"¡No más combates, no más terrorismo!"
El Papa concluyó una delicada peregrinación por Tierra Santa.
JERUSALEN, 16 (AFP-NA). - El papa Benedicto XVI concluyó este viernes
una peregrinación de ocho días a Tierra Santa durante la cual defendió
con fuerza la creación de un Estado palestino, intentó sanar heridas
con los judíos y reclamó en numerosas ocasiones la paz para el Medio
Oriente.
En el avión de vuelta a Roma, que aterrizó a primera hora de la tarde
en el aeropuerto de Ciampanino, el Papa declaró a la prensa que había
observado un "profundo deseo de paz de parte de cada uno" en Oriente
Medio.
"Existen grandes dificultades, lo sabemos, lo hemos visto, lo hemos
oído, pero también he visto que hay un gran deseo de paz de parte de
cada uno", añadió.
El Papa pidió durante su viaje la reconciliación entre palestinos e
israelíes y en forma clara y sin titubeos la creación de "dos Estados"
como única salida al conflicto israelo-palestino, durante el viaje más
político de los 12 que ha realizado en cuatro años de pontificado, que
comenzó en Jordania, y siguió en Israel y Cisjordania.
"Que la solución de dos Estados sea una realidad, que no sea un sueño",
reclamó el Papa al despedirse del presidente israelí Shimon Peres y del
primer ministro Benjamin Netanyahu, firme opositor de esa opción, este
viernes en el aeropuerto Ben Gurión en Tel Aviv.
El Sumo Pontífice, que acababa de visitar el lugar donde Cristo nació y
fue sepultado, reiteró, como "amigo de palestinos e israelíes", su
pedido de una solución negociada.
"Apelo a todos los pueblos de estas tierras para que no se derrame más
sangre: ¡No más combates, no más terrorismo, no más guerra!", clamó el
Papa.
"Que se reconozca universalmente el derecho de existencia del Estado de
Israel, para que viva en paz y seguro dentro de fronteras
internacionalmente aceptadas", agregó.
Peres por su parte invitó al Papa a "ayudarlo a despojar al terrorismo
de su coartada religiosa", mientras la víspera Netanyahu le había
solicitado que "denunciara con fuerza las amenazas de Irán de destruir
Israel".
Su conmovedora visita a un campo de refugiados palestinos, a las
puertas de Belén, en Cisjordania, durante la cual denunció el embargo
israelí contra Gaza así como el "trágico" muro de separación construido
por Israel, cerca del cual se encontraba, fue uno de los momentos más
emotivos de su viaje.
La visita del pontífice, de origen alemán, generó también polémicas
entre los judíos, que consideraron su discurso pronunciado en el
Memorial Yad Vashem, que recuerda a los seis millones de judíos que
murieron en el genocidio nazi, como demasiado tímido.
"Tantos judíos (...) fueron exterminados brutalmente por un régimen sin
Dios que propagó una ideología antisemita y de odio. Ese capítulo
espantoso de la historia no debe ser jamás olvidado ni negado", repitió
durante la ceremonia de despedida en el aeropuerto.
El Papa reiteró así claramente su condena para no dejar lugar a dudas,
después de que la prensa israelí afirmara que había sido miembro de las
Juventudes Hitlerianas, lo que fue oficialmente desmentido por el
Vaticano.
El Papa recordó su visita al Memorial como "uno de los momentos más
solemnes" de su estadía de cinco días en Israel y la comparó con
aquella que realizó hace tres años al campo de exterminio de Auschwitz.
Después de la visita al museo, la prensa israelí y varios dirigentes
políticos, inclusive el presidente del Parlamento, consideraron
insuficientes y tímidas las palabras del Papa sobre el Holocausto.
Las complejas relaciones entre la Iglesia católica e Israel se habían
tensionado en los últimos meses por la decisión del Vaticano de apoyar
la canonización del controvertido papa Pío XII, acusado de mantener el
silencio frente al exterminio de millones de judíos, y por el
levantamiento de la excomunión en enero a un obispo integrista
británico que niega la existencia del Holocausto.
Benedicto XVI, que se descalzó en Jerusalén en la Mezquita de la Roca
-uno de los sitios más sagrados del Islam- y estrechó las manos de
sobrevivientes del Holocausto, colocó un mensaje en el Muro de
Lamentaciones y se reunió con los dos grandes rabinos de Jerusalén.
"Simbólicamente tuvo gestos eficaces, aunque las palabras se le
quedaron cortas", comentó a la AFP John Allen, autor de varios libros
sobre el Vaticano y corresponsal del National Catholic Report.
Benedicto XVI tuvo palabras de acercamiento con las otras religiones,
en particular los musulmanes, e hizo un llamamiento a la unidad de los
cristianos ante el patriarca greco-ortodoxo de Jerusalén, Teófilo III.
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16-05-2009

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