Pago de la deuda con el Club de París
Implicancias de una decisión inconsulta
Por Tatiana Santori (*)
Con el correr de los días, los medios han llenado sus espacios con la
noticia del pago de la deuda al Club de París. Ahora bien: ¿cuáles son
las implicancias de esta decisión en el plano doméstico? ¿Cuáles serían
las repercusiones de esta decisión en el escenario internacional? Para
dar respuesta a estos interrogantes es preciso adentrarnos en el tema,
de lo general a lo particular.
El Club de París es un foro que agrupa a acreedores oficiales y se
ocupa de coordinar formas de pago y renegociaciones de deuda de
entidades gubernamentales que hayan incumplido el pago de sus compromisos externos. Está compuesto por 17 países, pero el núcleo duro está
representado por el G-7, el grupo de los siete países económicamente
más poderosos del mundo.
Desde diciembre de 2001, el Gobierno argentino está incluido en una
situación irregular a partir de la declaración del default, momento en
que deja de pagar la deuda a dicho foro.
A lo largo de la administración Kirchner, la posición tomada desde el
Gobierno había sido la de no avanzar formalmente en negociaciones hasta
tanto no se destierre una práctica histórica del Club de París, según
la cual el Fondo Monetario Internacional (FMI) debe actuar como auditor
de un eventual acuerdo. Sin embargo, este rol del FMI no sería necesa-
rio en caso de que Argentina decidiera pagar su deuda con el uso de sus
reservas internacionales.
Asimismo, para mejorar la imagen de nuestro país en el exterior, es
necesario negociar también con aquellos acreedores privados que no han
adherido al canje en 2005, los llamados hold outs, quienes en los
últimos años han obtenido y siguen obteniendo sentencias favorables en
tribunales extranjeros para que el Gobierno argentino se haga cargo de
los montos adeudados. La posibilidad de un acuerdo no sólo con el Club
de París, sino también con los acreedores privados, permitiría a la
Argentina mejorar sustancialmente el clima para atraer inversiones, lo
cual incrementaría la cantidad de productos para el consumo y bajaría
así, el índice inflacionario.
El martes 23 de setiembre, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner
ha decidido cancelar la deuda que mantiene con el Club de París, a
través del uso de las reservas del Banco Central. Ahora bien, ¿cuáles
son las implicancias de esta decisión?
La decisión de pagar la deuda con las reservas ha sido plasmada a
través del Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) N° 1472, donde se
incrementa el presupuesto en 36.000 millones de pesos, además de prever
la emisión de un bono que compense la salida de reservas del Banco
Central destinadas al pago de la deuda con el Club de París.
Cristina Fernández mucho se ha jactado de no utilizar esta herramienta
que tanto había utilizado su marido, el ex presidente Néstor Kirchner,
la cual va en detrimento de la calidad democrática. Sin embargo, a
través de este decreto se ha decidido zanjar el obstáculo del Congreso
argentino, donde el oficialismo se encuentra sumamente debilitado a
raíz del conflicto con el campo.
La transgresión a la norma no sólo viene del hecho que esta decisión
haya quedado fuera de discusión en el Congreso, sino que
simultáneamente viola el artículo 75 inciso 7 de nuestra Carta Magna,
el cual afirma que es atribución del Poder Legislativo "arreglar el
pago de la deuda interior y exterior de la Nación".
Además, con la formulación de este DNU coloca al Banco Central como
financista del Tesoro, cuestión que está prohibida por la carta
orgánica del Banco Central y que elude por vía del decreto. Así las
cosas, las consecuencias de haber caído en la tentación de los DNU
podrían traer importantes costos internos puesto que va en detrimento
de la calidad institucional, y en consecuencia, de las prácticas
democráticas.
Sin embargo, las consecuencias en el escenario internacional serían
favorables en la medida que el pago de la deuda revertiría la imagen
negativa que tiene nuestro país, así como también posibilitaría la
entrada de mayores inversiones para paliar los efectos inflacionarios.
Más allá de este escenario promisorio a nivel internacional, nuevamente
los argentinos hemos caído bajo las presiones de los organismos
financieros internacionales, esta vez, retrocediendo en la lucha por el
mejoramiento de la calidad institucional de nuestro país.
(*) Miembro de la cátedra de Política Internacional de la UNR.
Columnista de la Revista Síntesis Mundial. Miembro del Observatorio
Electoral de Estados Unidos.
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