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Miércoles 23 de Mayo de 2007

En busca de... Bernardo Jiménez Lozano, protagonista

A partir de la música... todo

Desde la pequeña población de Ginebra, en el Valle del Cauca, al pie de la cordillera central de los Andes colombianos, instituciones culturales con objetivos precisos en la formación integral del ser humano, ofrecen valiosas y originales propuestas que crecen a la vez que logran apreciar los resultados obtenidos. Conversamos con un miembro de las entidades Funmúsica y Canto por la Vida.

LP - ¿Cuál es su actividad en lo que a cultura se refiere?
B.J.L. - Soy miembro de la Junta Directiva de Funmúsica que es la Fundación Pro Música Nacional de Ginebra y simultáneamente soy vicepresidente de otra fundación que maneja toda la parte educativa musical que se llama Fundación Canto por la Vida.

LP - ¿De qué le interesa hablar para comenzar esta charla?
B.J.L.- Vamos a hablar de la historia del Festival "Mono" Núñez. Hubo en una pequeña población similar a Cosquín pero más pequeña, dos hermanas de la Inmaculada y un señor de Ginebra que se llama Luis Mario Medina que organizaron una semana cultural, y dentro de esa semana incluyeron un concurso de música andina colombiana. Ese primer año invitaron a compositores de fama y les resultó algo grande. Al año siguiente creció y al tercer año ellos ya no podían con ese evento, entonces se reunieron un grupo de personas que habían ido a los dos primeros y se formó la Fundación Pro Música Nacional de Ginebra. Inicialmente la selección de quienes iban a participar se organizaron por regiones con delegados regionales que empezaban a mirar a los artistas, intérpretes de cada región y de esa forma el concurso fue creciendo hasta llegar a tomar la dimensión que tiene hoy.
Se celebra en un coliseo con dos mil personas en la platea y la gradería. La afluencia de público hizo que si todas las personas tienen derecho a escuchar a los intérpretes entonces creamos el Festival de la plaza donde se presentan todos quienes van a concursar más otra cantidad de grupos musicales que llegan. Ese festival toma una fuerza inusitada porque en el concurso la gente está seis horas sin hablar en silencio absoluto, donde se hacen grabaciones en vivo entonces no toda la gente resiste el completo silencio. Con el desarrollo del festival se empezó a pensar en otras cosas. Se creó un centro de documentación musical, primero se tenía archivado discos, casetes, cintas, grabaciones y filmaciones realizadas por distintos medios de acuerdo a la época. Posteriormente se comenzó a reorganizar, clasificar, codificar y archivarlas en una forma que se pudieran conservar. Fuera de eso se empezó con otras actividades simultáneas del festival, por ejemplo vienen compositores entonces se creó el concurso de obra inédita vocal e instrumental. Tuvimos que incluir un comité técnico musical con personas muy conocedoras de la música ya que la mayoría de los miembros de la junta no lo somos. Cuando yo hablo de la región andina colombiana me refiero a un solo tipo de música porque en Colombia hay cuatro grandes regiones musicales. La nuestra va desde el sur en la frontera con el Ecuador hasta los santanderes. Durante los días del festival se hacen encuentros dialogados, donde un grupo de personas escuchan a los músicos en vivo en salones pequeños donde interactúan con los artistas. Son un éxito tremendo. Para los artistas es muy llamativo y es una forma para que la gente los conozca personalmente.
Tenemos una feria artesanal donde se exponen y comercializan los instrumentos en las calles. Llegan personas de todo el país a poner sus ventas. Por ser una pequeña población, toda su población está involucrada.

LP - ¿Hay otra actividades alrededor de este hecho cultural tan importante?
B.J.L.- Hace unos diez años, observamos en el concurso que la música folklórica se profesionalizaba más porque hay personas de academia y de universidad que están interpretando nuestra música tradicional y no podíamos negarle la participación.
Eso hizo que se fueran distanciando los profesionales de las personas autóctonas que interpretaban la música folklórica. Los que provenían de una reserva indígena o eran campesinos no podíamos ponerlos a competir en categoría instrumental con los provenientes de la universidad. No había forma de comparar. Hicimos el Encuentro de Expresiones Autóctonas para incorporar esas manifestaciones seleccionadas por un comité.

LP - ¿Por qué se llama Festival "Mono" Núñez?
B.J.L. - Cuando en 1974 se empezó este encuentro el "Mono" Núñez era un compositor y un intérprete de la bandola y el tiple que en ese momento ya tenía bastante edad. El participó y al tercer festival se decidió darle nombre a ese festival buscando una persona que estuviera viva, que fuera de la región y que se pudiera convertir en el símbolo de la música andina colombiana. Entonces se escogió a Benigno "El Mono" Núñez. Y esta persona fue creciendo con el festival siendo un símbolo vivo. No sabía lectoescritura musical pero le enseñaba a los más jóvenes obras del siglo XIX. Por ley Funmúsica y el Festival "Mono" Núnez fueron declarados patrimonio cultural de la nación. Además aprobaron unas partidas para construir tres grandes obras: una concha acústica y la plaza tiene capacidad para veinte mil personas, la sede para el colegio musical y un auditorio para dos mil personas con todas las comodidades y toda la tecnología. Todo eso se va a llamar el Parque de la Música. Creemos que esto va a ser algo muy importante para el desarrollo futuro de nuestra música, para la conservación, para la cultura y la educación musical de nuestros niños y de nuestros jóvenes. Hace catorce años siendo presidente de la Fundación pensé que si nosotros queremos que nuestro país cambie tenemos que hacer que los niños y jóvenes se formen como ciudadanos de bien y si estamos trabajando por la música colombiana, básicamente por la música andina colombiana vamos a usar esta música como un instrumento para formar buenos ciudadanos, personas con buenos sentimientos, que en su tiempo libre lo dedican a algo que es útil, que es provechoso, que les va a servir como un modus vivendi posiblemente a algunos, a muchos .Y creamos un programa musical que desde ese momento se empezó a desarrollar en el Colegio de los Hermanos de La Salle. Luego se incorporaron los demás colegios de Ginebra al programa. Tenemos un grupo de profesores y la parte de técnica musical, instrumentos, equipos que pertenecen a nuestro programa. Las escuelas ponen sus instalaciones en horas de la mañana y se les da las clases a los niños desde primero a tercero de primaria ya que está dentro de la currícula obligatoria. Por la tarde desde cuarto de primaria hasta el último grado de bachillerato que quieren voluntariamente continuar con el programa van a la sede del Funmúsica y del Canto por la Vida y ahí reciben sus clases.

LP - ¿Qué contenidos se incluyen en las clases?
B.J.L. - Las clases incluyen materias teórico musicales como historia de la música, lectoescritura musical y se les da en la parte instrumental clases de guitarrillo, un instrumento de cuatro cuerdas pequeño adaptado a la estructura física de un niño que se diseñó y se construye en el taller de luthería que tenemos allí donde se les enseña a ellos a construir instrumentos. Además se les enseña a interpretar el tiple, que es el instrumento de cuerdas típico colombiano, la guitarra, la bandola, todos los instrumentos de percusión, los teclados y los instrumentos de banda sinfónica. En el taller de luthería construyen guitarrillos, bandolas, guitarras, instrumentos de percusión. Salen un profesor con los alumnos al bosque y recogen semillas y los pone a que ellos desarrollen su iniciativa a que creen instrumentos de percusión con esos elementos de la naturaleza. Los estamos involucrando en la parte ecológica, la protección del agua, hemos sembrado árboles.

LP - ¿Cuál es el pensamiento reflexivo que le merece esta propuesta?
B.J.L. - Tenemos cerca de novecientos alumnos en total. Eso hace que en Ginebra se respire otro aire. Los jóvenes están dedicados a su música, es algo que les permite ocupar el tiempo que es bueno para ellos, para la familia, que los forma, que les ha permitido a varios que sin haber terminado la carrera están trabajando y algunos viajando por Europa con un grupo de música. Son muchachos que se están abriendo campo en la vida como ciudadanos de bien que es el objetivo básico de esto.