol nuestro. En mi caso estoy coordinando el coro toba y aporto los datos culturalmente. Tuve la oportunidad de capacitarme, trabajé en la docencia diez años, mi carrera como escultor es la más conocida ya tengo muchos premios. Soy muy respetado en lo que digo porque estoy haciendo un puente entre lo desconocido por la gente y lo que le puedo acercar. Estuve en el congreso de cultura en Mar del Plata pero siempre llevando una voz antigua. Hoy vemos lo moderno y la apertura que hay, pero si nadie ha dicho antes que había una parte antigua de respeto hacia las cosas. No imagino el sonido del n'biké de otra manera, cómo conmovió a la gente, porque su tono es muy antiguo que seguramente estuvo junto al hombre. Sonidos que están siempre presentes cada vez que uno despierta un tono antiguo. Nos emocionan, nos conmueven las cosas antiguas, que nos demuestra que tenemos un pasado común. No a un hombre nuevo o viejo todos tenemos la misma edad. Quizá por un camino diferente. Pude acceder a la educación y pude arrimar a mis conocimientos libros de otras teorías pero nunca jamás se me cruzó por la cabeza que no soy de esta parte del mundo. No me desvela la teoría que dice que pasamos por un estrecho no sé de dónde, nosotros siempre fuimos de acá. Hoy al correr el tiempo los científicos van develando misterios y antigüedad que a lo mejor el día de mañana se va a saber que la vida comenzó acá. Que otros vengan con una teoría y que nos quieran imponer es a lo que muchas veces nos resistimos, si no nosotros no hubiéramos sido una provincia como es hoy. Seríamos un mundo expansivo que no respeta sino que ocupa un espacio a la fuerza y nosotros nunca lo hicimos así.

LP - ¿Cómo surge la idea del coro toba y quién lo dirige?
F.F. - El coro toba cumplió 45 años de antigüedad. Allá por los inicios del '60 una maestra que se crió en la comunidad cerca Las Palmas y que tuvo la buena idea de arrimar a la gente a quienes escuchaba cantar. Es un coro muy prestigioso que estuvo varias veces en Cosquín y en los escenarios más importantes de la Argentina como el Luna Park. Llevando siempre un lenguaje cultural auténtico, con instrumentos fabricados por ellos. Se los ha reconocido como Patrimonio Cultural Viviente en la provincia de Chaco y es el único pueblo antropológico reconocido por ese gobierno como embajadores culturales. Tiene muchos reconocimientos, premios y distinciones.

LP - ¿Y en cuanto al repertorio qué nos puede decir?
F.F. - Son canciones muy antiguas. Ceremoniales. Y esto marca una apertura de alguna manera porque los ancianos no querían que se canten porque era el único aspecto que no había sido invadido que era lo interior, lo espiritual. Entonces cantándolos en el coro quedaba muy al descubierto lo espiritual con el mundo pero como el hombre no maneja el idioma, entonces esos códigos están para ellos ocultos y pueden cantarlos con tanta libertad. Graciela es una de las integrantes más recientes pero su abuela y su mamá son del coro así que es tercera generación. También culturalmente se va dejando de uno a otro como una herencia no es que acoplan otras voces de otros lados sino que se trata de una convivencia sobre todo.

LP - ¿Qué nos podés decir del coro?
G.M. - Nos reciben bien. Muchos lloran al escuchar al coro. Se emocionan y es lindo porque a veces es la primera vez que nos escuchan cantar. A mí también me emociona porque veo que a la gente le gusta.

LP - ¿Cómo se eligen los integrantes del coro?
F.F. - Hay un momento de adaptación. Por ejemplo hay quienes recién fueron incorporados el año pasado pero antes hubo toda una convivencia que duró como seis años desde que se incorporaron al grupo. Ellos entran y ensayan pero en base a eso les voy mostrando lo cultural. Hicimos curso de instrumentos musicales, exposiciones de cuadros, pintura, escultura, dibujo, le voy mostrando para que ellos tengan una visión de lo que es el arte. Qué es lo que se tiene en cuenta, la parte artística, qué representa para ellos. Entonces se van buceando en una cultura que no es de ellos pero que le permite diferenciar lo bueno de su cultura. Como escultor hasta que no les hablé en mi lenguaje siempre fue una fisonomía europea o si no la que está de moda. Hasta que no incorporé la del lenguaje nuestro recién se iluminó lo que yo hacía y obtuve todos los reconocimientos. Este es mi trabajo, mostrar un lenguaje que no es nuestro pero que no por eso uno no tiene que aprenderlo. El arte es universal no hay arte mayor ni menor. Algunos están más adelantados.

LP - Vemos que los originarios cada vez más se van incorporando a los espacios educativos y formativos de la sociedad tradicional. ¿Los está ayudando para mejorar temas como la discriminación, la pérdida de tierras, de lo que como comunidad han tenido y fueron perdiendo?
F.F. - Es arma de doble filo para mí. No especulo con lo que puede ser beneficioso. Entiendo y le digo lo que me pasó a mí. Uno tiene que formarse para que al otro lo mire que nace del título que lo respalde para que su voz tenga fundamento y autoridad. Por ejemplo le hablo de mi abuelo, un hombre que nunca fue a la escuela y no sé si a él lo hubieran escuchado. Entonces si le sirve como respaldo para dar un mensaje genuino bienvenido sea, pero si él se va con el mismo envoltorio y de alguna manera se olvida de dónde vino o lo hace por conveniencia me parece que no sirve. Porque a la larga, está bien dicha la frase "se le sale el indio" y no sé por qué, pero de dónde haya llegado mira hacia atrás y regresa al lugar de donde vino. Muchas veces podía ser trágico después de haber caminado tanto y a lo último darme cuenta de que soy de allá. No sé si voy a ser bien recibido como me lo merezco.

LP - Pensemos en la gente que se ha formado y que se preocupa.
F.F. - No puedo negar que gracias a un lenguaje y gracias a una capacitación podemos estar conversando como lo hacemos ahora. Si ese objetivo es el final bienvenido sea para todos aquellos que pudieron acceder y con suerte a una formación y si llegó a hacerse un hombre profesional y puede vivir como yo de lo que hago. Tratamos de desterrar muchos de los sinónimos: "no sirven para nada", "ignorantes", "no tienen cultura".

LP - ¿A qué se debe que usted siendo mocoví es asesor del coro toba?
F.F. - La verdad es que somos primos muy cercanos. Mi abuela es toba. Es una lástima que alguien piense que nosotros los pueblos toba, wichi o mocoví somos o tenemos alguna diferencia o enfrentamiento. Es lo hizo el hombre blanco y lo puede leer en las crónicas que han puesto a uno en contra de otro. Pero de lo anterior a esta parte no existe en la historia la fabricación de algún instrumento bélico para agredirnos entre nosotros. Entonces eso le da la señal de que nosotros fuimos pueblos hermanos que convivíamos en un ambiente que nos favorecía y que éramos tan amigos como somos ahora.

LP - ¿Los pueblos se ayudan?
F.F. - Son comunitarios. Eso también es una tragedia para nuestra gente. Aquel que está bien, una vez que tiene un cargo, un puesto, todos se acercan a él. Porque es comunitario uno tiene que dar por eso tengo historias de mujeres que se han casado por ejemplo con médicos muy prestigiosos y que las han llevado a otro lugar para que no arrastre a todos sus parientes. Y al ser comunitario uno no puede vivir solo, tiene que convidar porque necesitamos de todos.

LP - ¿Cómo mujer y como mujer originaria qué cosas la hacen feliz?
G.M. - Me hace feliz todo lo que vivo. Lo que estoy viviendo ahora con el Coro Toba, estar en mi casa con la familia, compartir el trabajo con la gente del coro. Para mí no hay momento malo, siempre estoy contenta. Trabajo, soy artesana y me entusiasmo mucho con eso. Hago instrumentos musicales en cerámica, en mate.