JOSE LUIS RAOTA
"La muestra me acercó a varias ciudades"
Se trata de "Herencias" de Pedro Luis Raota en el Museo de la
Fotografía. Permanece hasta el 9 de mayo.
Por Ana Rosillo. - La palabra "Fotografía" se utilizó por primera vez
en 1839, deriva del griego foto (luz) y grafos (escritura) y significa
el arte de escribir o pintar con luz. Toda fotografía implica una
mirada, que condiciona o establece una lectura y autoriza una
intervención sobre "lo real", no sólo reflejándolo sino también y
porqué no creando realidad.
La fotografía ofrece una vasta historia que la condiciona, la forma y
le otorga sentido, no lejos de quienes de ella hicieron "historia"
surge un nombre capital, el de Pedro Luis Raota, quien nació el 26 de
abril de 1934 y fue catalogado como uno de los máximos exponentes de la
fotografía americana y quien más premios ha recibido. Para presentar la
muestra "Herencias" de su autoría visitó nuestra ciudad su hijo, José
Luis, quien también es muy reconocido en el arte fotográfico y que
después de un largo camino de profesión realiza entre múltiples tareas
las tapas de la conocida revista "Cardón".
En esta oportunidad la muestra que llega de la mano de Cardón Rafaela,
se puede visitar de martes a viernes entre las 8 y las 12, de 15:30 a
19 y los domingos de 18 a 20:30 horas en el Museo de la Fotografía,
ubicado en Sarmiento 530. Permanece abierta al público hasta el 9 de
mayo, ofreciendo una valiosa oportunidad para rescatar nuestros valores
y costumbres y reforzar nuestro vínculo con "lo propio" y con aquellas
"cosas nuestras", que forman nuestra identidad.
Desde Rafaela en el Parra Hotel & Suites y entre recuerdos de su
infancia recordó José Luis allá por la década del 70 "cuando venía del
colegio, lo primero que hacía era ayudar a mi padre a hacer las
cubetas", también otra de las experiencias "era analizar los cortes de
las fotografías por una cuestión de encuadre y forma". Esos momentos
infantiles estaban teñidos de emociones fuertes, esas mismas que deja
la infancia y se apoyan después en los años. Había entonces que tomar
las primeras decisiones que surgían de la mirada y que hacían de la
fotografía un ámbito placentero, íntimo y hogareño. "En ese cuarto
oscuro la relación con mi padre era completamente diferente, podía
hablar de la vida, de cuestiones técnicas, del momento justo, toda esa
magia me hizo amar la profesión", señaló José Luis y aclaró: "después,
vino el sentido de la libertad".
Junto con la formación y los viajes por Europa y Japón, se sucedieron
una serie geografías que marcaron nuevos itinerarios, impulsados por
diversos premios y otros logros. La libertad estaba acompañada de
posibilidades donde trasladarse era posible a través de una filosofía
de la mirada "documentando aquello que llama la atención y sintiendo la
necesidad de buscar situaciones para representar la vida", aportó José
Luis al momento de imprimir su sello.
Con el paso del tiempo la mirada de la obra de su padre se fue
transformando. "Pude ver la amplitud temática en su gran producción y
eso es lo que a veces admiro", apuntó José Luis como uno de los valores
y méritos para pensar en imágenes, aquellas que quedaron para
resignificarse hoy tantas veces como fuera necesario. La sorpresa en el
cuidado de las luces, la elaboración de los paisajes, la creación de
momentos, el juego de los blancos y negros, fueron elementos que
construyeron atmósferas, recortaron sensaciones e impusieron emociones.
También merece especial atención señalar la capacidad autodidacta de
Pedro que supo trascender sus propias fronteras, desde el Chaco
argentino hacia todo un mundo que abría nuevos horizontes. La
constancia marcó sus períodos, resaltó su hijo, varios temas fueron el
fermento de su obra, "el gaucho", "la maternidad" y "el entorno" como
un gran condicionante.
Cuando José Luis tenía entre 16 y 17 años gana el Primer Premio Sigma
en Japón y por un hecho fortuito en Londres pierde el pasaporte: "en
ese momento decide mi padre y me dice «¿por qué no te quedás en
Europa?»". De este modo, Suiza lo adopta como estudiante y comienza a
estudiar fotografía en un estudio, incorporar nuevas visiones e incluso
otros maestros. Con el tiempo y haciendo un análisis de su propia
carrera, José Luis argumenta que este hecho fue crucial para su
formación y que a su vez contribuyó a su futuro. Desde aquel entonces
pasaron 24 años y la pasión de continuar en este camino desde el primer
día, determinó el futuro de toda una vida signada por imágenes,
plasmadas en fotos y visualizada en colores.
A través de un amigo llega a "Cardón", mediante una campaña de modas se
fue creando un vínculo, con el tiempo surgió la idea de la revista y
luego la idea de la muestra. Gabo Nazar -el dueño de la marca que
transformó el estilo criollo en buen diseño-, compró una obra de su
padre y así se afianzó la idea de la exposición "Herencias" como parte
de su legado y germen de una mirada totalmente diferente. "El recorrido
de la muestra me dio satisfacciones y alegrías, me permitió acercarme a
distintas ciudades y diversas experiencias", sentenció el fotógrafo.
Oscar Parra, responsable de Cardón Rafaela, supo captar eso: "me dijo
«vení que la vas a pasar bien» y me encontré con un hermoso grupo de
gente, con reconocidos fotógrafos locales y la verdad que venir fue una
buena idea".
Las tapas de Cardón implican diversas ideas, conceptos y síntesis de
significados representativos, propios de nuestras tradiciones y
costumbres. Entre las provincias que José Luis destacó, apareció Salta
y sus viñedos: "encontramos algo interesante ahí, lo resolvimos con un
poncho rojo, como síntesis representativa. En Corrientes hicimos fotos
sobre los carnavales, llevamos a una chica con vestidos al medio del
río Paraná, en San Luis buscábamos telares, pero no había forma, hasta
que lo descubrimos sin luz de día, con la convicción de haberlo
encontrado". En este sentido, la búsqueda de la identidad de la
provincia es uno de los preceptos de Cardón, que se localiza después de
investigar acerca de las cosas nuestras y su acervo cultural.
José Luis pronunció las últimas palabras de la entrevista diciendo que
se sintió muy bien recibido en una ciudad que desconocía y prometió
alguna vez volver, con una muestra propia y nuevas imágenes que ya
escriben su historia entre reflejos y colores, sensaciones y matices.
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