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Editorial El lugar merecido El hecho de que la obra de Remo Pignoni haya llegado a un lugar donde se gesta a diario la cultura universal para solaz de quienes viven en la ciudad de Buenos Aires es alentador. Con un destacado proyecto de entrega hacia el artista a través del respeto y hacia el público por medio de la calidez de su lugar muy bien atendido, La Scala de San Telmo albergó a quienes deseaban escuchar a dos mujeres que hace poco tiempo iniciaron sus carreras profesionales con la música aunque traen consigo una vida dedicada a ella. Esta vez se trató de propuestas que incluían repertorios populares de raíz folklórica argentina y latinoamericana en el piano de Patricia Lamberti y la voz, la guitarra y el cuatro venezolano de Georgina Hassan a lo que se sumó con generosa y predispuesta voluntad, un intermedio expresamente preparado para la ocasión para recordar a Remo Pignoni y recuperar y difundir su obra tan importante como desconocida para muchos que seguramente hubieran deseado escucharla antes. La recepción de esos temas -que fueron un muestrario de lo más y lo menos conocido del pianista rafaelino- fueron suficientes y necesarios para dejan en claro que sus gatos, sus chacareras, sus triunfos, sus zambas, sus bailecitos, sus milongas, sus huellas, no pueden, no deben quedar más tiempo durmiendo el sueño de los justos. La gente que gusta, busca y conoce de buena música acepta ese repertorio y pretende que se lo siga ofreciendo con el compromiso, el talento, la dedicación y el sentimiento que cada músico que aborde un tema de Pignoni debe tener. Hace algunos días desde este espacio sugerimos "manos a su obra". Ahora reclamamos asumir la responsabilidad de que cada uno que se sienta motivado trabaje en beneficio de la difusión de la obra de Remo Pignoni desde su lugar de pertenencia. Es decir, el lugar que nunca debió dejar de tener. Raúl Alberto Vigini ![]() |
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