
|
Rural
Una vaca con mochila para combatir el cambio climático
Es una tecnología del INTA para mitigar las emisiones contaminantes.
Sobre el lomo del animal hay una colorida "mochila" plástica donde se
almacenan los gases que produce en su estómago.
Investigadores argentinos crearon una mochila que se coloca sobre el
lomo de las vacas con el objetivo de que estos animales reduzcan la
emisión de gases contaminantes que inciden en el cambio climático,
informaron hoy medios locales.
La denominada "vaca mochilera" fue desarrollada por un grupo de
expertos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) que
trabaja desde 1996 en los efectos de las actividades agrícolas y
ganaderas sobre el calentamiento global.
Se trata de una mochila plástica que almacena los gases que estos
animales producen en sus estómagos, los cuales inciden en buena parte
de las emisiones contaminantes que produce Argentina, que siempre se ha
jactado de tener más vacas que habitantes.
"Consiste en un sistema electrónico, instalado con un arnés en la
región dorsal del bovino, que se acopla a un sistema de cánulas
comunicadas directamente con el interior del rumen, donde se forman los
gases que contienen metano", explicó Guillermo Berra, a cargo de la
investigación, a través de un comunicado.
El especialista indicó que este sistema cuantifica además los gases
generados de los bovinos, lo que "permitiría evaluar las emisiones en
los diferentes métodos productivos, a los efectos de elaborar políticas
de reducción de emisiones", expresó.
"El sistema puede ser seguido desde cualquier lugar del mundo, ya que
la información generada es subida a un servidor y queda disponible en
Internet", añadió Berra.
Con unas 55 millones de vacas en el territorio argentino, la ganadería
es la segunda actividad, después del sector energético, que genera
mayor emisión de gases de efecto invernadero en el país.
Las emisiones generadas por los animales fue uno de los temas abordados
durante la Cumbre de la ONU sobre el Cambio Climático que se celebró
del 7 al 18 de diciembre pasado en Copenhague.
Esta novedosa forma de recolectar y medir los gases ruminales, que de
otro modo serían expedidos en forma de eructos, fue desarrollada por el
grupo de investigadores, responsables del sector ganadero en las
comunicaciones nacionales en las que se estiman las emisiones de metano
y óxido nitroso generado por las vacas, de acuerdo con los compromisos
asumidos por el país a ratificar el Protocolo de Kioto.
El método desarrollado, además de efectivo, es tan innovador que fue
seleccionado por la revista estadounidense Popular Science como una de
las escenas más sorprendentes del mundo de la ciencia de 2009.
Esos gases, producto de la fermentación del alimento ingerido, son
emitidos hacia el exterior a través de las cánulas, que cuentan con
válvulas unidireccionales para evitar su reingreso al rumen. Luego, un
sensor de flujo mide el volumen de gas emitido y envía una señal que,
vía Internet, permite su registro en una computadora.
|
 |
 |
 |
|



|
 |
 |

|
 |