"Sobre el adoquinado está la mancha original de la ciudad"
Luis Castellano, integrante de la Comisión de Patrimonio Urbano,
celebra la declaración del Concejo Municipal, para resguardar una marca
histórica y un emblema clásico de la ciudad.
La modernidad tiene privilegios, virtudes, avances y comodidades, pero
también defectos tales como el aplastamiento de las historias detrás de
las obras del pasado. Este criterio consiguió freno en el Concejo
Municipal este jueves al haberse votado como patrimonio histórico al
adoquinado que cubre 222 cuadras de la ciudad de Rafaela.
En una joven historia como la de este país, tener en cuenta y mantener
una obra que data de la década del ï20 cobra una importancia fundamental para no perder el nexo original de una ciudad impulsada por el
espíritu gringo, que no deja de subyacer en las acciones que hacen
diferente a Rafaela, la población pionera en la adaptación de las
calles de tierra en la región, que hasta la década del ï60 tuvo
resguardado del barrio al centro original.
De cuidar los orígenes y valorar lo antiguo se trata el impulso actual
que hace de muchos ejemplos visibles el orgullo local, como puede ser
la residencia Ripamonti.
Luis Castellano, integrante de la Comisión de Patrimonio Urbano,
remarcó el trabajo en este sentido proteccionista que se venía haciendo
desde hace tiempo, "porque lo fundamental era darle un aval institucional a la postura de la Comisión, lo que se daba justamente a través de
una ordenanza. El Departamento Ejecutivo Municipal tomó la decisión que
derivó en la Ordenanza y con la anuencia de prácticamente todos los
concejales se le dio despacho rápidamente". Castellano afirma que "de
alguna manera la decisión del DEM de avanzar en la remodelación
completa del adoquinado, tomándolo como una tarea de Estado, de
mantenimiento permanente, no como una obra de contribución por mejoras,
estuvo ayudada por haber encontrado fundamentalmente la técnica
adecuada para su correcta remodelación", así como la demarcación de las
sendas peatonales, que actualmente se están haciendo con hormigón y
pintura blanca sobre esas planchas diferenciadas, como sistema más
efectivo que la colocación de tachas, que en años anteriores se habían
pensado como alternativa.
En 2001 se iniciaron los trabajos en las calles, con lo cual la prueba
y error durante estos años fue fundamental para encontrar el sistema
adecuado y más ágil para poder efectuar las mejoras, que a la vez
promueve un sistema de empleo local y auxilio social para muchas
personas. "Se comenzó con una técnica que aún no estaba clara, pero
después se pudo encontrar la manera de poder repararlo adecuadamente,
por la resistencia, con el dibujo que corresponde; y ya se tiene un
equipo absolutamente entrenado en el tema que es el que va a terminar
de reparar todas las cuadras".
Cierto es que la demora en la reestructuración de las calles despierta
quejas, pero también es real que los trayectos reparados tienen buena
recepción entre conductores de motos y autos, con lo cual la compensación termina siendo positiva. "Uno reconoce que hay lugares donde el
empedrado está muy deteriorado, pero data de 1927 y la decisión de
repararlo quizá debió haber sido tomada hace 30 ó 40 años, por eso se
fue deteriorando un adoquinado que cuando se hizo estaba pensado para
otro tipo de medios de transporte que los actuales".
Es interesante resaltar que "sobre el adoquinado está la mancha
original de la ciudad, el primer casco urbano céntrico y sobre esa base
están todas las obras declaradas de interés para la ciudad, prácticamente todas, por lo que esta es una decisión que acompaña el resguardo de
estas propiedades privadas. Se podía dar la contradicción de declarar
como patrimonio histórico de la ciudad una propiedad de un privado; y
no con un bien público como es el adoquinado".
Desde el Municipio se tiende a agilizar las obras que restan en unas
200 cuadras, que ahora ya no dependerán más de los humores y la amenaza
del cemento, pero que sí deben contemplar "el costo que tendría esto si
fuese una contribución por mejoras. Si hubiera que hacerle pagar esto a
los frentistas, de colocar hormigón, sería un amplio costo, mientras
que ahora se hace con un mínimo aporte que se incluye en la tasa
municipal; y que se distribuye entre todos los contribuyentes de la
ciudad, porque entendemos que el adoquinado es un patrimonio de todos;
y es la salida que creemos más adecuada".
Si en Buenos Aires el adoquinado que se levantó, aunque con otras
dimensiones y diseño, en pocos años ya muestra signos de baches y
deterioros, e incluso si en Roma con la misma trama y sistema de
recuperación, como lo publicáramos en este Diario el año anterior, las
piedras siguen brindando una perdurabilidad y solidez que ningún otro
sistema otorga a través de las décadas y con el paso de tanta historia
por sobre cada camino.
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05-12-2009

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