¿Para qué enseñar y aprender Geografía?
La enseñanza puede y debe contribuir a la construcción de saberes que
permitan a la población construir instrumentos conceptuales que ayuden
a comprender las problemáticas que afectan a los diferentes espacios
geográficos.
(Por Oscar Lossio). - Que la palabra Geografía esté con mayúscula no es
algo azaroso; nos interesa referirnos a la disciplina y no al abordaje
de algunas cuestiones que los saberes cotidianos le otorgan desde el
sentido común.
Las preguntas disparadoras que dan inicio a este artículo pueden
desglosarse en otras: ¿Hace falta realmente enseñar Geografía en la
escuela secundaria? ¿Qué conocimientos de Geografía debería poseer un
ciudadano? ¿Y un funcionario público? ¿Qué problemas del mundo actual
preocupan al geógrafo?
Los geógrafos nos enfrentamos con el problema de que la mayoría de las
personas entienden a la Geografía como la disciplina que realiza una
simple descripción de los elementos naturales del paisaje. En más de un
portal de alguna entidad oficial pueden encontrarse bajo ese "link"
datos climáticos, de vegetación, de hidrografía, de relieve. No sólo es
una simplificación por el escaso número de factores que se consideran
geográficos, sino por la forma en que se describen, recurriendo a meros
datos sin ninguna interconexión. Esta misma simplificación es la que se
observa en la mayoría de los atlas o enciclopedias, que también aportan
a una representación social equivocada del "quehacer geográfico".
Si bien, en alguna medida, la enseñanza tradicional de la disciplina
puede tener algo que ver con ese imaginario colectivo, a los geógrafos
actuales nos preocupa tal simplificación. La Geografía estudia un campo
mucho más amplio y complejo, siendo los fenómenos naturales sólo
algunos de los factores que explican la organización actual de los
espacios geográficos, en los que también tienen incidencia diferentes
actores sociales (entes públicos, empresas, ciudadanos, ONGs, entre
otros) que actúan bajo un contexto social, económico, político,
tecnológico y cultural, del cual también son parte. Nos preguntamos:
¿Será más fácil, o tal vez más cómodo, seguir pensando que son las
condiciones naturales las que determinan la organización de los
territorios, que reconocer que las decisiones de los funcionarios, las
empresas, las asociaciones civiles y los ciudadanos, las que realmente
poseen un alto impacto en el espacio? ¿No tendremos que asumir que
nosotros también influimos y a partir de ahí "hacernos cargo" de
nuestros actos?
Muchos conceptos geográficos son mal usados en la vida cotidiana;
tomaremos un ejemplo que escuchamos a diario. Cuando en diferentes
medios de comunicación informan el "pronóstico del clima" los geógrafos
nos sentimos molestos, y no sólo por el anuncio de más de 40ø de
temperatura y un 90% de humedad, sino principalmente porque todos los
comunicadores deberían saber que están expresando el "pronóstico del
tiempo meteorológico" y no del "clima". Para determinar este último hay
que estudiar las condiciones atmosféricas de un lugar en un lapso no
menor a 25 años y analizar lo valores medios, las oscilaciones, los
valores extremos; el clima es un promedio de varios datos en un período
largo. El clima no cambia hora tras hora, ni día tras día. Por eso
cuando se describen las situaciones (presentes o esperadas en el corto
plazo) de temperaturas, presión, humedad, viento y precipitaciones de
un territorio, se está expresando el tiempo meteorológico.
Siguiendo en esta línea, cualquier problema que nos agobia es culpa del
"cambio climático". En el imaginario colectivo este es el responsable
de las sequías, las inundaciones, las altas o bajas temperaturas, las
olas de calor y las fuertes tormentas. En primer lugar, habría que
reconocer que existe la "variabilidad climática" que implica, por
ejemplo, que no todos los años tendremos exactamente las mismas
precipitaciones, ni las mismas temperaturas, en el mismo momento del
año. Que hay años con más lluvias y otros en que estas son más escasas.
Debemos reconocer que tal variedad de situaciones no es "anormal", sino
todo lo contrario, es lo normal. Hay ciclos húmedos y ciclos secos, y
algunos más húmedos o más secos que otros.
EVOLUCION HISTORICA
Por otro lado, y en segundo lugar, la evolución histórica y geológica
del planeta da cuenta de que ha pasado por numerosos períodos de
calentamiento y fases de enfriamiento, como las grandes glaciaciones
que afectaron principalmente a vastos espacios del hemisferio norte.
Hay que reconocer que desde hace aproximadamente un siglo estamos en
una fase de calentamiento, que se da (en palabras de algunos
especialistas) por normalidad dentro de estos ciclos, donde si bien
pueden tener alguna incidencia los problemas ambientales de
contaminación y deforestación, no necesariamente son los determinantes.
Por supuesto, que en relación al "cambio climático" hay muchas voces
que sostienen perspectivas muy distintas sobre el tema y sobre el lugar
que ocupan dichos problemas ambientales.
Otros conceptos que se usan incorrectamente en la vida cotidiana y
también en los documentos oficiales, son los de municipio y ciudad.
Este error suele aparecer cuando un distrito alcanza los 10.000 y se
anuncia que se lo transforma en "ciudad", cuando en realidad se le
otorga la categoría de "municipio".
El concepto de "municipio" responde al segundo nivel de organización
jurídica-administrativa de la República Argentina. El primer nivel
corresponde a las provincias y a la ciudad autónoma de Buenos Aires. El
concepto de "ciudad" refiere a toda población numéricamente importante
(en nuestro país se toma como base estadística 2.000 habitantes) que se
encuentra espacialmente concentrada.
En la provincia de Santa Fe, un distrito para ser municipal (y no
comunal) debe tener más de 10.000 habitantes y, entonces, será
gobernado por un intendente y un concejo deliberante, que tomarán
decisiones no sólo para el espacio urbano, sino también para el espacio
rural que esté dentro de los límites del Municipio, salvo en el
distrito Rosario, único distrito santafesino con población
exclusivamente urbana. Además consideramos necesario aclarar que muchos
distritos comunales que tengan agrupaciones de población mayores a
2.000 habitantes tendrán un centro urbano, por lo que no hay que
confundir "comuna" con "espacio rural", por más que lo rural predomine
en esos distritos.
El uso equivocado de algunos de los conceptos mencionados se observa
por ejemplo, como sostienen Peretti y Tarabella (2007) "en las leyes
sancionadas por las Cámaras de la Legislatura Provincial en el
otorgamiento del rango de municipios a diferentes distritos comunales.
En todos los casos queda expreso que se le otorga a los distritos en
cuestión el rango de "ciudad", cuando lo que se otorga en definitiva es
la categoría de "municipio" (1).
Hasta aquí hemos hecho referencia sólo a algunos de los conceptos
geográficos a los cuales suele otorgarse acepciones erróneas. Entonces
retomamos estas preguntas: ¿Es necesario conocer temas de Geografía?
¿La Geografía nos aporta conocimientos para entender mejor el mundo en
que vivimos? Consideramos que la enseñanza de la Geografía puede y debe
contribuir, desde los ámbitos escolares y desde los medios de
comunicación social, a la construcción de saberes que le permitan a la
población construir instrumentos conceptuales que ayuden a comprender
mejor las problemáticas que afectan a los diferentes espacios
geográficos. Es por ello que nos interesa divulgar las nuevas
perspectivas del trabajo geográfico y de su enseñanza para conocimiento
de los que quieran hacer de ello su profesión, y además preocupar a las
autoridades municipales, provinciales y nacionales para que apoyen a
las instituciones dedicadas a la formación de geógrafos, profesionales
necesarios tanto para cubrir la gran demanda del sistema educativo para
la enseñanza de la disciplina como también para el asesoramiento en
instituciones oficiales y privadas que se ocupan de la planificación
territorial.
El autor es docente de la carrera de Profesorado en Geografía en el
Instituto Superior de Profesorado Nø 2 "Joaquín V. González".
(1) Peretti, Gustavo y Tarabella, Laura (2007) "Acerca de la división
oficial del territorio santafesino. La compleja base territorial
municipal" en Contribuciones Geográficas GAEA. Pág. 325.
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