www.laopinion-rafaela.com.ar - Rafaela - Argentina

Primera página
Todos los títulos
Noticias
Suplementos
Editorial
Archivo

Locales
Deportes
Sociales
Policiales
Región
Argentina
Mundo

Miércoles 18 de Febrero de 2009


Locales

Kennedy, Obama y después

Por Rodolfo F. Zehnder (*).

Nota II

Para los realistas hard, (Cheney, Rumsfeld), continúa el autor, la superioridad militar de EE.UU. es la garantía automática de adhesión de otros países. No creen en la máxima de que "el poder repele" y confían menos en las alianzas y en la cooperación multilateral que en el ejercicio solitario del poder. Consideran que se debe ejercer sin restricción el rol de supremacía; de ahí que hayan impulsado enfáticamente la intervención en Irak. La P de poder (ejercido sin límites y en forma unilateral) estaría por encima de las otras.
Los liberales wilsonianos soft (Lake) ponen el acento en los instrumentos de inducción económica y la cooperación multilateral.
Tienen una percepción más esperanzada de las posibilidades de exportación de valores democrático-liberales norteamericanos. Son creyentes del mito de la globalización, en tanto creen que ella, sumada a la desaparición de la Unión Soviética como rival, le ha otorgado a EE.UU. oportunidades inmejorables para ejercer un rol líder de una "comunidad de democracias" a nivel mundial, haciendo realidad el sueño del ex-presidente Woodrow Wilson al finalizar la Primera Guerra Mundial. Privilegian el trípode de principios, paz y prosperidad, con la P de poder subordinada al logro de estos tres objetivos primarios.
Por último, los liberales wilsonianos hard son partidarios de un más enfático y unilateral compromiso norteamericano con la difusión de sus valores democráticos. Existen al respecto dos variantes 1) El "multilateralismo muscular" (Albright), que condena las políticas de acomodación con las dictaduras violatorias de derechos humanos, defendiendo la promoción democrática como criterio rector de la política exterior norteamericana, aún incluyendo (contradiciendo sus ideales) el uso de la fuerza. 2) Los neoconservadores o imperialistas democráticos (Wolfowitz) que -a diferencia de los anteriores- entienden que los EE.UU. pueden actuar solos y cumplir con su misión (la lucha global contra el terrorismo y los regímenes que odian la libertad), pues suponen una cuasi-automática aquiescencia a la hegemonía benévola norteamericana en un universo dominado por la antinomia entre el Bien (EE.UU. y las naciones democráticas) y el Mal. Para ellos, las P de principios y poder (ejercido unilateralmente y sin límites) están por encima de las P de paz y prosperidad.
Cabe suponer que Obama, al igual que sus antecesores Bush padre, Clinton y Bush hijo, optará por una combinación de ideas de estas cuatro corrientes de pensamiento. En particular, parece inclinarse -aunque el peso de la realidad luego indique otro camino- por un mix del realismo soft y del liberalismo wilsoniano (Roosevelt 1933-1945 y Clinton 1993-2001). Tal elección pareciera la que dictarían estas situaciones heredadas por Obama: la crisis económica interna; la pérdida del capital de legitimidad tanto interno como externo (lo cual implicaría abandonar aventuras o cruzadas solitarias como las adoptadas por Bush hijo); la existencia de amenazas globales (terrorismo, narcotráfico, crisis financiera mundial) que los EE.UU. no pueden enfrentar y menos resolver por sí solos. Como los realistas soft, Obama parece apelar a la prudencia, y a la necesaria participación de otros países para la consecución de los objetivos nacionales. Como los liberales soft, es probable que busque la cooperación internacional y la actualización de instrumentos económicos del capitalismo, aprovechándose del fenómeno globalizador, promoviendo la cooperación con los Estados democráticos pero, a diferencia de los liberales hard (y en esto disiento con Corigliano) sin incluir el empleo de la fuerza.
Está claro que el mayor desafío de Obama lo tiene en el orden interno.
Minada la base de credibilidad interna por efecto de la administración Bush hijo, el mayor esfuerzo lo deberá desplegar en dicho orden, y ello incluye la reactivación de la economía, el freno al paro, la reforma del sistema de salud, la reducción del gigantesco déficit fiscal y la restauración de un Estado -antes ausente- por uno (tibiamente) gestor del bien común.
Obama, en definitiva, es un behaviorista (conductista) convencido de que, a través de políticas sociales concretas y de no gran envergadura, se puede modificar sustancialmente el status quo, o la situación de decadencia (en los valores y en los parámetros de calidad de vida) a que ha llevado el integrismo ideológico de su antecesor.

(*) Profesor de Derecho Internacional Público en las Universidades Católicas de Santa Fe y de Santiago del Estero.

18-02-2009

Kennedy, Obama y después

El peronismo hizo notar su bronca por el desdoblamiento

Contradicción permanente

Crítica a planes canje

Faltan 10 para el peso

Aclaración de nota

Leche: reunión clave para definir un paro

Se desplomó la Bolsa porteña por creciente temor al riesgo

Giustiniani cree que votando 3 veces, se evita el arrastre

Empleados de la carne cortaron la ruta 34

Paro de municipales





Arriba
    Clima
    Farmacias en Rafaela
    Teléfonos Útiles
    Encuestas
    Cartas de lectores
    Contacto


Contacto
Publicidad
suscripciones
  La Opinión On Line - Año 12 -
  es una publicación de Buffelli y Actis S.A.
  Anuncie en Diario La Opinión,
  tercer diario de la Provincia de Santa Fe.