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La política económica y monetaria Advertencias por el efecto que tendría sobre las reservas y su inoportunismo. El proyecto de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central (BCRA) impulsado por el oficialismo, que puede darle al Gobierno una mayor injerencia en la entidad, desató ayer controversias y, previsiblemente, por el poco sentido de oportunidad para su discusión, mostró que corre el riesgo de quedar entrampado en la puja electoral. Mientras la impulsora de la norma que ya recibió un dictamen favorable de la Comisión de Finanzas, la diputada Mercedes Marcó del Pont, y funcionarios y economistas afines al Gobierno la defendieron, ex funcionarios, analistas, banqueros y opositores la condenaron o dejaron trascender su inquietud. Marcó Del Pont descartó que tenga otros objetivos que sostener un alto nivel de actividad y apuntar al pleno empleo, como enuncia la modificación propuesta al artículo 3. "Además de la preservación del valor de la moneda, incluye el acompañamiento de las políticas de crecimiento y empleo, que es lo que necesitamos hoy", dijo a la agencia Télam. El ministro del Interior, Aníbal Fernández, coincidió al evaluar que "agrega atribuciones al Banco Central", pero negó que permita que el "Ejecutivo se meta en su manejo. No lo veo". Para el economista y director de la estatal Enarsa, Aldo Ferrer, el Central debe ser, a la vez, "autónomo y parte de una estrategia de desarrollo económico y de gobernabilidad", por lo que defendió el objetivo de "coordinación" que plantea la iniciativa; en tanto, su colega Eduardo Curia, consideró que el proyecto va en la dirección correcta, ya que la entidad debe tener "cierta autonomía instrumental", pero "no puede tener objetivos de política [económica] al margen de la política global". Entre los críticos se encolumnaron el candidato presidencial Roberto Lavagna, los economistas Aldo Abram y Orlando Ferreres y Aldo Pignanelli y el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec). Lavagna criticó la "absoluta inoportunidad del proyecto" y dijo que existe una "impericia técnica notable" por parte de sus autores. "Este tema no se debe discutir cuando hay presiones inflacionarias, porque significaría echar más leña al fuego", dijo en tono de queja. "Es necesario evitar la sensación de que la política monetaria va a quedar bajo el control de funcionarios que ya han hecho desastres en materia de precios", insistió. Ferreres advirtió que el riesgo es que la Carta Orgánica vuelva a ser similar a la que existía "en tiempos de Alfonsín, cuando tenía tantos objetivos que en realidad no tenía objetivos", y Abram alertó que si se aprueban las reformas y obliga al ente monetario "a cumplir las órdenes del Gobierno, lamentablemente la confiabilidad de la moneda será mucho menor" y eso puede derivar en "más inflación". El Cippec afirmó en un documento que el cambio propuesto "va en contra de la tendencia en las mejores prácticas internacionales". Pignanelli, en cambio, pidió no "tocar la independencia del BCRA, porque hay demandas de los fondos buitre que dicen que las reservas son embargables por su falta de independencia", y ese proyecto podría ser interpretado en tribunales extranjeros con ese sentido. ![]() |
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