www.laopinion-rafaela.com.ar - Rafaela - Argentina





  Editorial


  Noticias
  Tapa

  Todos los títulos

  Locales

  Regionales

  Nacionales

  Internacionales

  Deportes

  Sociales

  Policiales

  El tiempo

  Humor


  Suplementos
  Aire Libre

  Rural

  Ecología

  El Económico

  Hábitat

  La Palabra

  Opinión Política


  Archivo


  Lectores
  Cartas

  Encuestas

  Suscripciones

  Contacto


  Utiles
  Teléfonos

  Farmacias

  Links


La Opinión On Line
- Año 10 -
es una publicación de
Buffelli y Actis S.A.







Sociales



06-05-2007

Vivir de prisa afecta el estómago

Nuestros héroes de historieta

Concierto de percusión en música de cámara

¿Pensó en su jardín?

La Fundación Basso Hnos. respalda a la educación

Tres coros actuaron en el Centro Cultural

Consecuencias del abuso de alcohol

Importante distinción recibió Hugo Degiovanni

Malformaciones y aborto

Sofovich ya se recupera en su casa

"Dos payasos y un globo"

Suspenden función

Música en el barrio San José



Domingo 6 de Mayo de 2007

Nuestros héroes de historieta

Era en ese tiempo, ¿lo recuerda?... cuando el siglo 20 había gastado poco más de la mitad de sus años y nosotros apenas siete u ocho.
Lógicamente que con esa edad nuestro papel en la vida era nada más que el de ser niños, con obligaciones y libertades propias de la época.
Principal obligación era el ir a la escuela y, después, la libertad de disponer unas horas que dedicábamos al entretenimiento; tal la simple regla diaria a seguir. Igual que hoy, pero... quizás ya se insinuaban en aquel entonces ciertas cosas que podían ser consideradas como señales de un cambio, del advenimiento de un futuro mundo en el que reinaría la electrónica. Aquel futuro mundo es nuestro presente donde la electrónica reina -¡y vaya que reina!- dando lugar, un muy importante lugar, a todo aquello que sirve para llenar nuestras horas de ocio. Pero sucedía en la pequeña ciudad que era Rafaela de los años cincuenta, que muy pocas alternativas servían de recreo a los chicos.
Jugar a la "pelota", escuchar radio o ir los domingos al cinematógrafo se consideraban los máximos eventos en materia de diversión. Lo demás lo hacía la imaginación de cada uno. Eso de crear juegos y vivir "peligrosas" aventuras en "exóticos" mundos ambientados, por ejemplo, en alguno de los tantos montes de paraísos que existían todavía en la ciudad, o construirse juguetes, o remontar barriletes en los campitos, ocupaba mayormente el tiempo de los niños después de la escuela.
Pero... entre las obligaciones estaba la de aprender a leer. Y nos dimos cuenta que con tal conocimiento podíamos llevarnos un mundo de realidad o de fantasía a nuestras casas.
Quizás no hayan sido muchos ni buenos los libros que leímos en ese tiempo, pero un día descubrimos las revistas cómicas y ellas sí fueron, por unos años, nuestros "libros" de cabecera. En un principio, todos los domingos nos daban unas monedas para comprar El Pato Donald de Walt Disney. Conocimos allí a nuestros primeros héroes; Donald y sus sobrinos Huguito, Dieguito y Luisito, el tío Patilludo, el ratón Mickey, Pluto, Dippy, Margarita, Minnie o el bichito Bucky. Después, un poco más crecidos, fue en el Billiken donde nos encontramos con Pelopincho y Cachirula, Gene Autry, Ocalito y Tumbita o el perro Batuque. Más tarde leíamos en el Mundo Infantil las divertidas historias de la vaca Aurora, el Chif farmacéutico y Nicodemo, su ayudante. En Radiolandia -revista que compraban las mamás- buscábamos en la última página a Tatalo y sus historias del mundo de las estrellas de cine. Así comenzaron a acumularse en viejas cajas de cartón las diversas publicaciones que, a veces, eran objeto de intercambio con otros chicos. Con el correr de los años se fueron incorporando a nuestro mundo decenas de personajes creados por famosos dibujantes quienes, con su genialidad y sus exactas dosis de arte e ingenio, lograron mantenernos largo tiempo subyugados con sus obras. Recordamos algunos de los que nos vendían los yanquis; Spaghetti (hoy Popeye), Blondie, El Rey Petizo, Kid Dinamita o Red Ryder por ejemplo. No menos famosos eran los personajes argentinos.
Nos divertíamos junto a Don Fulgencio de Lino Palacio, a Bombolo de Divito o Piantadino de Mazzone. Descubrimos después aquellos personajes creados por Dante Quinterno en 1931; nada menos que el Cacique Patoruzú, Upa, Isidoro y la Chacha seguidos después por Patoruzito, quienes nos deleitaron por años con sus ocurrentes aventuras.
Leyendo las revistas Patoruzú o Rico Tipo reíamos con Mangucho y Meneca de Battaglia, Langostino, el Fantasma Benito o Cara de Angel de Ferro, Avivato, Cicuta y la galaica Ramona -que aún aparece en este diario- de Lino Palacio, Purapinta de Ianiro, Ventajita de Blotta, el otro yo del Dr. Merengue, Fúlmine, Pochita Morfoni y Falluteli, todos de Divito, Desconfiacho de Gallo, María Luz y Orsolino Director de Sagrera, los oficinistas de Motín a Bordo de Battaglia y tantos otros que hoy ya son imágenes difusas y sin nombres en la memoria. Pero siguió corriendo el agua bajo el puente y pronto sumamos unos años más de edad. Fue casi al comienzo de la adolescencia donde nuestra fantasía en aumento nos llevó de lo cómico a las dramáticas aventuras. Por entonces comenzamos a leer revistas como El Tony, Tit-Bits, Pif-Paf, Intérvalo, Rayo Rojo, Fantasía o Misterix. Aquí las cosas cambiaron... sus páginas mostraban historias en donde abundaban los golpes de puño (Crac!... Smack!...
Plaf!... Wham!... Shock!...), donde hablaban las armas (Bang!...
Ratatata!... Boom!), sonaban los teléfonos (Riiing!) o golpeaban a las puertas (Toc, toc!) de los personajes ocupados siempre en su eterna lucha entre buenos y malos. Los dibujantes del otro extremo de las Américas nos bombardearon con héroes que adoptamos con prontitud... El Fantasma dibujado por Moore, Agente secreto X 9 por Gregory, Tarzán por Hogarth, Jim de la jungla por Raymond, Flash Gordon por Briggs, King de la Montada por Gary, Roy Roger por Mackinson, Johnny Hazard por Robbins, El Zorro por Toth, El Príncipe Valiente por Foster, El Capitán Marvel por Guise, El Murciélago por Kane (luego fue Batman) Superhombre por Shuster (luego fue Superman), Flecha de Oro por Mehager, El Enmascarado Solitario por Flanders, Hoppalong Cassidy por Spiegle, Laredo Ranger de Texas por Schoenke, Ella Cinders por Fox, Rip Kirby por Raymond, Dick Tracy por Gould, Mandrake el Mago por Davis, y tantos otros que quizás el lector habrá, a su vez, de recordar. También desde Italia nos llegaron algunos personajes y el más famoso haya sido Misterix dibujado por Campani, pero también leímos a Kim de la Nieve por Faustinelli, y el Corsario Negro por Chiletto.
Los dibujantes argentinos creaban en ese tiempo sus propios héroes de historieta y a la memoria regresan algunos nombres como los de Vito Nervio dibujado por Breccia, el Sargento Kirk o Ernie Pyke por Pratt, Bull Rockett por Oesterheld, Poncho Negro por Vogt, Paco Almiral de Colonesse, Sherlock Time por Breccia-Oesterheld y los últimos que el autor recuerda haber leído: Mafalda por Quino y El Eternauta por López-Oesterheld. ¿Después?... después la historieta dibujada comenzó a ser historia, eclipsada por los juegos electrónicos aunque el lector, si es más joven, podrá anexar a la lista alguno que otro héroe de papel y tinta china más actualizado. Pero, antes de la palabra "Fin", se me hace imprescindible destacar que hubo un dibujante de historietas que fue nuestro vecino, que vivió y dibujó siempre en Rafaela, que sus personajes de papel y tinta china, los "buenos" y los "malos", nacieron aquí y se fueron a vivir sus aventuras a cada lugar del mundo en donde hubo un joven lector abriendo una revista de historietas. Me parece ver su mesa de trabajo, lápices, pinceles y plumas, frascos de tinta china y el hombre leyendo un guión de historieta: Cuadro 85: Escena: Las dos figuras caminando. Escenario: Calle de suburbio. Plano: General. Texto Globo: Dorian: "Vamos a casa Myriam, pronto será de día...". Texto horizontal: "El músico y su compañera caminan lentamente...". El hombre, como en una pizarra, ya ha dibujado el cuadro en su mente y con pocos trazos de lápiz lo define sobre el papel. La mano segura empuña el pincel entintado y con trazos firmes da vida a las dos figuras sobre un fondo de callejuela solitaria. Completa el dibujo con la pluma creando sombras y detalles, luego, en un globo hace hablar al personaje. Roberto "Beto" Formento ha terminado un cuadro más de historieta. Hizo miles... podría haber hecho miles más, pero un día se dibujó a sí mismo y se fue detrás de sus héroes de papel y tinta china.
Dibujante "Beto" Formento; Rafaela y aquellos que tantas veces vivimos fantásticas aventuras en cuadritos de historietas te debemos el justo homenaje.

Orlando Pérez Manassero