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Panorama político
LAS DIETAS DE LOS CONCEJALES
La nota del martes pasado fue clarita. Los concejales se añadieron
1.000 pesos para el rubro gastos, con lo cual elevaron sus haberes -
digámoslo de esa manera, aun cuando se trate de dieta, que aquí va con
agregado- a 7.500 pesos mensuales, que es en realidad lo que cada
legislador cobra, más allá de especificaciones.
¿Es mucho, es poco? Sin duda se ajusta a cualquier definición, pues
quien le pone muchas horas a la tarea, se preocupa, atiende gente,
investiga, controla y colabora en resolver problemas, es apenas alguien
bien pago. En cambio si no se reúnen esas características, la paga pasa
a ser bastante generosa. Pero bueno, eso está en la responsabilidad de
cada uno y la exposición ante la gente que los ubicó en ese lugar con
su voto.
Lo cierto es que, cada vez que los concejales retocan sus ingresos,
provoca un escozor muy especial en la gente, tal como sucedió también
esta vez.
De los 9 concejales, firmaron la resolución 8 con la única excepción
del pedepista Luis Peretti, quien dispuso que esos 1.000 pesos los irá
destinando cada mes a una entidad de beneficencia de la ciudad, siendo
el Hogar "Don orione" la primera elegida. Una actitud digna por cierto,
ratificando en la práctica lo que había anticipado al no firmar la
resolución interna.
ACUEDUCTOS: UNA HISTORIA SIN FIN
A esta altura, cuando ya han pasado dos años y medio de gestión del
Gobierno de Hermes Binner, se han utilizado prácticamente todos los
justificativos habidos y por haber para ir llevando hacia adelante la
construcción de los acueductos, uno de los cuales beneficiaría a
Rafaela. Es por eso que, aun cuando siempre se insiste en "ya se van a
licitar", "se están analizando posibilidades", "todavía falta
determinar condiciones en el proyecto", "aún resta obtener
financiación", de aquí en más lo único que podrá creerse es cuando haya
hechos a la vista.
El tema de los acueductos, en realidad no es nuevo, pues durante los
gobiernos peronistas se consumieron también varios años en idas y
vueltas -bastante parecidas a las actuales-, hasta que finalmente medio
año antes de concluir su mandato -allá por agosto de 2007- Jorge Obeid
lanzó la licitación de la red de grandes acueductos.
Cuando llegó el Gobierno de Binner, entre sus primeras medidas
suspendió ese proceso para hacer un estudio que iba a ser por espacio
de 6 meses. Todo se fue extendiendo, apareciendo toda clase de
justificativos, llevándose dos años y medio de fijación de nuevos
plazos. En aquel momento había plata, hoy la Provincia está en déficit.
El Gobernador al hablar ante la apertura de sesiones ordinarias dijo
que "el tema del agua es una prioridad de esta gestión", lo cual no
encuentra respaldo en los hechos. Volvió a insistir en que se realizará
la licitación del nuevo proyecto y que "en poco tiempo" se estará en
marcha. A esta altura de los hechos, la confianza en este tipo de
promesas es muy escasa.
Por otra parte, recordemos que el plazo inicial de construcción que era
de 3 años se amplió al doble, y además se redujeron las trazas de los
acueductos. El que debía llegar hasta Tostado, pasando por Sunchales,
concluirá en Rafaela. Aunque, tal como están las cosas y las escasas
posibilidades que esta obra finalmente se haga, no importa demasiado
hasta dónde llegará finalmente el acueducto.
Y más sobre el tema, con lo que el Gobernador comentó aquí el martes al
abrir el edificio del Nodo -"inaugurar" se hubiese aplicado mucho mejor
si se hubiese construido aquel fastuoso proyecto presentado en una
espectacular maqueta, que no fue más que eso-, quedó la impresión que
de los acueductos podemos irnos despidiendo, pues estos cuatro años se
están yendo en dilaciones. Al hablar que pronto se hará otra planta de
ósmosis inversa, es como decir que nos vayamos consolando.
De paso, el Nodo tiene en este comienzo a dos rafaelinos en el personal
-de un total de cuatro-, uno de ellos la coordinadora Natalia Enrico;
el otro, el demoprogresista Alejandro Zeballos, que estaba trabajando
con la diputada De Micheli.
¿Por qué no estuvieron los concejales peronistas en el acto? Simple, no
fueron invitados. Sólo se recibió un correo electrónico, invitándolos a
la apertura del curso sobre gas. Seguramente, un malentendido, pero
después de lo que pasó en Porteña, ya nadie se atreve a ir a un acto
sin invitación.
¿Y EL HOSPITAL?
Con esta promesa ocurre otro tanto. Cuando desde este Diario habíamos
dicho que en Susana, el ministro de Salud Miguel Cappiello había dado
por implícitamente postergada la posibilidad de un nuevo Hospital para
Rafaela, nos cayeron desmentidas surtidas, incluso del propio ministro,
aun cuando una grabación del programa de Gerardo Zanoni avalaba lo
informado por escrito, ya que efectivamente, había deslizado que aquí
se volcarían más recursos para seguir mejorando el "Jaime Ferré".
Con posterioridad, y en cuanta ocasión tuvo este Diario, se le preguntó
al ministro de Obras, Hugo Storero, por esta obra diluida en promesas,
siempre sostuvo -la última vez hace poquito tiempo en Lehmann- que
"sólo faltaba el terreno", tratando de compartir responsabilidades con
el Municipio por la tardanza.
En ese mismo discurso de Binner del sábado en la Legislatura, al hablar
de salud, repasó lo realizado y lo proyectado, sin mención alguna al
nuevo Hospital en nuestra ciudad. Todo indica, que la idea lanzada con
bombos y platillos está más cerca del archivo que de su concreción.
LOS ELOGIOS DE OESQUER
En cierta medida, el secretario local cegetista Roberto Oesquer,
durante su discurso en festejo del 1 de mayo -día de los trabajadores-
dejó claro la extensión que tiene el respaldo hacia el Gobierno
nacional por parte de la CGT, que al máximo nivel enarbola Hugo Moyano.
Es que en esa ocasión, el gremialista elogió con entusiasmo el
comportamiento que tuvo el Gobierno de los Kirchner sosteniendo el
trabajo durante la última crisis, siendo los Repro uno de los
instrumentos, que aquí en Rafaela fueron distribuidos en la cantidad de
3.000, recibiendo casi 2.000 de ellos los metalúrgicos, el sector de
Oesquer.
Pero además, los elogios no quedaron sólo ahí, pues también fueron para
el Gobierno socialista de Binner, que en todo momento estuvo al lado de
los trabajadores.
Comparó lo sucedido ahora con anteriores crisis, en que el costo
siempre recayó exclusivamente sobre los trabajadores, pero ahora en
cambio fue repartido.
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