IGLESIA VISION DE FUTURO
"Antes sed benignos unos con otros"
En nuestro diario vivir tenemos que enfrentar situaciones en las
cuales, si no tenemos un espíritu perdonador, nos pueden herir
terriblemente. Y muchas de las cosas que nos pasan tienen su origen en
nuestro espíritu, porque no hemos sabido perdonar. Es muy fácil
resentirnos, alejarnos de los seres queridos y perder el cariño y
afecto a ciertas personas, por hechos que a veces parecen sin
importancia. El resentimiento es una fuerza tremendamente destructiva.
Al dejarnos dominar por esas pasiones, permitimos que la persona que
nos hirió termine dominándonos. ¿Por qué digo esto? Porque no queremos
verla, y hablamos todo el tiempo de lo que nos sucedió.
Constantemente estamos pensando en ese suceso triste y amargo. No
debemos tratar las heridas que nos causaron como lo más importante en
nuestra vida. Por el contrario, necesitamos desprendernos de esos
sentimientos negativos que nos invaden, y dejar de "alimentarnos de
ellos". Si permitimos que la falta de perdón nos gobierne, esa actitud
se volverá en contra nuestra y nos separará de nuestra familia, amigos,
compañeros de trabajo, etc.
Necesitamos liberarnos del resentimiento, del odio y del rencor, porque
nos roban el gozo del Espíritu Santo. Muchas veces, la venganza más
noble es el perdón. Por eso las Sagradas Escrituras nos dicen: "Si tu
amigo tuviere hambre dale de comer; si tuviere sed, dale de beber, pues
haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza". Cuando
alguien deliberada o injustamente nos hiere, la reacción natural es
devolverle mal por mal. Pero ¿alguna vez ha visto a los bomberos apagar
el fuego con nafta o gasolina?
Sería ridículo; el incendio se debe extinguir con elementos que impidan
la combustión de los materiales inflamables. Y de esa manera debemos
actuar nosotros: combatir el odio con perdón. Perdonar es la solución
para impedir que surjan los conflictos y la violencia. Aun cuando
sienta fresca la herida y su corazón parezca cerrarse, determínese a
perdonar y olvidar, teniendo la seguridad de que si lo hace sinceramente, quedará libre para siempre del rencor y del odio. Hoy le animo a
que se acerque a Jesucristo, para que reciba su poder y la ayuda de su
Espíritu, para que pueda perdonar a todos los que le han hecho mal.
Dios les bendiga.
José Jacinto Gerez
Predicador ordenado
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24-03-2008

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