La soja vale más, pero cuesta menos
Cuanto más valor pierda el dólar frente a las demás divisas, más barato
será el grano para los clientes asiáticos y europeos. Si al mayor poder
adquisitivo de los compradores se le suma una mayor demanda, la
reacción es la suba de los precios.Cuando se desató la crisis de
crédito en Estados Unidos se optó por inyectar liquidez y bajar las
tasas de interés para facilitar el pago de los compromisos.
Aunque el mercado se calmó, no pudo revertirse la pérdida de valor que
está sufriendo el dólar. Con cada dato negativo sobre la evolución de
la economía estadounidense, el dólar pierde un poco más de valor
haciendo que los productos cotizados en esta moneda se abaraten para
las personas que tienen sus ingresos en yenes, euros y otras divisas
más fuertes, mientras el precio se forma en Chicago.
Si al mayor poder adquisitivo de los importadores se le suma una mayor
demanda, la reacción es la suba de los precios, por eso la tendencia
alcista de la soja, lo cual coincide con la suba de la utilización que
aumentará entre cuatro y seis por ciento; el problema está en que la
producción caerá en similar magnitud. El viernes pasado el Departamento
de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) redujo la producción
estimada en ese país por el mayor abandono de área (4,7 millones de
hectáreas); mientras que esta semana el Oil World estimó que Brasil
crecería sólo 1,3 millón de hectáreas y que Argentina en apenas 800 mil
hectáreas. Esto corrobora la idea instalada desde hace tiempo de que el
balance 2007/08 será mucho más ajustado de lo que se proyectaba antes.
Aunque la reciente recarga de humedad en Brasil hizo que el nerviosismo
se redujera, todavía se necesita más agua. Además, la Secretaría de
Agricultura de la Nación fue más conservadora respecto a la expansión
nacional, estimando un crecimiento de sólo 350 mil hectáreas.
Si la siembra en Sudamérica se demora y se mantiene latente el fenómeno
La Niña, el potencial productivo de la campaña será limitado.
En tanto, el mercado de aceites sigue muy complicado, porque los stocks
siguen achicándose para abastecer a la demanda. Por la menor producción, China sigue muy firme importando aceite de soja desde Brasil,
Argentina y Estados Unidos, impulsado por los nuevos máximos del precio
del petróleo que estimula la transformación de aceites en energía.
Con todas estas novedades en el mercado, es comprensible que el aceite
de soja en Chicago haya superado la semana pasada los máximos de los
últimos 23 años y que el poroto de soja se haya negociado a 815 pesos
en la zona de fábricas de Rosario y a 820 pesos en los puertos del sur.
La lección del mercado sigue siendo clara: hay que producir más soja.
Los precios son buenos, aunque para el mundo es cada vez más barata.
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22-10-2007

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