Pasaron 4.500 años...¿y?
Egipto; V Dinastía ,(2465-2323 antes de Cristo). Ciento cuarenta y dos
años de gloria inmarcesible para la tierra africana bañada por el Nilo.
Durante ese período fueron construidas las tres grandes pirámides de
Giza, (quizás la Esfinge), que aún en la actualidad, y por mucho tiempo
más asombran al mundo; por su majestuosa concepción, por su arquitectónica
grandiosidad, por su eterna perdurabilidad convalidada a través de
los años indicados en el título señalado.
Pero aquella asombrosa civilización de faraones, extinguida 300 años A. C., no sólo dejó un legado material de innegable valor arqueológico,
sino que, a través de su escritura jeroglífica, descifrada por primera
vez en la era moderna, gracias al trabajo del egiptólogo francés jean
Champollion en 1821, también dedicó escritos de enorme valor moral que
el paso del tiempo no logró oscurecer, a tal punto, que su sabiduría
permanece fresca y rozagante, esperando ser usada por quien desee pasar
este ligero soplo terrenal que llamamos vida, sin tantos contratiempos
mentales, espirituales y materiales.
Uno de aquellos grandes seres que existieron reflexionando y
practicando sabidurías cósmicas que nunca cambian ni varían, ni se
modifican, se llamaba Ptahotep, primer ministro y visir durante la V
Dinastía. Sus eruditos conceptos de humana ciencia, han llegado hasta
nuestros días, gracias a la tarea de miles de estudiosos que abrieron
las puertas de aquella muerta civilización cargada de grandes
conocimientos, y que permanece viva, a través de sus monumentales
construcciones y también por sus profundos conceptos filosóficos y
humanos, eternamente perdurables por sí mismos.
En sus Instrucciones, Ptahotep nos decía :" Deberías hablar solamente
cuando estés seguro de conocer el tema. Hablar es la más difícil de las
tareas, y sólo honra al hombre que la domina perfectamente. Sé prudente
cuando abras la boca. Lo que pronuncias debe ser relevante. Las
palabras sabias son más raras que las piedras preciosas, y pueden
provenir incluso de jóvenes esclavas moliendo el grano".
Hasta aquí, ¿cumplimos con lo que afirmaba el docto egipcio?
Indudablemente que no. Bueno, entonces,¡empecemos!
También nos hablaba sobre la Justicia: "Puedes distinguir a un sabio
por la vastedad de sus conocimientos, a un hombre noble por sus buenas
acciones. No te envanezcas de tus conocimientos y busca el consejo de
los hombres sencillos tanto como el de los sabios. No codicies la
propiedad del campesino pobre ni tengas hambre de su pan, su bocado te
atragantará y te dañará la garganta. Si el pobre te debe mucho,
divídelo en tres partes; perdona dos y deja sólo una. Esto, ya verás,
es lo mejor de esta vida; a partir de entonces, dormirás bien, y por la
mañana todo te parecerá maravilloso; porque es mejor ser apreciado por
amor al prójimo que tener riquezas almacenadas: mejor saborear el pan
con buena conciencia que tener riquezas cargadas de reproches".
Inclusive este sabio pedía firmeza de carácter no sólo al pueblo, sino
a sus gobernantes:" no permitas que el poderoso te soborne a oprimir al
débil, en beneficio de aquel".
Toda una filosofía de vida que mantiene latente actualidad. Si
transportamos aquellas sentencias a nuestro presente, nos daremos
perfecta cuenta que, en lo interior, hemos adelantado muy poco...
quizás nada, pues aún continuamos con nuestra íntima razón a oscuras. Y
lo demostramos con hechos concretos a cada momento, como sociedad, como
país, y como planeta en vías hacia su propia destrucción.
Pasaron 4.500 años. ¡Y, seguimos igual! ¿Hasta cuándo?
Antonio Fassi
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20-07-2008

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