Juana Azurduy de Padilla
Luego del artículo publicado en LA OPINION -29/07/08- tuve el placer de
leer un nuevo panorama de esta gran mujer, por lo que considero que
corresponde ampliar el anterior con nuevos detalles.
Había nacido en Chuquisaca el 12 de junio de 1780, y falleció en la
misma ciudad, el 25 de mayo de 1862. Contrajo enlace con el Comandante
Manuel Asencio Padilla, otro héroe al igual que ella, de "La Guerra
Gaucha".
Juana era una revolucionaria de la primera hora; participó con Padilla,
en las revoluciones de Chuquisaca y La Paz, en 1809, un año después
alojó en su casa a Juan José Castelli, uno de los comandantes patriotas
enviados desde Buenos Aires, que iba a cumplir un sueño de hacer la
revolución en el Alto Perú.
Tras la derrota de Huaqui, los realistas lograron rodear su casa en la
que resistió como pudo junto a sus hijos, hasta que Padilla -su esposo-
en una acción temeraria logró libertar a su familia. Juana libró más
de treinta combates, pero no dando instrucciones desde una carpa, sino
sable en mano, haciendo uso de un coraje desmedido.
La pareja Padilla defendió también a sangre y fuego el avance español
en la zona norte de Chuquisaca y las Selvas de Santa Cruz de la Sierra.
A través de la lucha, Juana lo fue perdiendo todo, su casa, su tierra y
cuatro de sus cinco hijos.
Por eso, cuando los Padilla, estaban en la más absoluta miseria, un
jefe español intentó sobornar a su marido: Juana le contestó
enfurecida: "La propuesta de dinero y otros intereses sólo debería
hacerse a los infames que pelean por mantener la esclavitud, más no a
los que defienden su dulce libertad, como él lo haría a sangre y
fuego".
Tres meses después en el combate de "Villar" fue herida por los
realistas. Su marido acudió en su rescate y logró liberarla, pero a
costa de ser herido de muerte. Era el 14 de noviembre de 1816; Juana se
quedaba sin compañero y el Alto Perú, sin uno de sus jefes más
brillantes.
Estaba en Chuquisaca con su hija Luisa y su nieta Cesárea aquella tarde
de noviembre de 1824, cuando al abrir la puerta, se encontró con nada
menos que con el general Simón Bolívar, que quería tener el honor de
conocerla: fue un abrazo profundo, con pocas palabras, estaba todo muy
claro pero para El Libertador, se hizo necesario decir: "Esta
República, en lugar de hacer referencia a su apellido debe llevar el de
los 'Padilla'".
Bolívar le concedió a la heroica luchadora una pensión vitalicia de 60
pesos, que fue aumentada por el presidente de Bolivia, Mariscal Sucre,
pero Juana cobraba cada tanto. Juana murió en la soledad, el olvido y
la pobreza, en una casa que se hallaba en una calle llamada "España",
en un humilde barrio de Chuquisaca.
Existe actualmente un proyecto en el Congreso de la Nación, de que los
billetes, no se aclara de que valor, lleven la imagen de Juana Azurduy
de Padilla.
Extractado de "Clarín" del 10/08/08.
Amado Raspo
|
 |
 |
 |
31-08-2008

¿Pensó en su jardín?

Juana Azurduy de Padilla

Escuela Kamarr: premiada en el Encuentro coscoíno

Slap! toca Chaplín

Presentación de la concertista Edith Fischer

Jubilados

Circo patagonia se despide de Rafaela

Nueva Mutual premió a la creatividad

20 Años, ¡Gracias!

Nueva campaña lanza el Rotaract Club

Curso sobre planificación familiar

Cursillos prematrimoniales

"La Renga" sacudió a Rafaela con un show arrollador

The Beats en otra magnífica entrega

Chicos por toda la ciudad

|