La reaparición de Fiebre Amarilla
Otra consecuencia de la alteración en los ecosistemas.
Resulta inquietante la información que nos llega acerca de las muertes
producidas en el vecino Paraguay, como consecuencia de la tan temida
Fiebre Amarilla.
Pero bueno es saber, que la aparición de esta enfermedad no es un
fenómeno natural, sino el resultado del daño ecológico ocasionado por
la progresiva destrucción de bosques y selvas en las regiones tropicales, especialmente donde abunda el mosquito vector causante de la
misma. La Fiebre Amarilla también llamada «plaga americana», es una
enfermedad viral aguda e infecciosa causada por el virus que pertenece
a la familia de los flaviridae y del género flavivirus amaril. Es una
causa importante de enfermedad hemorrágica en muchos países del tercer
mundo como los que se encuentran en Africa y Sudamérica. Se denomina
amarilla por los signos de ictericia que presentan muchas personas al
contraerla. Este virus es transmitido por el elemento vector que es el
«aedes aegypti», el cual abunda en zonas húmedas, alrededor del agua
estancada y sólo pican durante el día.
La deforestación de bosques y selvas se realiza fundamentalmente para
la explotación sojera y ganadera, fomentada por los actuales modelos
agroexportadores. En Paraguay las tierras devastadas por la tala de
bosques, especialmente en la región occidental, fueron destinadas para
los fines anteriormente citados. Este hecho facilitó la migración hacia
las zonas pobladas, de los mosquitos transmisores del virus de esta
enfermedad, los que se encontraban naturalmente en las selvas
Debemos recordar que la Fiebre Amarilla ha sido causa de epidemias
implacables en el pasado. A pesar de la costosa y sacrificante aparición de conocimientos científicos provenientes del Médico cubano Carlos
Finlay y el norteamericano Walter Reed, entre otros científicos, en los
últimos 100 años varias poblaciones no vacunadas, fundamentalmente de
naciones en vías de desarrollo de Africa y Sudamérica, continúan en
grave riesgo.
Para el 2001, la OMS (Organización Mundial de la Salud), estimó que la
Fiebre Amarilla causaba 200.000 enfermedades y alrededor de 30.000
muertes anuales, en poblaciones no vacunadas. También la OPS (Organización Panamericana de la Salud), llama a incrementar en forma urgente
los controles por Fiebre Amarilla.
Como siempre suele ocurrir, las personas de los países más empobrecidos
siguen siendo las principales víctimas de estas enfermedades mortales,
en caso de que exista propagación, esto es producto de la falta de
políticas de prevención, de la deficiente cobertura sanitaria (que
incluye la carencia de vacunas) y de adecuada información a los
pobladores, pero por sobre todas las cosas la falta de conciencia
ambiental. La Fiebre Amarilla, el Dengue y la Malaria son ejemplos de
enfermedades que reaparecen como consecuencia de desequilibrios en los
ecosistemas producidos por la actividad humana.
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