París: sobre héroes y tumbas
Por supuesto, en la actualidad, ese "plan de enseñanza" es reemplazado
por aulas abarrotadas, sin embargo, las confrontaciones al aire libre
persisten como la "marca registrada", de los viejos tiempos, a menudo
sentados en los espacios verdes (escasísimos), bebiendo una taza de
café, en las "rues" adyacentes a las facultades, o en las colas que se
forman por cualquier circunstancia.
Como de costumbre, previo a enfilar hacia el sitio que elegimos, en
este extraño tour, paseamos un rato por el "Bou Mich", en el que los
alumnos de la Universidad -regateando al máximo- compran y venden
apuntes, mientras los jóvenes extranjeros con una cuota de ansiedad y
otra -seguro- de alegría, tratan de integrarse a ese tumulto bullicioso
que se mueve incesante, sin temor, de ser aplastados por los edificios,
que semejan estar a punto de caer, o de internarse en las callecitas
medievales, "modernizadas", por el exotismo de cafeterías tunecinas,
"creperías", Bistrots ¿la especialidad? No dude en degustar "le plat du
jour": el plato del día, que según su gusto -y la época del año- podría
tener que toparse con una "cassoulet" = estofado de porotos blancos con
carne de cerdo, "bouillabaisse" = es algo así, como una sopa provenzal
de pescados y mariscos, con pan y perejil que se agregan a último
momento.
Más liviana para el paladar es la "salade nicoise" que en su versión
clásica se sirve con papas, habas (cortadas en dados) filetes de
anchoas, aceitunas, y tomates en cuartos. Si le atraen los retos (y su
aparato digestivo lo apoya) no deje de ir a un sector que llaman la
pequeña Atenas, pintorescos restaurantes griegos ofrecen comida y vinos
típicos de su tierra (¡Ojo con la bebida! Pregunte si entre sus
componentes hay resina, para los griegos les da un "sabor singular",
pero, para el común de los mortales, resultará... imagine la
conclusión). Es hora de continuar. ¿Consigna? Caminar... y caminar,
sólo de ese modo "el barrio" -temporalmente- será nuestro.
Por ejemplo en el N° 22 de la rue Severin se encuentra la residencia
más angosta de París. La habitó el abate Prévost, autor de "Manon
lescaut". Si le despierta curiosidad el nombre de la rue Fouarre, le
aclaro que 4 siglos atrás, los estudiantes se ubicaban cómodamente
sobre montones de paja (faurret), en la calle, para oír las clases. Si
desea meditar unos instantes -y de paso recuperar el aliento- la
exquisita Eglise Saint-Severín resulta perfecta. La iglesia de estilo
gótico (siglo XIII) es bellísima, tanto que Dante fue especialmente a
conocerla y a orar, en verdad, nadie es capaz de aseverarlo, pero es
parte de la legendaria historia del templo... y creo, le suma un toque
de misterio...
Amigo lector, si lo considera oportuno, sugiero que ha llegado el
momento de calzar los zapatos (o mejor, zapatillas) de los estudiantes
y apuntar la mira en La Sorbona, una de las universidades más célebres
y "apetecibles" del planeta Tierra. ¿No opina lo mismo? ¿No le provoca
un cosquilleo en el estómago sólo de pensar en convertirse,
virtualmente, en un alumno más de esa "casa" de estudios? A mí, sí, y
quizá a Ud. también, apenas repasemos su "currículum". En 1254 es
fundada por Robert de Sorbon, capellán de Luis IX, El santo (¿recuerda?
Es el monarca que manda erigir la Sainte-Chapelle, con el fin de
custodiar reliquias sacras), como colegio de Teología, en el que
asistirían discípulos pobres... o pobrísimos. El proyecto funciona sin
lograr la fama que siglos más tarde obtiene cuando se hace cargo de la
institución, el astuto y poderoso cardenal Richelieu. Es decir, él la
restaura, la organiza, la financia, la administra desde 1624 a 1642, y
"promociona" su excelencia (de acuerdo a sus principios y a contactos
diplomáticos) de manera que atraiga igual que un imán a jóvenes de toda
Europa primero, y del resto del mundo después. Al fallecer el
controversial Richelieu, lo sepultan en la iglesia de la Universidad. A
partir de ese evento, cada 4 de diciembre se celebra un servicio
religioso -multitudinario- en el aniversario de la muerte de quien
"crea" una universidad, cuyo alto nivel cultural traspuso las más
lejanas fronteras.
Otra tumba, y van... pero, comprobará Ud. que las hallamos en lugares
para nada lúgubres (hasta ahora, le aviso, en mi defensa) sino en
sitios emblemáticos, donde por los rituales funerarios, demuestran que
jamás olvidan a los protagonistas -o no- de su historia, para eso, se
jactan -entre otras cosas- de ser parisinos. Regresemos a lo nuestro.
Ya que nos encontramos en La Sorbona, practiquemos nuestro deporte
favorito: husmear, observar, sacar conclusiones... ¡Ah! que impresiona-
nte resulta entrar en su anfiteatro con capacidad para 4.000 personas y
las espectaculares esculturas de Sorbon, Richelieu, Pascal y Lavoisier,
el gran químico.
Al fijar la mirada en la pared posterior, nos deleita una pintura de
Chavannes con alegorías que representan: la filosofía, la poesía, la
historia y tantas disciplinas que allí se cursan... y nos estremecemos
-simultáneamente- al tratar de imaginar que en ese mismo anfiteatro, y
en la gran sala, los estudiantes apiñados -en 1968- discutían a los
gritos y a los puñetazos respecto a la "necesidad" de enyesar los
frescos de los muros, destruir las estatuas, como un modo de expresar
el descontento, su disconformidad frente al hacinamiento que padecían
en las aulas, la enseñanza anticuada, la burocracia y el sistema
social, transformando a La Sorbona en el centro de un movimiento de
rebelión que impulsaba a realizar cambios radicales.
Dra. Ana María Vottero
|
 |
 |
 |
12-01-2008

Recolectaron $ 28.800 en una campaña en Catedral

Marcadas diferencias culturales con Japón

París: sobre héroes y tumbas

Liverpool como capital europea de cultura

Biblioteca Popular J. M. Estrada

Jóvenes

Se casan mellizos sin saber que eran hermanos

Murieron los bebés siameses sanjuaninos

Colecta de juguetes

|