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Cartas de lectores
La inseguridad "así" va a seguir estando muy segura
Sr. Director:
En estos últimos días, donde los medios de comunicación locales dan
cuenta de la gran cantidad de robos donde la mayoría es ejecutado por
menores, los que ejercen un gran estado de violencia.
En primer lugar, como vecino común de esta comunidad, pero fundamentalmente como presidente de una Asociación que conoce y trabaja con esta
problemática que padecen los menores y que no son directamente responsables de sus destinos, quiero aclarar que es mi enfoque y mi verdad,
que puede ser cuestionable, según los intereses y formaciones que cada
uno de los lectores pueda tener.
La solución a la inseguridad, no es implementar un hecho, sino muchas
circunstancias que debemos cambiar entre todos, para seguir viviendo en
una comunidad organizada, con valores, a través de la cultura del
esfuerzo y el trabajo, así han salido naciones destruidas por la guerra
y hoy son potencias y nosotros que tenemos la materia prima, los
recursos humanos parecería que la mayoría de las decisiones que
tomamos, va en desmedro de la formación de ciudadanos para hacer la
patria igualitaria que deseaban nuestros antepasados.
La inseguridad, la economía, la justicia y los derechos que como
ciudadanos se nos tendrían que garantizar, tendría que ser un problema
de política de estado, donde lo que acordemos para el beneficio del
país, sea respetado gane quien gane las elecciones. Tenemos el ejemplo
de Chile, Uruguay, Brasil, porque aquí es muy común, que aquel que gana
destruye todo lo bueno que el anterior gobierno dejó, que los hombres
de la oposición vivan cambiándose la camiseta según sus intereses
personales y los que hoy están en la vereda de enfrente porque el
pueblo no los votó, terminan criticando las cosas que en el pasado
ellos mismos hicieron cuando fueron gobierno.
Quiero dejar aclarado que no es mi intención descalificar a la mayoría
de nuestra gente humilde que trabaja recibiendo sueldos miserables,
para que sus hijos estudien y puedan tener una vida digna que ellos no
tuvieron.
Cuando la Presidenta, hizo el anuncio de la asignación por hijo,
nosotros como organización nos preguntamos esto: ¿va a aliviar el
esfuerzo de nuestra gente, destinando recursos económicos?, pero
sabiendo que planes similares fracasaron en el pasado porque si a la
gente no se le pide una contraprestación seguimos fomentando la dádiva
y la vagancia. Hoy tenemos más chicos en condición de calle, podemos
verlo en el microcentro, nuestros comedores ven incrementada la
cantidad de asistentes y muchas madres que colaboraban en la alimentación y cuidado de sus hijos, dejaron de acudir porque el Estado les
provee una importante suma de dinero mensual que se gastan en celulares, bailes, lujos personales, etc. menos para los niños, pero también
vaya mi gratitud a todas esas madres que siguen trabajando a nuestro
lado que sin no fuera por esto, la situación de nuestra ciudad sería
caótica.
A esta realidad, salimos los ciudadanos honestos cuidándonos de los
violentos, los motochorros, los chicos dados vuelta por la droga que
también son violentos y cuando logramos sortear estos obstáculos,
inventan operativos de controles, a los que menos tienen les quitan los
vehículos (motos) que son sus herramientas de trabajo, porque cuando
tenés casco te falta una luz, tarjeta verde, carnet, etc. Si no fuera
irónico, es preferible ser asaltado, te va a salir más barato que
terminar pagando multas que si no fuera legalizado, sería prácticamente
un robo. Ahora eso sí tenemos calles descuidadas, con pozos que parecen
cráteres lunares que destrozan nuestros vehículos y hacen que te caigas
rompiéndote los huesos, pero eso sí con toda la papelería en orden y
sin que nadie se haga responsable de nada o árboles que rompen toda tu
vivienda pero como vecino no podés sacarlos y ellos aducen que no tiene
personal.
Nuestra policía tendría que estar preparada para actuar en forma
preventiva y no represiva, salvo que el hecho así lo indicase, ellos
conocen muy bien los focos delictivos y a los propios delincuentes y
humildemente les sugiero a las autoridades policiales, que Rafaela no
es el microcentro, sería importante tener policías apostados en
distintos barrios problemáticos de la ciudad pero ¿qué podría pasar si
a todos los que la ciudad conoce por delincuentes y violentos, los
paramos a la salida de sus lugares? Nos llevaríamos una sorpresa de ver
con qué salen y con qué entran a su regreso porque no son todos y la
mayoría de los vecinos padecen en carne propia. La policía sigue
estando en deuda, mientras no descubran a los asesinos del cerrajero y
el bicicletero, personas de bien, que fueron masacrados y tal vez los
asesinos caminen entre nosotros. No quisiera que mañana a cualquiera de
nosotros o a alguno de nuestras familias nos pase lo mismo.
Los organizadores del Estado, cuyos fondos son de todos nosotros y son
sumas importantes de dinero, tienen que ser destinados a planes que
tengan salida laboral en sus lugares de origen, donde un curso de
albañilería, plomería, carpintería, computación sean desde temprana
edad una salida viable, para que en el futuro tengamos mano de obra
calificada y sacarlos de las esquinas de los barrios, con juntas malas
que en el 90% de las veces el alcohol y las drogas son el inicio de
tragedias futuras. Sus formadores, referentes sectoriales, personas de
bien que conocen lo que es trabajar y no como en algunos casos del
presente que diseñan megaproyectos, falsos copiadores de programas que
ellos no tuvieron ni la inteligencia, ni la osadía de poder implementarlos, enanos mentales con títulos universitarios, que nos están
llevando al desastre, malgastando los recursos de todos, percibiendo
importantes remuneraciones que pagan la inutilidad de sus actos.
La droga es tristemente dolorosa, padres y muchos jóvenes vienen a
pedir ayuda y no tienen centros para internarlos ni que profesionales
los asistan.
Vecinos que denuncian lugares de distribución, lugares donde jovencitas
se prostituyen y en los pocos allanamientos que se realizan son
detenidos los perejiles de siempre que hacen de mulita, distribuyendo
droga para que el negocio sea del delincuente de guante blanco que
ellos dicen pertenecer a la alta sociedad, con autos que valen millones, con vidrios polarizados, proveyendo el maldito polvo de la muerte.
Me pregunto ¿son los mismos que después los juzgan?
De acuerdo a la Justicia, no podías en el pasado ni siquiera reprender
a un menor, pero aún después de la reforma provincial 12.967 donde a
los menores de 16 años se les garantiza la impunidad de cometer
cualquier tipo de delitos, interviniendo un organismo provincial para
su defensa y padres que en muchos casos los mandan ellos mismos a
delinquir porque saben que una vez que los detienen se los entregan en
sus hogares, pero tampoco se les garantiza, ni la salud, ni la
educación.
En educación los establecimientos desbordados, docentes que tiene que
hacer las veces de padre, psicólogo y aguantar a algunos padres
violentos que encima los agreden.
En salud, faltan remedios, prótesis, y sobre todo en salud mental hay
que esperar un tiempo prolongado para ser atendido.
En justicia, no se castiga a los mayores por el estado de mendicidad de
sus hijos, no castiga a los responsables cuando a niños se los esclaviza en trabajos que no tendrían que realizar por corta su edad,
pagándoles sumas miserables.
Como verán, esta es la visión de quienes trabajamos gratuitamente con
estos niños, aún a riesgo de nuestras vidas y el aporte humilde de
soluciones que de aplicarse podrían tener éxito sino vamos a tener que
acostumbrarnos lamentablemente y dolorosamente cómo en un futuro van a
ir cayendo, como en las grandes ciudades, nuestros seres queridos.
Parafraseando al maestro Domingo F. Sarmiento cuando decía que tratemos
de educar, si no lo hacemos por obligación, hagámoslo por miedo.
Carlos Quinteros
Asoc. Una nueva esperanza
carlosquinteros1@hotmail.com
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