Desde el garrote al razonamiento
Los lamentables episodios ocurridos en la Feria del Libro y el
juzgamiento simbólico de periodistas mediante tribunales populares -
entre otros-, ¿fueron hechos aislados o en cambio una muestra del
tiempo que hemos comenzado a vivir? Es que, según se advierte, se le
está adjudicando tanta trascendencia, tan exagerado
sobredimensionamiento a las elecciones del año que viene, al punto de
convertirlas poco menos que en una cuestión de vida o muerte. Al menos,
así lo parece, pues de otra manera no se entiende que todo trate de
justificarse, que se tome con tanta liviandad estos comportamientos
agresivos y violentos, que al fin y al cabo, no son otra cosa que la
sustitución del diálogo, ya que hace tiempo parece haberse perdido la
búsqueda de coincidencias a través del razonamiento. Ni siquiera está
quedando la posibilidad del intento.
Ojalá se haya tratado de episodios aislados, así lo deseamos, por la
salud del país, y esencialmente de la democracia. Pero las dudas son
demasiado grandes como para apartarlas sólo con la esperanza, pues
hemos llegado a vivir circunstancias tales que, para comenzar a
recomponer tan complicado escenario, se requieren acciones concretas,
claras y contundentes, especialmente de parte de quienes tienen sobre
sus hombros el mayor peso de la responsabilidad.
Estamos ingresando en el farragoso terreno de la fuerza, donde el
garrote se usa más que la palabra, y es así como se inicia el
deslizamiento hacia la decadencia, como un tobogán sin escalas.
Dicen que el hombre es el único ser viviente que tropieza dos veces con
la misma piedra. Nosotros los argentinos podemos dar fe, con sobradas
razones, pues hemos venido tropezando una y otra vez.
Si este es el comienzo del clima que viviremos en las previas
electorales de 2011, pues entonces tendremos que irnos preparando para
pasar por situaciones poco menos que inéditas, y eso que nuestra
historia es sumamente rica en esta clase de desbarajustes políticos.
Es que mientras desde el Gobierno se continúe declarando enemigos y
destituyentes a todos quienes -el 70% de la ciudadanía según los
resultados de junio pasado- no comparten sus ideas, entonces la
dirección en que estamos dirigiéndonos será muy difícil de modificar.
Lo hemos señalado en otras ocasiones anteriores: la gente está hastiada
de tanta intolerancia, y se advierte muy claramente en el trato diario,
en lo cotidiano. Con la inseguridad y la inflación ya tiene demasiado
para mantener un constante fogoneo en sus preocupaciones, como para
agregarle este condimento extra que constituye esta forma de hacer
política, con el sustento excluyente de la confrontación y el apriete,
poniendo el miedo por delante de la razón.
Cuando se defiende con tanto énfasis "el modelo", como lo hace el
kirchnerismo, ¿por qué motivo no hacerlo mediante el diálogo? La vez
que se intentó fue para engatusar a quienes accedieron, como una forma
de ganar tiempo luego de aquel traspié de junio que los había dejado
grogy.
El aislamiento es lo peor que puede sucederle a un Gobierno, cualquiera
sea. Y esto es lo que ha logrado con esta forma de manejarse con el
sustento de la presión y la billetera. El dividir para reinar tuvo
hasta ahora pésimas consecuencias, que pueden ser aún más nefastas si
es que se continúa insistiendo. O se es kirchnerista o enemigo, es una
opción de absoluta falsedad.
Roberto J. Actis
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02-05-2010

Desde el garrote al razonamiento

BREVES

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