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Finalizó la cosecha de soja con récord productivo y exportador Se levantaron 47,5 millones de toneladas; se exportaría por U$S 13.100 millones. Ni la sequía ni el exceso de lluvia que el último año afectaron vastas zonas productivas del país pudieron con la soja. Terminó la cosecha y otra vez fue récord: 47,5 millones de toneladas, un 17,5% más que en la campaña anterior, según los datos del último informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires que da por concluida la trilla del ciclo 2006/07. Y también será récord el ingreso de divisas por las exportaciones del complejo sojero: U$S 13.100 millones, un 42,3% más que en la campaña anterior. Además, sigue creciendo la molienda de la oleaginosa: sólo el 16% del grano se exporta como poroto, el 74% se envía al exterior en forma de subproductos, principalmente harina y aceite. De hecho, la Argentina es el principal proveedor global de esos bienes, cuyos primeros clientes son China e India. Aunque todavía no es significativo, es creciente el volumen comprado por la Unión Europea. El nuevo récord también es una excelente noticia para el Gobierno, que recaudará por retenciones a la exportación unos U$S 2.600 millones, casi el doble que el año anterior (unos U$S 520 millones se explican por el incremento de 4% en el impuesto, aplicado a partir de enero pasado para aislar al consumidor local de los altísimos precios internacionales de los granos). La mayor superficie sembrada y los excepcionales rendimientos por hectárea fueron las claves de esta recolección sin precedente, que representa casi el 50% de todos los granos cosechados en el país. Y los mejores precios de la oleaginosa explicarán buena parte de la mayor facturación: en el último año, la tonelada de grano aumentó el 50% y la de poroto, el 30%. "Cerramos una gran campaña con rendimientos por encima de lo esperado en casi todas las zonas: en promedio por hectárea se levantaron 2.980 kilos este año, contra 2.460 kilos el año pasado; fue espectacular", resumió Ricardo Negri, economista de la Asociación Argentina de Círculos Regionales de Experimentación Agrícola (AACREA). Inundaciones y secas impidieron recolectar unas 180.000 hectáreas, lo que -teniendo en cuenta el rendimiento promedio- hubiera implicado unas 5,5 millones de toneladas adicionales. Las provincias sojeras por excelencia son Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires, en ese orden. En estos tres distritos se cosecha el 80% de la producción, según comentó Agroparlamento. Para la próxima campaña, de acuerdo con algunos relevamientos de intención de siembra, según un informe de La Nación y Agroparlamento, se espera un incremento del área implantada porque se considera que el riesgo político -una posible intervención del Gobierno en su comercialización- es poco probable y, además, se prevé que los precios internacionales sigan sostenidos. "Estimamos un incremento de la siembra del 2%, lo que implica unas 400.000 hectáreas adicionales. En definitiva, en la próxima campaña podríamos estar en el orden de los 50 millones de toneladas de producción", afirmó Gustavo López, de la consultora Agritrend. Crisis energética En principio, lo único que podría afectar estas previsiones -más allá del riesgo climático siempre presente en toda explotación agropecuaria- es la crisis energética que está impactando fuertemente en la agroindustria. En el polo aceitero ubicado a la vera del río Paraná en los alrededores de Rosario, como en el resto del país, el gas -que se usa para secar los granos- escasea desde hace algunas semanas y ya ha tenido que ser reemplazado por gasoil, que tampoco abunda. Además, en setiembre y octubre próximos, cuando coincidan la siembra gruesa con parte de la cosecha fina, se dará un nuevo pico de consumo de gasoil. Detrás de Estados Unidos y Brasil, la Argentina es el tercer productor y exportador mundial del grano. Pero el orden en el podio podría cambiar en el futuro inmediato porque la demanda mundial de maíz para la producción de etanol está desplazando a la soja en los EE.UU. Allí se espera una caída del 15% en el área sembrada en la próxima campaña, lo que implicaría una merma de la producción de entre 12 y 14 millones de toneladas. "Será un cambio estructural en el mercado porque China, que explica el 47% del comercio mundial de la oleaginosa, se abastecía 50% en América del Norte y 50% en América del Sur, principalmente la Argentina y Brasil, que se espera que absorban parte de ese faltante", explicó Negri. ![]() |
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