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Editorial
Inflación y canastas
Las estadísticas sobre la inflación que difunde el INDEC, por lo
burdas, prácticamente han dejado de tener trascendencia, al extremo que
hoy casi ni son discutidas, aceptándose sus informes con resignación.
En consecuencia, se toman como reales las estadísticas que llevan
adelante consultoras privadas, y también las que tienen a su cargo
organismos provinciales, mucho más creíbles que las del INDEC de
Guillermo Moreno, que desde enero de 2007 tomó su control y lo manejó a
su antojo. Como si escondiendo la realidad, esta no existiera.
La gente siente el impacto inflacionario en su bolsillo, y allí no
existen estadísticas que valgan, pues los precios están en continuo
movimiento ascendente, además de todos los impuestos y servicios, con
los cuales las administraciones municipales, provinciales y nacionales
buscan incrementar sus ingresos, ya que allí también pega fuerte el
ascendente nivel inflacionario.
Como prueba de lo que decimos, es decir la diferencia entre lo ficticio
y lo real, tenemos el relevamiento que viene haciendo aquí en Rafaela
la consultora Develar, de acuerdo con la cual en el pasado mes de
febrero el relevamiento sobre un total de 280 precios de alimentos,
bebidas y artículos de limpieza registraron una suba promedio de 4,18%
la cual sumándose al mes de enero, arroja una escala ascendente a 7,93%
solamente en este primer bimestre. Cifras que proyectadas nos dejarían
para el presente 2010 una inflación de 35,1%, sin dudas absolutamente
lejana de la que admite oficialmente el INDEC, organismo para el cual
todo el año 2009 tuvo apenas 8,5% de inflación.
Ahí tenemos también la posición asumida por la CGT nacional, que ya
sentenció que no negociará salarios tomando los índices del INDEC, aun
cuando al frente del organismo sindical se encuentre Hugo Moyano, uno
de los principales sostenedores del Gobierno de los Kirchner. Quien
claro, toma lo que le conviene, pero rechaza lo que puede acarrearle
problemas frente a sus bases.
Una de las tantas canastas formadas desde diversas organizaciones, en
este caso el Sindicato de la Industria Alimentaria, da cuenta que en el
mes de febrero una familia tipo -matrimonio y dos hijos en edad
escolar- necesitó 3.800,82 pesos, con lo cual en los dos primeros meses
del año le agregó una suba de 5,52%, el cual si bien distante del INDEC
es aún un par de puntos más bajo que las cifras constatadas aquí en
Rafaela.
Como el salario promedio del referido gremio de la alimentación es de
2.300 pesos, se encuentra bastante alejado de su propia canasta básica
-lo cual permite presumir lo difícil que será la discusión salarial con
tales márgenes de necesidades en juego-, incluso considerando que en la
misma es baja la incidencia de educación y salud, pues se considera que
se recurre a la escuela pública y cuentan con cobertura de la obra
social o de hospitales públicos. El mayor destino de los 3.800,82 pesos
se lo llevan los rubros alimentación y vivienda.
Mucho se habla del aumento que tuvo el consumo, pero sin embargo este
mismo estudio, tras el correspondiente análisis concluye que para
cubrir una canasta representativa del consumo medio de los años ï90 se
necesitarían en la actualidad 4.696 pesos mensuales.
Otros valores de canastas, según las regiones, establecen por ejemplo
que en Villa María es de 3.569 pesos, en Mendoza de 3.648 y en nuestra
vecina ciudad de San Francisco de 3.439 pesos. Se trata de algunas
muestras que si bien difieren en la precisión de las cantidades, en
cambio coinciden todas ellas en estar por sobre los 3.500 pesos,
alejadas de las cifras del INDEC.
Si consideramos que el 70% de los asalariados tiene haberes que no
llegan a los 2.000 pesos, entonces terminamos por dejar bien en claro
cuál es hoy la situación socioeconómica, en constante deterioro.
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