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Cartas de lectores
Un incendio y algo más
Sr. Director:
En las primeras horas del pasado domingo 7 de marzo mi familia y yo
fuimos despertados por un llamado que nos advertía sobre un incendio
surgido en mi taller de motomecánica, ubicado junto a mi domicilio.
Frente a un hecho tan imprevisto nos invadieron diversos sentimientos:
sorpresa, temor, desconcierto, impotencia, angustia. Gracias a Dios,
ninguno de ellos pudo paralizarme ni limitar una reacción instantánea y
efectiva. Felizmente, otras personas estuvieron a mi lado con su ayuda
desinteresada y su tarea eficiente y solidaria. Primero, los vecinos y
luego los miembros del Cuerpo de Bomberos, que se hicieron presentes en
forma inmediata. Por obra de un trabajo mancomunado se logró extinguir
rápidamente el fuego y, sin duda, evitar daños mayores y tal vez
impredecibles.
A través de esta carta deseo, en primer lugar, expresar, en nombre de
toda mi familia, el más sincero y profundo agradecimiento a todas las
personas que, en momentos tan difíciles, estuvieron a nuestro lado para
brindarnos una ayuda espontánea y generosa, con el gran alivio de haber
superado el siniestro sin ningún daño de carácter personal.
Las otras secuelas -destrucción de las instalaciones, de las motos que
debía reparar, de herramientas y otros elementos que guardaba en mi
taller- provocaron la pérdida de los bienes materiales que, atesorados
con mucho esfuerzo a lo largo de varios años, constituían la fuente
genuina del trabajo para que, mi familia y yo, pudiéramos llevar una
vida modesta y digna. Sin duda recuperar todo eso será, desde ahora, el
mayor desafío.
Aunque difícil, alcanzar esa meta implicará mucha constancia y
sacrificio. Trataré de hacerlo con la mayor voluntad. Sin bajar los
brazos. Sobre todo después de observar con cierto escalofrío, mientras
se desarrollaban las tareas de sofocar el fuego, cómo un hombre hurgaba
en un contenedor en busca de algo útil o valioso entre los escombros y
cenizas.
Siempre fui una persona agradecida, que valora cada día, cada gesto,
cada palabra, cada persona. Hoy estoy plenamente convencido de que
siempre tendré presente apreciar de manera primordial lo que uno posee,
aunque sea ínfimo o insustancial. Para continuar luchando y, sobre
todo, para poder vivir con un aceptable estado de bienestar y
felicidad.
Jorge Orellano
DNI 17.714.183
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