www.laopinion-rafaela.com.ar - Rafaela - Argentina

Primera página
Todos los títulos
Noticias
Suplementos
Editorial
Archivo

Locales
Deportes
Sociales
Policiales
Región
Argentina
Mundo

Sábado 10 de Abril de 2010


Locales

RAFAELA DEL AYER
Pase, abuelo...

Estaba esperando el ascensor. Llega, se abre la puerta y una mujer desde adentro me dice: "Pase abuelo. ¿a qué piso va? "Antes de responderle le calculé la edad y pensé: "Para ser tu abuelo precisaría el doble de la edad que tengo". Pero ese pensamiento, por supuesto, no se exteriorizó y le respondí cordialmente, incluso con una sonrisa.
Hoy es bastante común oír que se dirijan a las personas endilgándoles parentescos (pase "abuelo", ¿me compra uno "tío"?) ocupaciones (¿qué hora tiene "maestro"?) o funciones (¿le lavo el auto "jefe"?). Que ese tratamiento sea frecuente, no implica en absoluto su corrección, tanto desde el punto de vista de la urbanidad como de la lógica.
Una observación más o menos atenta, muestra que el tratamiento de "abuelo" suelen dispensarlo personas de todas las clases sociales y niveles de educación. Es probable que quien le habla a una persona mayor diciéndole "abuelo", lo haga simplemente por costumbre (mala costumbre, diría yo), sin ninguna intención peyorativa; y hasta es posible que ese "abuelo" pronunciado tenga una pizca de algo parecido a la ternura.
De cualquier forma, a alguien puede "sonarle" despreciativo. O puede imaginar que llamarlo "abuelo" implica insinuar su ancianidad, con todas las consecuencias y limitaciones que esa etapa vital supone.
Podrá alegase que quien así piense, es un malpensado, un quisquilloso.
Cuando se llama "abuelo" a una persona, nadie sabe en verdad lo que ella piensa de ese trato. En su intimidad, puede aceptarlo o no; o puede resultarle indiferente. Pero aún cuando ese "abuelo" no le caiga bien, callará ese sentimiento por educación. y también por dignidad.
Recuerdo que antaño -concretamente en los años cuarenta, en los que temporalmente se ubican estas notas-, a las personas mayores se las llamaba "señor Fulano", o "don Fulano", o simplemente, "Fulano". Era un trato más natural, lógico y respetuoso.
Pero esa época también tenía sus "cositas". Por ejemplo, aquello del "viejo de la bolsa" con que se asustaba a los pibes para que se "portaran bien". Esa "amenaza" como método "pedagógico", de alguna manera vinculaba a la vejez -o al menos a algunos exponentes de ella- con la capacidad o la intención de hacer el mal.
Y el mal a los chicos lo estaban haciendo, precisamente, quienes apelaban al "viejo de la bolsa" para que tomaran la sopa, durmieran la siesta o se callaran la boca.
Chau, hasta la semana próxima.

Tito Valenti
titovalenti@hotmail.com


10-04-2010

La muerte cambia el cristal

Exitosa expo venta de Holando en la SRR

Faltantes de gasoil para la cosecha

Provincia pagó cloacas de Rosario con Fondo sojero

Los efluentes en las PyMEs lácteas

Pase, abuelo...

Las Mutuales deben pagar más retenciones

Se pavimentaron 33 de las 42 cuadras

Piden a Brignoni que renuncie a su banca

¿Qué implican las restricciones que pretenden para la ruta 34?

"No se puede admitir que sigan siendo empleados"

15 Años de actividad

Cierre exitoso de otro curso de capacitación

SMATA dejó habilitada su propuesta formativa

Asamblea del SEOM





Arriba
    Clima
    Farmacias en Rafaela
    Teléfonos Útiles
    Encuestas
    Cartas de lectores
    Contacto


Contacto
Publicidad
suscripciones
  La Opinión On Line - Año 13 -
  es una publicación de Buffelli y Actis S.A.
  Anuncie en Diario La Opinión,
  tercer diario de la Provincia de Santa Fe.