Llega teatro cubano a nuestra ciudad
Se trata de "Cadena invisible", esta noche a las 21 en el teatro
Lasserre, protagonizada por la actriz cubana Alejandra Egido.
Esta noche, las 21, llega el teatro cubano al teatro Lasserre con
"Cadena invisible", protagonizado por la actriz Alejandra Egido. Las
plateas son numeradas y la boletería estará habilitada de 18 a 20. La
entrada general $ 30 y socios $ 27.
El espectáculo pretende ser un alegato a favor del reconocimiento del
papel de la mujer en el seno de la familia y de la sociedad.
Sin otros presupuestos que la cuidada adaptación del texto original de
Carlos Ferrera y una intencionada sobriedad escenográfica y dirección,
la cubana Alejandra Egido consigue contarnos en clave agridulce la vida
de tres hermanas unidas por un oscuro secreto de familia.
Tres hermanas viven juntas en la vieja casona familiar. Son trillizas y
si bien sólo se llevan cinco minutos de vida entre sí, tienen muy claro
cuál es el sitio que ocupa cada una en el mapa de la familia.
La mayor es viuda, está enferma de cáncer y adora las películas americanas. No cesa de compadecerse de sí misma y de reprochar a las otras
dos su supuesta indolencia y falta de afecto por ella.
La segunda es una mujer culta e inteligente que jamás se ha casado. Le
fascinan las radionovelas y guarda un dramático secreto que la mantiene
alejada de los hombres. Su único contacto con el mundo exterior son los
chats de Internet.
La tercera es prostituta desde muy joven y trabaja en una barra
americana. Es la más desprejuiciada de las tres. Soporta con estoicismo
las injurias de la mayor y siente pena por la mediana. Es la más fuerte
de las tres: la única que sabe casi toda la verdad acerca del drama
vivido en la familia.
A pesar de ser mujeres tan diferentes, las tres nunca han podido
separarse. Permanecen unidas por una extraña cadena invisible que les
impide ser independientes y "lo que es peor" ser felices.
La puesta en escena de "La cadena invisible" recupera la vocación
primigenia de los elementos del teatro costumbrista, para ponerlos al
servicio de una rara historia familiar, que deviene en sorprendente
thriller doméstico.
Pero esta es sólo una excusa para invitar al espectador a la reflexión
acerca de los graves problemas que aún enfrentan las mujeres
procedentes de cualquier sector de la sociedad, en cualquier parte del
mundo. El espectáculo pretende ser un alegato a favor del
reconocimiento del papel de la mujer en el seno de la familia y de la
sociedad.
La violencia de género es el invitado indeseable, pero también
protagonista, de esta historia universal expuesta unas veces en clave
de tragedia y otras desde el humor más irreverente.
Sin otros presupuestos que la cuidada adaptación del texto original de
Carlos Ferrera y una intencionada sobriedad escenográfica y dirección
de Alejandra Egido, consigue contarnos en clave agridulce la vida de
tres hermanas unidas por un oscuro secreto de familia.
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12-06-2008

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