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Miércoles 26 de Setiembre de 2007


La Salud

¿Por qué me hincho?

Por el Dr. Armando Peláez

¿Por qué me hincho?- me pregunta F. soltero, de 38 años de edad, por haber observado que su vientre y sus piernas aumentan de volumen progresivamente en las últimas semanas. También notó que se cansa fácilmente y que siente ahogo al caminar distancias que antes toleraba sin esfuerzo. Refirió después que la noche previa a la entrevista lo despertó una súbita falta de aire que lo hizo abrir la ventana con ansiedad, en la soledad de su cuarto. En el resto del interrogatorio fue evidente que F. confundía nombres, fechas y lugares, sin que pareciera darse cuenta.
No es difícil establecer la causa de la hinchazón de F. Su aspecto descuidado, su mirada que vaga sin objetivo por el consultorio, su relato del que poco a poco, se pueden ir obteniendo datos concretos.
F. trabajó desde muy joven en el bar de un club. Por curiosidad o por imitación aprendió pronto a disfrutar del etanol o alcohol etílico que se halla en la cerveza y en otras bebidas de mayor graduación alcohólica como el vino, el whisky, el vodka.
La ingesta ocasional se hizo costumbre, luego necesidad y finalmente abuso. El trabajo se transformó en excusa, en coartada para la alcoholización diaria, a veces hasta el embrutecimiento.
El abuso crónico, definido como el consumo prolongado de cantidades superiores a un litro y medio por semana (aproximadamente un vaso de vino por día) produce cambios anatómicos y funcionales irreversibles en el organismo, especialmente en el sistema nervioso y en el hígado.
El déficit en el sistema nervioso puede iniciarse de varias maneras:
confundir inadvertidamente nombres y lugares puede ser una de ellas. En el hígado aparece en las primeras etapas una mayor cantidad de grasa (infiltración grasa) y posteriormente necrosis (muerte celular), seguida de regeneración anormal, con formación de tejido fibroso cicatrizal; esto es la cirrosis.
Además de la insuficiencia hepática progresiva y terminal, la cirrosis condiciona hipertensión portal, un trastorno de la circulación venosa abdominal que en casos avanzados predispone a una hemorragia digestiva muy frecuentemente letal.
Las manifestaciones clínicas de F. corresponden al serio disbalance de líquidos que acompaña a la cirrosis y las pruebas de laboratorio realizadas confirmaron el diagnóstico y su ominoso pronóstico.
La supresión total del consumo alcohólico, una dieta estricta y el control cuidadoso del ingreso y egreso de líquidos son los tres elementos esenciales del tratamiento. La falta de alguno de ellos implicará el fracaso de los restantes.
-Mire F., lo que le pasa puede mejorar si usted se decide a cumplir con el tratamiento. F. dormitaba.


Siempre que pensaba en ello se sentía fatal. De modo que al final tomó una decisión terrible. Decidió no pensar más en ello. John-Roger/Peter McWilliams

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