¿Por qué me hincho?
Por el Dr. Armando Peláez
¿Por qué me hincho?- me pregunta F. soltero, de 38 años de edad, por
haber observado que su vientre y sus piernas aumentan de volumen
progresivamente en las últimas semanas. También notó que se cansa
fácilmente y que siente ahogo al caminar distancias que antes toleraba
sin esfuerzo. Refirió después que la noche previa a la entrevista lo
despertó una súbita falta de aire que lo hizo abrir la ventana con
ansiedad, en la soledad de su cuarto. En el resto del interrogatorio
fue evidente que F. confundía nombres, fechas y lugares, sin que
pareciera darse cuenta.
No es difícil establecer la causa de la hinchazón de F. Su aspecto
descuidado, su mirada que vaga sin objetivo por el consultorio, su
relato del que poco a poco, se pueden ir obteniendo datos concretos.
F. trabajó desde muy joven en el bar de un club. Por curiosidad o por
imitación aprendió pronto a disfrutar del etanol o alcohol etílico que
se halla en la cerveza y en otras bebidas de mayor graduación
alcohólica como el vino, el whisky, el vodka.
La ingesta ocasional se hizo costumbre, luego necesidad y finalmente
abuso. El trabajo se transformó en excusa, en coartada para la
alcoholización diaria, a veces hasta el embrutecimiento.
El abuso crónico, definido como el consumo prolongado de cantidades
superiores a un litro y medio por semana (aproximadamente un vaso de
vino por día) produce cambios anatómicos y funcionales irreversibles en
el organismo, especialmente en el sistema nervioso y en el hígado.
El déficit en el sistema nervioso puede iniciarse de varias maneras:
confundir inadvertidamente nombres y lugares puede ser una de ellas. En
el hígado aparece en las primeras etapas una mayor cantidad de grasa
(infiltración grasa) y posteriormente necrosis (muerte celular),
seguida de regeneración anormal, con formación de tejido fibroso
cicatrizal; esto es la cirrosis.
Además de la insuficiencia hepática progresiva y terminal, la cirrosis
condiciona hipertensión portal, un trastorno de la circulación venosa
abdominal que en casos avanzados predispone a una hemorragia digestiva
muy frecuentemente letal.
Las manifestaciones clínicas de F. corresponden al serio disbalance de
líquidos que acompaña a la cirrosis y las pruebas de laboratorio
realizadas confirmaron el diagnóstico y su ominoso pronóstico.
La supresión total del consumo alcohólico, una dieta estricta y el
control cuidadoso del ingreso y egreso de líquidos son los tres
elementos esenciales del tratamiento. La falta de alguno de ellos
implicará el fracaso de los restantes.
-Mire F., lo que le pasa puede mejorar si usted se decide a cumplir con
el tratamiento. F. dormitaba.
Siempre que pensaba en ello
se sentía fatal. De modo que al
final tomó una decisión terrible. Decidió
no pensar más en ello. John-Roger/Peter McWilliams
|
 |
 |
 |
26-09-2007

¿Por qué me hincho?

05-09-2007

La dama parecía dormida

29-08-2007

Sus noches de soledad

16-08-2007

La viuda B.

08-08-2007

El último paseo

01-08-2007

Obesidad y sobrepeso

|