Sobre perros potencialmente peligrosos
Sigue el informe sobre los "Perros
potencialmente peligrosos" de Manuel
Lazaro Rubio, veterinario miembro
del Comité Tecnico de Asocán de España.
Nota II
Pueden manejarse multitud de datos estadísticos que, aun con las
imprecisiones que en este tema entrañan, indican que el factor raza no
es en nuestro entorno pronóstico de peligrosidad. En Francia en 10 años
se produjeron 7 muertes de personas viéndose implicados 9 Pastores
alemanes o cruces de estos, 1 Rottweiler, 1 perro de caza y 1 mestizo.
En España los perros que históricamente se han visto más implicados en
siniestros graves han sido Pastores alemanes, mastines y cruces de
estos. En la actualidad se han producido accidentes con Rottweiler, Pit
bull o Dogo argentino. La explicación es clara, los Pastores alemanes y
sus cruces son la raza con mayor número de ejemplares en nuestro
entorno y a medida que se popularizan otras, son también responsables
de accidentes. Distintas estadísticas municipales ofrecen datos como
que un 30% de las agresiones de cualquier tipo son producidas por
mestizos, un 20% por Pastores alemanes y cruces, un 5% por Rottweiler,
un 2% por Boxer, Doberman, Mastín, Pastor Belga, Pit bull y menos de un
1% por el resto de razas, estando la mayoría representadas. Existen
estudios que destacan la implicación en accidentes, de los perros
utilizados en trabajo y deporte, posiblemente fruto de su
adiestramiento.
La prohibición de las razas no afecta a los colectivos violentos puesto
que en muchos casos se mantienen en la clandestinidad, o cambian a
otras razas con los mismos resultados o incluso se continúa con la cría
de por ejemplo "Pit bull terrier" pero sin su aspecto físico, lo que
los hace pasar inadvertidos (las denominadas líneas de trabajo o
incluso los ejemplares utilizados en peleas, no presentan el físico tan
espectacular de otros ejemplares, siendo animales de gran resistencia
física, con agresividad muy potenciada, pero pasando físicamente en
muchos casos inadvertidos).
La "agresividad por dominancia" es una de las principales causas de
agresiones en los perros; se produce en el interior del núcleo familiar
y se dirige en muchos casos hacia los niños. Esta patología del
comportamiento se produce como consecuencia de un conflicto jerárquico
en el que el perro no acepta la autoridad de uno o varios de sus
dueños. En el momento en que el animal se ve cuestionado en alguno de
sus privilegios, muestra una conducta agresiva que puede variar desde
un simple gruñido hasta una grave mordedura. Los niños son
especialmente vulnerables ya que pueden provocar con sus juegos la
agresividad del perro, no siendo concientes de los gestos previos del
animal o avisos y además, porque debido a su pequeño tamaño, las
lesiones suelen ser en cabeza o cuello lo que entraña mayor gravedad.
Ninguna de las medidas tomadas en la legislación previene este tipo de
ataques que generalmente se producen en el hogar. La única manera de
atajarlos es mediante una correcta socialización del cachorro, una
selección de los ejemplares para eliminar esta patología y
fundamentalmente con información hacia los propietarios.
Normativa en otros países
Las normativas publicadas con anterioridad en otros países y de las que
son copia las nuestras, han demostrado su total ineficacia, habiendo
sido ya derogadas en muchos casos. La pionera "Dangerous Dog Act"
británica hace agua por todas partes, por la indefinición de los perros
peligrosos, implicaciones en el bienestar animal, vulneración de los
intereses de multitud de honrados propietarios, la continuación igual
que estaba del mundo clandestino de las peleas, la existencia de "Pit
bull" sin aspecto de "Pit bull" y así un largo etcétera. En Alemania
cada región tiene sus leyes, con listas de razas que van de 3 a 13
según los Estados, habiendo sido en la actualidad derogadas en muchos
lugares. La ley francesa de la que emana el decreto 287/2002 fue
modificada tan sólo 3 meses después de haber sido promulgada, debido a
la presión social. En Suecia se prohíben sólo los híbridos de lobo, en
Holanda los Pit bull.
Si el problema real de la agresividad canina fuera posible atajarlo con
listas de razas o tipos de perros, ¿no sería lógico que estas listas
coincidieran aproximadamente en todos los países? Por desgracia podemos
asegurar que la mayor parte de las veces las leyes han sido tramitadas
apresuradamente en respuesta a la presión de los medios de comunicación
y a pesar de oposiciones muy significadas de sectores profesionales
implicados.
Las autoridades de Bélgica se han convencido de que las leyes de razas
específicas no son capaces de proporcionar soluciones, no estando
prohibida ninguna. En su lugar se crearon una serie de grupos de
trabajo multidisciplinares para investigar el problema de la
agresividad y la seguridad pública, salud pública, el manejo de los
perros en la sociedad, los criaderos y comercios, las técnicas de
adiestramiento y el tratamiento de las patologías de conducta.
El "colectivo" veterinario es partidario de leyes sensatas que
controlen los problemas de convivencia con los animales, y en este
sentido, el decreto sobre perros potencialmente peligrosos tiene muchos
aspectos de gran interés. En donde todas las normativas fracasan es el
intento simplista de incluir a un determinado número de razas o de tipo
de perros. Deberíamos ponernos de acuerdo primero sobre ¿quién puede
ser considerado un perro peligroso o potencialmente peligroso? y por lo
tanto aplicarle la normativa. Por todo ello la definición de "perro
potencialmente peligroso" debería huir de razas o tipologías. Animal
peligroso debería ser considerado a aquel que muestre signos de serlo
por su conducta o que haya tenido algún episodio previo de agresión, o
que haya sido adiestrado para el ataque. En este apartado se abre un
importante capítulo que son los denominados "test de aptitud" que
permiten valorar la conducta de un perro en distintas situaciones de
convivencia diaria y, en función de su resultado, decidir si un
ejemplar es o no apropiado para vivir en sociedad y hasta qué grado. La
administración debe potenciar y poner los medios para que estos test se
generalicen a partir de una determinada edad (12-18 meses), realizados
por profesionales capacitados (veterinarios etólogos) auxiliados por
adiestradores y así conocer con precisión los "perros potencialmente
peligrosos" reales, basados en pruebas fiables. La importancia de los
ataques de los perros a otros miembros de su especie, aún siendo mucha,
no es comparable con las agresiones al ser humano y deberían
diferenciarse.
Una vez identificado el problema exijamos en estos casos el
cumplimiento de una normativa oportuna que evite riesgos a la sociedad.
Socialización del cachorro
Multitud de estudios demuestran que la principal arma para evitar la
agresividad y otras conductas inadecuadas de los perros es la correcta
"socialización de los cachorros", consistente en criar al animal en un
entorno adecuado, con contacto con distintas personas y así permitirle
adaptarse a múltiples situaciones variables. Esto le permitirá por
ejemplo aprender a controlar la agresividad desde muy pequeño si muerde
y provoca dolor a su madre, hermanos o a su dueño, a no tener miedo a
los sonidos, a confiar en las personas y muy especialmente a los niños,
etc. Es en definitiva el momento de acostumbrarse a "personas, cosas o
situaciones" de su entorno; puesto que aquellas experiencias que no se
produzcan durante este período, serán más difíciles de tolerar en un
futuro por el perro adulto. Si no existe contacto con personas u otros
perros, este animal, de adulto será agresivo con los individuos de su
propia especie y podrá resultar agresivo o tímido con las personas. Un
cachorro criado de forma aislada con escaso o nulo contacto con el
exterior y con las personas, nunca tendrá un carácter equilibrado,
salvo raras excepciones, pudiendo resultar agresivo o tímido. En este
momento está la génesis de un futuro animal desequilibrado y peligroso.
Las normativas que restringen el acceso a la vía pública de los
animales son generadoras de futuras conductas indeseables en los
animales.
Un aspecto importante que es preciso aclarar a la población en general,
motivado por la sistemática desinformación de los medios de
comunicación en este tema, es la inexistencia de perros que "de
repente" se vuelven locos o agresivos y atacan a las personas. Detrás
de cada incidente existe una mala crianza, un animal desequilibrado o
una serie de circunstancias que conducen a ese desgraciado suceso. Los
propietarios de un perro equilibrado, con una buena convivencia
familiar y que nunca ha manifestado signos de violencia, deben estar
tranquilos sabiendo que un perro en absoluto es peligroso sea de la
raza que sea. En el pasado se han regalado, eutanasiado o abandonado
muchos perros con una conducta intachable a consecuencia de la psicosis
creada por los medios de comunicación y la desinformación de los
propietarios.
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14-09-2007

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