A treinta años del primer título mundial de Argentina
Fecha: domingo 25 de junio. Horario: 15. Estadio: Club Atlético River
Plate. Partido: Argentina vs. Holanda. Esa presentación, la más simple
que pueda realizarse para efectuar el anuncio, es la que hoy empleamos,
a treinta años de aquel hecho, para evocar la final del Mundial 78.
Ese campeonato que jugamos "25 millones de argentinos", como expresaba
la canción identificatoria de esa Copa del Mundo.
Entre los privilegiados espectadores de aquella competencia irrepetible
en suelo argentino, estuvo LA OPINION, el único medio local acreditado
con tres periodistas: Emilio J. Grande, Roberto J. Actis y quien esto
suscribe.
Aquel día, con una sensación térmica que respondía a la lógica de un
invierno crudo en el extremo sur del continente, el fútbol, la pasión
de multitudes, como muy bien la definió el recordado José María Muñoz,
interpretando el sentimiento de nuestro pueblo, aceleró el ritmo de los
corazones argentinos.
El seleccionado del "Flaco" -César Luis Menotti, claro- había accedido
a la instancia decisiva luego de golear a un equipo peruano que tras un
comienzo insinuante, terminó siendo vapuleado.
El resultado, de 6 a 0, despertó sospechas y se tejieron, a partir de
esa victoria aplastante en el "Gigante de Arroyito", las historias más
variadas.
Tantas, que hoy, todavía, ese abultado triunfo, sigue presentándose
como una "mancha" en el camino de la Argentina hacia la final de una
Copa del Mundo que maquilló, durante aquel mes de julio, una serie de
atrocidades que estaban ocurriendo en el país y que sólo se atrevieron
a denunciar, por entonces, los medios extranjeros.
Epoca de dictadura y de junta militar. De Videla, Massera y Agosti.
Bien disimulada, al menos para la inmensa mayoría de un pueblo que no
pudo apartarse del sentimiento que generaba el fútbol y el avance del
seleccionado a las instancias decisivas.
Si usted me pregunta si fue un gran equipo el argentino, le respondo
que sí. Jugaba al fútbol. ¿Le parece una definición rebuscada? Es muy
posible que se interprete de esa manera. Pero era así.
Sólido atrás, con un arquero de excepcional condición atlética, como el
"Pato" Fillol y un hombre de una personalidad que contagiaba al resto,
Daniel Alberto Passarella.
Jorge Olguín, un lateral de buen manejo y proyección; Luis Galván, un
tiempista fantástico; y Alberto Tarantini, otro marcador de generoso
despliegue en la otra banda, completaban la última línea.
Américo Gallego, el "Tolo", era el encargado de todos los relevos;
Osvaldo Ardiles, con un ida y vuelta conmovedor por la derecha; y
Mario Kempes abriendo defensas con su tranco imparable, le daban
vitalidad a la media cancha que era, apenas, una simple zona de
tránsito.
Daniel Bertoni o René Housemann jugando sobre la línea derecha en el
ataque, para desbordar en cada pique; el "Negro" Ortíz aportando lo
suyo -muy similar- por la izquierda; o ese fogonero incansable que
siempre apareció en los momentos críticos, como Omar Larrosa.
No me olvido de un futbolista que le puso sangre, sudor y lágrimas a su
juego, para superar todas las adversidades imaginables, que el destino
le fue poniendo, como obstáculos inmensamente dolorosos, en un camino
que le tendría reservado, al final, un momento de gloria.
Sí, usted ya lo advirtió. Ese hombre se llama Leopoldo Jacinto Luque.
Haber jugado con dos costillas fisuradas, terminó siendo una simple
anécdota para el santafesino. En cambio, lo marcó para siempre la
irreparable pérdida de un hermano en pleno Mundial.
Hubo otros actores, que también aportaron a la causa. La del fútbol,
por supuesto. Esa causa en la que todos se juramentaron regalarle una
alegría a un pueblo que estaba sufriendo, casi sin saberlo, una de las
épocas más oscuras de su historia.
Hoy, a treinta años, el sentimiento y la emoción no han cambiado en
absoluto. Cada vez que el 25 de junio aparece en el almanaque, los
recuerdos afloran y la nostalgia pasa a ocupar, decididamente, el
centro de la escena.
Aquel día, claro, hubo un partido de fútbol, una final de una Copa del
Mundo, nada menos. Argentina le ganó a Holanda 3 a 1 en el alargue. Y
los casi ochenta mil simpatizantes que desbordaron el Monumental, ese
domingo, fueron testigos de una conquista deportiva imborrable.
Lo he vivido y me siento feliz por ello. Hoy, simplemente, les quiero
decir ¡gracias!, por permitirme compartirlo desde estas páginas. Las
mismas que en Argentina 78 reflejaron, bajo la óptica de los tres
enviados de LA OPINION, el primer título de nuestro fútbol.
Víctor Hugo Fux
|
 |
 |
 |
25-06-2008

Hernández, en el Luna Park

De cal y de arena en el segundo día de Wimbledon

Cuarta fecha de las inferiores

Santa Fe derrotó a Tucumán en el Argentino de basquet

La reunión pasó para esta noche

A treinta años del primer título mundial de Argentina

Sergio Zanabria vuelve a la "Crema"

Las tres categorías corren en San Jorge

¿Todo el domingo?

1954 Deportivo Susana Campeón en 2ª División

Mandan Independiente en la Norte y Florida en la Sur

El nuevo sueño juliense, en marcha

En Libertad

|