La viuda B.
-¿Qué le anda pasando abuela?
-Un poco de todo, vea. Tengo artrosis cervical, la presión un poco alta
y últimamente me dicen que me agito.
Esto último lo balbuceó entrecortadamente y tuvo que interrumpir para
respirar profundamente. Pero yo no lo siento, no me doy cuenta. Además
quiero controlarme porque ya estoy grande y hace rato que no me hago
análisis y todo eso.
La señora B. tenía 82 años y era viuda desde hacía 10. Vivía sola. Sus
dos hijos ya la habían hecho abuela y sus nietos, bisabuela. Por lo
general la mañana le resultaba corta.
Entre sus compras cotidianas, el trabajo doméstico de su pequeña casa y
el cuidado de sus plantas, el tiempo pasaba rápido. Aunque no era
abundante, la pensión que recibía alcanzaba para darle una vida cómoda.
En repetidas ocasiones sus hijos le habían propuesto que se mudara con
ellos, otras tantas se negó; no era que no los quisiera o que estuviera
a disgusto, simplemente no quería molestar.
No obstante, disfrutaba profundamente cuando la visitaban los nietos y
los bisnietos, y una juventud desconocida e inesperada brillaba en sus
ojos al evocarlos, al nombrarlos.
Su negativa era una manifestación de autonomía. Era la expresión de su
sentido de pertenencia a la vivienda que planeó y construyó con su
marido en largas y duras jornadas; su apego a la vivienda donde vio
crecer a sus hijos.
Dos días más tarde tuve datos de su bioquímica, su electrocardiograma y
su radiografía de tórax. No había cambios para alarmarse: calcificación
aórtica, descalcificación vertebral, su cableado miocárdico conducía
sin sobresaltos.
Sus síntomas muy probablemente anunciaban el inicio de una insuficien-
cia cardíaca progresiva y controlable.
Y ahí estaba. Sentada, respetuosa y discreta esta muchacha que me dobla
la edad, esperando que le diga cómo orientará sus acciones y sus
precauciones. Pero poco puedo agregar a sus ocho décadas de
experiencia. Comprendo, veo su juventud a pesar de la edad, pues tiene
que ver con proyectos, ambiciones, anhelos. Es algo que moviliza, que
impulsa a la acción. Cuando se carece de ese látigo interno se empieza
a envejecer, a decaer. No era su caso.
El hombre se engaña; reza para tener una vida larga y teme la vejez.
Proverbio chino.
¿Qué es? Insuficiencia cardíaca
Es la incapacidad del corazón para llevar a cabo sus funciones de
bomba. Aunque puede originarse en varias causas, generalmente ocurre
por una enfermedad cardíaca como Chagas o infarto. El médico sospecha
insuficiencia cardíaca ante un paciente que se queja de cansancio
anormal, sumado a una dificultad para respirar e hinchazón progresiva
de las piernas, entre otros datos.
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16-08-2007

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