El invitado
Pepe Iglesias "El Zorro": un gran ausente en la memoria colectiva
por Graciela Beatriz Restelli - etnomusicóloga (Buenos Aires) (II Parte)
Segunda etapa. Debutó como solista el 1ro. de mayo de 1937,
también en Radio "El Mundo", en un espacio titulado El murmullo
del éter, auspiciado por Cafiaspirina, con libretos de Jerónimo
Martelli Massa e Ismael Aguilar, y que se propaló en varias emisoras
del interior del país. Según la crítica de la época, "El Zorro" impuso
una innovación en el espectáculo radial, quebrando la monotonía en ese
medio, ya que sus imitaciones resultaban novedosas y perfectas -por lo
que se le agregaba a veces la aposición de "el fotógrafo de la voz", y
se lo comparaba con Tomás Simari, "El hombre de las mil voces"-. Sus
cualidades lo convirtieron, al mes de la emisión, en una figura de
relieve, opinión dada tanto por los medios especializados como por
el público, con un ascenso económico paralelo al crecimiento de su
popularidad.
Hacia octubre de 1937 fue contratado para protagonizar una película junto con Juan Carlos Thorry y Norma Castillo, bajo la dirección de Lucas Demare: Dos amigos y un amor. En este film aparece en parte su propia historia con relación a la radio, y gracias a ello puede apreciárselo en un programa radial en vivo como los que hacía por entonces, en el que realiza las imitaciones de Betty Boop, los Mills Brothers, entre otras, episodio que se convierte en un testimonio único, ya que no se conservan grabaciones de aquellos programas; y además, canta un tango con la orquesta de Francisco Canaro, Hay que aclarar, de Jerónimo Martelli Massa. En cuanto a la plástica del cuerpo, Pepe Iglesias exhibía aún una postura un tanto rígida comparado con las posteriores apariciones en la pantalla, ya que su comicidad y su destreza histriónica habían sido hasta ese momento exlusivamente sonoras.
En 1938 continuó actuando en Radio "El Mundo", además de participaciones especiales en otras emisoras, y puso voz al cortometraje animado El Mono Relojero de Juan Oliva y Quirino Cristiani 1. En 1939 protagonizó su segunda película, 24 horas en libertad.
Dejó unos años el cine y, paralelamente al contínuo y creciente éxito en la radio, tuvo destacadas participaciones en el teatro de revista. En 1940, integró el elenco del Maipo, en la "Compañía de Revistas Porteñas" que encabezaban Paquita Garzón, María Esther Gamas y Marcelo Ruggero, donde se lo presentaba como "la atracción máxima", y cuyos partenaires generalmente eran Gogó y Tono Andreu.
Hasta esta época, la poética de actuación de Iglesias estaba basada esencialmente en lo sonoro, y no sólo en la radio, como puede apreciarse en las crónicas de su trabajo en teatro.
La Porotita, el Comandante Caruso, el matrimonio gallego Jesús y Curra, fueron algunos de los primeros personajes que creó, además de las imitaciones tan festejadas, personajes que permitían constantes cambios de voz, así como una reunión de vecinos, que el oyente completaba con la creación imaginaria del aspecto físico para cada uno. Hay testimonios de primera mano, que por aquellos años, nadie se movía de su casa para escuchar al "Zorro". En 1944, además de un programa en Radio Splendid sobre libretos de Fortunato Lápiz, un nuevo contrato cinematográfico lo llevaría a convertirse en el ganador del premio Mejor Actor Cómico del año, premio otorgado por la Asociación de Cronistas Cinematográficos, por la película Mi novia es un fantasma. Visto desde la plástica corporal, en ésta dista bastante de la gesticulación forzada de las dos primeras presentaciones en pantalla. El personaje que fijaron para él a partir de su tercer film, fue el del porteño astuto pero de nobles sentimientos. De acuerdo con las fases de evolución del actor nacional, se lo ubica aquí en la segunda, dado que sus por imitaciones absorbió características de los colegas que cristalizaron dicha fase, como Luis Sandrini y Pepe Arias, entre otros. La "machietta", y ocasionalmente la "mueca", se hallaban presentes como constante, con una expresividad exacerbada de sus ojos. La transmisión de lo cómico desde la postura corporal, hacía que su sola presencia en los films, aun sin decir palabra, estimulara la carcajada del público.
En 1944 fue protagonista con Olinda Bozán en Llegó la niña Ramona. En 1945, El tercer huésped, película en la cual el personaje de Pepe es un anuncio de lo que luego sería el de Avivato, cuya característica se resume en la escena en la que aparecía por la calle vendiendo un engañoso producto, "Gargantol". En 1947, Un ángel sin pantalones. En 1948, El barco sale a las diez. Ese mismo año, Recuerdos de un ángel, quizás la menos trascendente, con un argumento que no facilitaba el lucimiento de este cómico ya consagrado. En 1949 participó en una adaptación de la opereta La duquesa del Bal T-Ba-Rín de Carlos Lombardo, llevada al cine por Luis César Amadori, Una noche en el Ta-Ba-Rín, película en la que Pepe despliega sus cualidades tanto sonoras como las físicas adquiridas, con contorsiones y piruetas chaplinescas.
1 Puede verse en este sitio www.youtube.com/watch?v=zZ2xNaDoNdk
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