Olga Lezcano de Guazzini: el compromiso femenino al servicio de la comunidad
Como todos los años, desde estas páginas homenajeamos a la mujer,
rescatando una, en la cual, simbólicamente reconocemos a todas.
Este año hemos elegido a una mujer muy conocida en la ciudad por su
ímpetu de trabajo, su apasionamiento, su férrea voluntad, su convicción
en valores y su permanente solidaridad: Olga Lezcano de Guazzini,
docente, destacada golfista, apasionada por la aviación, incansable
luchadora en el club de Leones e impulsora de hechos que apuntan al
beneficio de la comunidad.
En su domicilio, en la sala de estar, rodeada de obras de arte y
elementos que guardan hondo significado afectivo, desgranó sus
recuerdos.
La docencia
Nació en Córdoba capital, en 9 de Julio y Colón. Destacó que "me he
criado en la ciudad Córdoba y me he educado en ella, ahí me recibí de
maestra en la Escuela Normal "Alejandro Carbó", desde jardín de
infantes concurrí a ese establecimiento ubicado frente a la plaza
Colón".
La docencia fue su gran amor y remarcó que siempre fue su aspiración
ser maestra, aunque para satisfacer los deseos de sus padres se
inscribió en la Facultad de Filosofía y Letras, donde estudió por el
lapso de tres años. Su primer trabajo como docente lo concretó en La
Cañada -cerca de Villa General Mitre, donde nació Leopoldo Lugones-,
lugar al que "fui a trabajar ahí con esos sueños que se tienen cuando
uno comienza su carrera y piensa transformar el mundo". El trabajo en
la escuela rural la absorbió de tal modo que abandonó la carrera
universitaria.
Luego, ya casada, fue trasladada a la Escuela Manuel Belgrano de
Arroyito, para cumplir esas funciones viajaba y retornaba a Córdoba los
sábados, después de las clases.
Cuando vino a vivir a esta ciudad, cumplió funciones en la Escuela de
Aurelia, hasta donde viajaba en motocicleta, pueblo al que "guardo en
mi corazón", también estuvo en la Escuela de Lehmann.
Con emoción, muy evidente emoción, a punto tal que se le quebraba la
voz, se refirió a su paso por la Escuela Villa Rosas, establecimiento
al que definió "como uno de mis grandes amores", agregando que "vine
como maestra, estuve varios años, y a los chicos los llevaba por todos
lados en el país y hasta los hice volar".
Recordó las tareas que hizo desde ese establecimiento, enfatizando
especialmente el Museo de Arte "Ricardo Supisiche", en el que además se
atesoran obras de casi todos los artistas rafaelinos.
Aviación
En su relato nos hizo conocer un aspecto que pinta el gran compañerismo
que evidencia en su matrimonio, en el que compartieron y comparten
diversos emprendimientos "a mi esposo, que es José Guazzini, le
ofrecieron un cargo en la Casa Ripamonti, y nos vinimos acá", por
Rafaela.
"Acá ambos estudiábamos para ser aviadores, nos inscribimos en el
AeroClub para hacer el curso de piloto civil, mi esposo lo logró y a mí
me faltó muy poquito, porque otra vez mi trabajo hizo que no pudiera
terminar, pero he volado mucho, una de mis pasiones más grandes siempre
fue la aviación.
Golf
Con relación a esta manifestación deportiva destacó que "Eduardo
Ripamonti, el que trajo a José a trabajar a Rafaela en su empresa, nos
invitó a jugar al golf -en esa época hacíamos el curso de piloto-,
probamos y el golf nos atrapó, tanto que compramos un terreno para
hacernos la casa frente al club.
En cuanto a la disciplina destacó que "hemos jugado durante muchos
años, hemos gozado de grandes satisfacciones -Olga fue campeona en el
club-, de amigos, de la naturaleza y también puse una escuelita de
golf".
Esa escuelita funciona en la actualidad, pero Olga destacó que "le
había dado a la escuelita un sentido verdaderamente didáctico, actualmente tengo la gran satisfacción de que quienes estuvieron conmigo,
ahora son grandes jugadores". Agregó que "en ese tiempo, tuve la
suerte, de que dos chicos que habían empezado como cady ahora están
compitiendo a nivel internacional: Julio Zapata y Gustavo Acosta, les
va muy bien y se destacan por ser deportistas con el cabal sentido del
respeto al rival".
Club de Leones
Su entusiasmo, su amor por el prójimo, su sentido solidario y su
voluntad de servir fueron canalizados a través del club de Leones,
institución a la que abrazó con pasión, y en la que vino desenvolviéndose trabajando junto a su esposo, también miembro activo del club, al
que fueron integrados a través de un amigo, el ingeniero Juan R. Báscolo.
Con respecto a esta institución recordó su constante obra solidaria
enfatizando especialmente a la Escuela Melvin Jones -su obra mayor- y
el Jardín Materno Infantil Municipal N° 2; instituciones que el club
formó y luego las derivó al Estado para que sostenga su funcionamiento.
Destacó también, muy especialmente la labor que se hace desde el Centro
de Control Visual -en el que se controlan a todos los chicos que
ingresan a la formación primaria-.
Centro de Radioterapia
Apreciando las dificultades que soportan los enfermos de cáncer para
cumplir su tratamiento, debiendo trasladarse hacia la capital
provincial, inició lo que en su momento parecía una utopía y hoy está
encaminado hacia su cristalización: el centro de radioterapia.
Al respecto manifestó "el centro de radioterapia es un sueño casi, yo
creía, que imposible, pero creo que si Dios nos ayuda va a concretarse,
tiene miras de ser concretado por las autoridades provinciales y creo
que el Dr. Binner lo va a hacer.
"Es muy compleja su instalación, pero por suerte será instalado en el
Hospital, y para todos. Comprendo que es muy difícil mantener una
estructura, de ese tipo, para poca gente; pero como estará en el
Hospital, servirá para toda la zona".
Más adelante tuvo términos de reconocimiento para LA OPINION, por
adherir a este requerimiento haciendo una campaña, desde hace cuatro
años; resaltó la buena disposición del secretario de redacción, Roberto
Actis, por permanentemente recordar este tema, seguirlo y continuar
estimulando para que se concrete.
Rol de la mujer
Como corolario hizo una reflexión acerca del rol femenino en la
sociedad actual, enfatizando que "es muy valioso en el aspecto, que sin
el apoyo, la iniciativa, el empuje de la mujer, no se podrían hacer
tantas cosas importantes, porque la mujer tiene el instinto de madre,
la solidaridad especial para que la afecte el dolor ajeno, entonces
pone todo de sí para tratar de brindar una ayuda al que la necesita".
Marilú Colautti
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08-03-2008

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