www.laopinion-rafaela.com.ar - Rafaela - Argentina

Primera página
Todos los títulos
Noticias
Suplementos
Editorial
Archivo

Locales
Deportes
Sociales
Policiales
Región
Argentina
Mundo

Domingo 14 de Marzo de 2010


Sociales

LOS MEDIOS DE TRANSPORTE EN LA COLONIA
Carros y carretas, coches y carruajes

Nota I

(Por Blanca M. Stoffel). - Cuando arribaron los primeros inmigrantes a estos parajes, debieron hacerlo en carros o carretas donde vendrían las mujeres y los niños, además de los enseres, baúles, ropas y alimentos necesarios para tan larga travesía. Los hombres lo habrán hecho a caballo, deteniéndose a pernoctar donde los sorprendía la noche, buscando refugio bajo los árboles y montando guardia para no ser sorprendidos por el ataque de los indios. Según nos relataba Doña Elena Vaschetto de Gunthard, ella con sus padres viajaron así y llegada la noche nos ponían a los niños a dormir sobre unas lonas debajo del carro"... -entrevista grabada por Leticia M. Stoffel el 5 de agosto de 1989 en su domicilio de Bv. Lehmann- (ver foto superior).
Los carros eran toscos. Alargados y estrechos, con techo de cuero o de paja, con altas ruedas para poder atravesar arroyos o lagunas. Tirados por yuntas de bueyes, casi nunca menos de tres, avanzaban no más de 5 leguas por día; podemos suponer entonces que demoraron para llegar a esta zona entre 10 y 15 días, teniendo en cuenta que debieron circular por llanuras donde ni siquiera estaba trazada una senda. Pocos testimonios nos han quedado de ellos: ruedas, ejes, masas, que se exhiben en el Museo Municipal. Eran grandes, pesados y tenían una pértiga, una especie de lanza al que iban uncidos los bueyes. Se los utilizó desde la época colonial hasta fines del siglo pasado para el transporte de mercaderías y pasajeros a través de las dilatadas extensiones del país, constituyendo el único medio de transporte posible hasta la introducción del ferrocarril.
Este fue el vehículo clásico de las colonias agrícolas formadas por inmigrantes europeos en su gran mayoría italianos.
Pascual Brusco había llegado a Rafaela en 1882 y narraba en un reportaje (efectuado por el diario Santa Fe en su edición del 23 de octubre de 1932): "(...) nos trasladamos en un carro tirado por tres caballos y como punteros de lanza dos bueyes (...) Traíamos el plano de la colonia y como acompañante un milico de policía, encargado de indicarnos el terreno que yo había comprado en 1.200 pesos. Cuando llegamos al lugar nos dijo: «aquí es», quedamos solos, en medio de una gran extensión deshabitada y comenzamos por hacer el corral para los animales, el pozo para el agua y a levantar el rancho...".
Muchos siglos antes, Juan Ramírez de Velasco, nada menos que en 1594, decía que "en San Miguel de Tucumán se hacían todas las carretas que se gastaban en Buenos Aires y el Río de la Plata". Los carpinteros eran los indios, dirigidos por españoles" (La Argentina. Suma de Geografía Tomo III pág. 231). Por lógica aprovecharían la madera de sus bosques para fabricarlas.
Los carros fueron los herederos de las carretas que los españoles introdujeron en el país en el siglo XVI. Algunas de estas carretas pasaron por Rafaela. Venían desde el Norte argentino en la época de primavera trayendo productos regionales: aloja, caña de azúcar, miel, nueces, y el ruido de sus enormes ruedas era tan característico que era percibido por todos. Ellas deben haber inspirado a nuestro poeta M.
Vecchioli: "... Aún la nostalgia del camino evoca el tranco de los viejos carretones" (Vecchioli, Mario. El sueño casi imposible en: Obras completas pág. 310). ¿Cuál es la vida del carretero? La carreta es su casa y su almacén. Durante el día trabaja en cargarla y descargarla.
Por la noche le sirve para dormir. Algunas veces el carretero lleva consigo a su mujer que le ceba el mate o le prepara el asado. En las horas de descanso se acerca a sus compañeros de viaje que también permanecen fieles a sus tiendas. Por ahí alguno toca una guitarra o una verdulera y si a este concierto lo acompaña una botella de caña todos se sienten felices.
También apareció la volanta que tenía cuatro ruedas y era amplia y con asientos para seis personas; se la usó mucho en el campo sobre todo cuando había que recorrer grandes distancias. Era algo menos que una diligencia y tenía el pescante para el conductor y acompañante en alto.
Sobre el techo podía llevar el equipaje. Con frecuencia, las llantas de las ruedas eran retobadas con cuero para reforzarlas.
Eran medios de transporte muy democráticos; llevaban desde pasajeros hasta correspondencia. El viaje no podía ser más incómodo ya que envueltos en una nube de tierra -tanto adentro como afuera- debían soportar los barquinazos que daba el coche en los malos caminos. Estos no eran más que huellas dejadas por el tránsito de carretas y diligencias. El conductor en el asiento del "pescante", bien arriba, ante la proximidad de una posta se anunciaba con toques de corneta o clarín, pero en ellas no podía detenerse más de 3 horas. Además, los pasajeros debían procurar llevar sus propios alimentos, porque poco o nada se conseguía en las postas. Este fue el principal y único medio de transporte hasta mediados del siglo XIX, tanto para mercaderías como para viajeros.
Generalmente se armaba un convoy de carretas tiradas por 5 ó 6 bueyes, que cruzaban con lentitud las pampas. No caminaban más de 5 ó 6 leguas por día con tiempo bueno. Con campos inundados era menester marchar muy lentamente o esperar que las aguas bajaran.

La autora es miembro del Centro de Estudios e Investigaciones Históricas.

14-03-2010

¿Pensó en su jardín?

Carros y carretas, coches y carruajes

Destacadas actuaciones en el plano nacional

"Me produjo un shock que duró varios segundos"

Hijos de violaciones

Una multitud en festival "Argentina abraza a Chile"

Ambito Católico

Inauguraron monolito





Arriba
    Clima
    Farmacias en Rafaela
    Teléfonos Útiles
    Encuestas
    Cartas de lectores
    Contacto


Contacto
Publicidad
suscripciones
  La Opinión On Line - Año 13 -
  es una publicación de Buffelli y Actis S.A.
  Anuncie en Diario La Opinión,
  tercer diario de la Provincia de Santa Fe.