En busca del consenso perdido
El equipo nacional traslada a Munich sus íntimas convicciones
acompañado por un generalizado descrédito como consecuencia de un errático
camino escogido hasta aquí.
Ya están vencidos los argumentos de la herencia recibida por Diego
Maradona del desganado proceso de Alfio Basile y en parte, el que le
sirve actualmente de elemento morigerante relacionado con el escaso
tiempo de trabajo con los distintos planteles convocados (se citaron
más de 100 jugadores) en virtud de la falta de idoneidad para el cargo
escoltada por una preocupante aversión hacia la crítica y a la confrontación.
No resulta menor en lo relativo de la expresión, la dificultad que
tiene todo seleccionador para amalgamar las individualidades y transformarlas en un buen equipo y en este punto, hay que darle la derecha a
Diego cuando pronostica que, en el campamento nacional previo al
mundial, podrá llegarle al futbolista con sus ideas y su plan estratégico; sin embargo, el generoso tiempo transcurrido desde su llegada al
predio de Ezeiza como jefe de equipo a fines de 2008, no fue invertido
con inteligencia para construir consensos ni dentro del proceso y mucho
menos fuera del mismo.
Esto rebate el argumento de la falta de tiempo ya que otros entrenadores en las mismas circunstancias o peor aún, con planteles menos
agraciados, están ofreciendo versiones destacables tales los casos de
los compatriotas Gerardo Martino y Marcelo Bielsa.
Tampoco en Chile y Paraguay se le dispensa a sus seleccionados paciencia y tolerancia pero, con trabajos bien urdidos y ejecutados por
equipos técnicos de alta complejidad, se pudieron zanjar las dificultades tradicionales que se presentan desde estos recónditos lugares del
planeta.
El mensaje es claro y severo: con conocimiento y sensatez, se puede.
Pero bueno, dejemos de clavarnos puñales por un momento y evocar
tiempos irremontables y escenarios impropios y situémonos en el aquí y
el ahora.
Medirse con las potencias desde un lugar similar despierta un interés
que escapa al promedio de lo que la Selección Argentina viene concitando entre los aficionados; las huellas que han dejado en los mundiales,
esos partidos ante los alemanes, lo han convertido en un clásico y un
desafío permanente más allá de los nombres y los momentos.
Diego también está ligado con sentimientos encontrados a desenlaces
inolvidables como las finales de 1986 y 1990; sí, ya sé, "eran otros
hombres más hombres los nuestros" y acaso por ese paroxismo de la copa
levantada en el estadio Azteca como por el desasosiego enjugado en sus
lágrimas frente a la derrota en el Olímpico de Roma, se haya generado
un clima de revancha permanente.
Y si a esta reunión de campeones le hacía falta un antecedente más
fresco, bueno, sólo falta activar sin tanto esfuerzo la memoria, y
surgirá la definición por penales en Berlín con la frustración criolla
de una eliminación que aquel equipo de Pekerman no mereció en instancia
de cuartos de final.
La historia nos sirve una estadística que abre el apetito para esta
tarde y si bien, casi nada formal habrá en juego, por lo vivido y por
lo que viene, salir bien parado es una premisa sagrada.
TODOS ADENTRO
Maradona ya no tiene dudas en cuanto a la conformación del plantel para
Sudáfrica, deja abierto públicamente un cupo por una cuestión de
motivación, suspenso y recurso por si se produce alguna baja por lesión
(recordemos que están en tramos de definiciones todas las ligas donde
los jugadores de nuestro medio son piezas vitales en muchos casos),
sospechamos entonces, que no habrá sorpresas y la lisa tendrá una
confección previsible.
Pozo o Campestrini; Angeleri o Clemente Rodríguez; Dátolo o Pastore y
una chance que se abrió en los últimos días para el caso Cambiasso que
se encolumnan como los temas a resolver o escoger por el técnico y así
cerrar la lista de pasajeros hacia Pretoria.
DIEGO AFIANZARA EL SISTEMA
Con todo el personal disponible para el juego en el Alianz Arena y sin
renunciar a introducir un matiz táctico, de acuerdo a lo observado en
los movimientos de ayer, dispondrá una línea de 4 hombres con Clemente
Rodríguez, Demichelis, Samuel u Otamendi y Heinze; otros 4 en el sector
central Jonas y Di María por las bandas y en el núcleo central Mascherano y Verón y como síntesis de ataque, Higuain y Messi.
Las variantes son múltiples tal la riqueza de los jugadores de este
plantel con lo cuál, el banco es hoy por hoy, de lo más exquisito de
este juego: Burdisso, Bolatti, Diego Milito, Agüero y Tevez.
En esta oportunidad se producirá el retorno al equipo nacional de un
emblema de otros procesos como Walter Samuel. Diego y antes Basile, lo
habían marginado o desconsiderado a este veterano zaguero que, por sus
sobresalientes actuaciones en el Inter, reinstaló su nombre y su
prestación en una defensa que es de lo más vulnerable que ofrece la
actual estructura.
Samuel acaso juegue desde el comienzo pero no sería extraño que Diego
respete a Nicolás Otamendi en ese cargo debido a su participación
frecuente en los seleccionados y la estima que el técnico le profesa a
sus condiciones empero, la apelación al ex defensor de Boca, es todo un
mensaje de titularidad pensando en el primer partido de mundial ante
los Nigerianos.
Un interesante examen de cuyas conclusiones para Maradona, dependerá el
trabajo que dice tener y conocer para aplicar en la previa del gran
evento mundialista, a propósito, la reaparición de Oscar Ruggeri como
"observador" de este partido en Munich; nos recuerda que el mensaje de
ayuda que Diego lanzó a los cuatro vientos hace unos meses, sigue
vigente.
Néstor Clivati
Periodista acreditado por FIFA
para LA OPINION
Sudáfrica 2010
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03-03-2010

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