Una vaca despreciada y un potrillo exaltado
En Coronel Vidal hace más de tres décadas que se realza al potrillo con
su madre, pero resulta inadmisible que en Rafaela se desprecie a la tan
valorada vaca holandesa negándole la ubicación de su monumento en un
lugar público.
(Por Emilio J. Grande). - Son diferentes criterios, disímiles
valoraciones y decisiones apresuradas o fundamentadas las que
determinan que una vaca sea despreciada en la provincia de Santa Fe y
un potrillo exaltado en la de Buenos Aires.
En 2006 la Sociedad Rural de Rafaela en reunión de comisión directiva
presidida por el doctor Juan Imvinkelried resolvió rendir homenaje a la
vaca de la raza Holando Argentino, en el lugar geográfico distinguido
como el corazón de la cuenca lechera más importante de Sudamérica, el
que consistiría en la erección de un monumento con la escultura de ese
noble, dócil y manso animal que con su carne y en particular con su
leche tanto aporta a la economía del país.
A tal efecto las autoridades ruralistas iniciaron las gestiones ante la
Municipalidad de Rafaela para decidir, como correspondía, el lugar
público en que sería emplazado ese monumento.
Poco tiempo después, increíblemente, esa más que muy fundada iniciativa
no prosperó, porque evidentemente la conjunción de vanidades y
mezquindades desnudaron otra vez intereses encontrados que en el pasado
plantearon la antinomia entre el campo y la industria, cuando la
realidad incontrastable demuestra en la práctica que uno y otra
mutuamente se complementan. Tanto es así que en los últimos tiempos la
Sociedad Rural de Rafaela y el Centro Comercial e Industrial de Rafaela
y la Región mancomunadamente vienen trabajando en reclamos de políticas
comunes.
Hasta se dijo que si la escultura de la vaca ocupaba un lugar público,
con el mismo derecho podría hacerlo la industria con -por ejemplo- una
válvula automotor gigante. Y por qué no. Sería cuestión de que el
sector industrial imitara la buena idea de los ruralistas.
Ante tal negativa, en su oportunidad en estas mismas páginas habíamos
citado como referencias que en varias localidades otros animales tenían
su monumento, como el correspondiente a la Fiesta Anual del Ternero en
la bonaerense Chacabuco, el perro en Resistencia, el toro cebú en la
correntina Virasoro, el lobo marino en Mar del Plata, el gato en la
localidad de Gato Colorado (en el departamento 9 de Julio), el burrito
en Alta Gracia, entre otros.
Y a esa nómina sumamos el monumento al potrillo junto a la yegua madre,
ubicado a la vera de la autopista en Coronel Vidal (partido de Mar
Chiquita), 60 km al norte de Mar del Plata, que testimonia la
importancia que adquirió la Fiesta Nacional del Potrillo ya que a fines
de febrero pasado se efectuó en su 32ª. edición ininterrumpidamente y
cuyo programa anual se extiende durante una semana con espectáculos
folklóricos, desfiles ecuestres, jineteadas y exposiciones varias.
En diálogo con un funcionario municipal de Coronel Vidal acerca del
origen de esa fiesta y su expresión plasmada en una escultura, nos
manifestó que "en 1978 aquí se tuvo la feliz idea de organizar una
celebración que revalorizara a ese simpático animalito que es nuestro
querido potrillo, dada la relevancia que adquirió en esta zona ganadera
la cría de distintas razas equinas".
Si en Coronel Vidal hace más de tres décadas que se exalta al potrillo,
resulta inadmisible que aquí se desprecie a la tan valorada vaca
holandesa negándole la ubicación de su monumento en un lugar público de
nuestra ciudad.
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02-05-2010

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