La taba y las carreras cuadreras
(Por Blanca Stoffel, miembro del Centro de Estudios e Investigaciones
Históricas Especial para "LA OPINIÏN"). - La taba es el hueso astrágalo
de la pata del animal, vaca u oveja, que se usaba para jugar a cara o
cruz ya que se la arrojaba al aire y a cierta distancia, para que
quedara con una u otra cara hacia arriba.
Su uso es antiquísimo pues se sabe que la usaban los griegos, era
conocido el juego en toda Europa, y fueron los españoles los que la
trajeron a la Argentina.
En nuestros campos fue un entretenimiento habitual, que reunía a gente
de todos los alrededores, y se hacían apuestas. Como el hueso tiene dos
caras: una cóncava llamada cara o suerte, que si cae hacia arriba el
que la ha arrojado gana. El lado opuesto se llama culo y con él hacia
arriba, pierde. Los espectadores apuestan a favor del que tira y
también apuestan a que el hueso caiga de uno u otro lado.
Para que no se resienta por el uso suelen calzar la taba con
planchuelas de metal.
Los tramposos -que también los hay en este juego- colocan más peso en
una de las caras de modo que él la haga caer sobre la otra. A esta se
la llama taba tramposa.
También hay diversas formas de tirarla: vuelta, vuelta y nada, de dos
vueltas, roldana (que da muchas vueltas en el aire).
Muchos la consideran como un talismán y la llevan consigo y si es de
pata de zorro mejor.1
Debido a las apuestas que originaba el juego, fue prohibido y considerado como juego de azar. De allí que la fotografía que ilustra esta
foto, haya sido titulada "Violando las leyes", pues quien arroja la
taba es Calesancio J.Stoffel, que en ese momento se desempeñaba como
Jefe de Policía del Dpto. Castellanos y fue tomada en 1939, en una
reunión de amigos, en el campo. En la imagen al lado de Calesancio
Stoffel está don Luis Tettamanti.
Hasta Martín Fierro se ocupó de la taba en estas estrofas: "Carcaba
bien una taba/ porque la sé manejar;/ no era manco en el billar/ y por
fin de lo que explico/ dicho que hasta con pichico/ era capaz de
jugar". Otro de los entretenimientos de la gente del campo eran las
carreras de caballos conocidas vulgarmente como Carreras Cuadreras.
Cuadreras viene de cuadra, que es la cuadragésima parte de 1 legua. En
la época vieja de la Patria las primeras carreras se median sobre
terrenos señaladas las distancias por cuadras.
Eran de corto alcance -como es natural- ya que las improvisaban los
propios vecinos en las zonas rurales buscando hallar en esta diversión
un entretenimiento lógico en aquellos días lejanos. No sabemos cuándo
se iniciaron estas carreras. Sí, hay un hecho extraordinario, cuando en
1910, al celebrarse el Centenario de la Patria, un caballo llamado
Tunante de don Artemio Rivas ganó las 39 carreras cuadreras del partido
de 25 de mayo en la provincial de Buenos Aires.
Don Félix de Azara comentaba "que las gentes de la época eran
apasionadísimas por las carreras de caballos en pelo". El criollo
corría siempre en pelo, a lo mejor porque se sentía más libre y seguro
que sentado sobre un apero, ya fuera para correr con las boleadoras
detrás de un avestruz o para voltear un venado.
La distancia se daba en cuadras y se disputaban en línea recta, a lo
largo del camino. Las carreras de gran aliento tenían un recorrido de
5.000 metros, o sea 1 legua. También se hacían carreras de resistencia
en las que los jinetes debían recorrer cuarenta cuadras o 1 legua.
Las carreras cuadreras en mochila eran aquellas en las que participaban
más de dos corredores. Al costillar era un tipo de carreras en que a
los dos jinetes rivales les estaba permitido recurrir a toda suerte de
maniobras y ardides para impedir que el adversario lo aventajara,
pudiendo hasta calzar con su pie el caballo del contrario, pechando y
pateando. Lo único que estaba vedado era poner las manos sobre el
jinete rival para hacerle perder el equilibrio. Como se corría en pelo
tales carreras eran un verdadero concurso de equitación pues era
necesario ser tan diestro como corajudo.2
Eran todos, jinetes y público de la zona; los asistentes generalmente,
no pasaban de las cien personas; la caballada que participaba era de la
localidad y de poca calidad; por supuesto los participantes podían
anotarse libremente pero el rédito económico no siempre daba buen
resultado.
En muchos casos, después de la carrera se organizaba un baile
campestre, acompañado por guitarras que interpretaban música criolla
con lo cual entraban las mujeres a participar en cierto modo de la
fiesta.
Recuerdo haber presenciado una de estas carreras cuando en el tiempo de
vacaciones escolares pasábamos dos meses en la chacra de mis padres:
donde hoy está el Parque Industrial. Para ello, habían elegido un
cuadrado ubicado enfrente y del otro lado del camino de nuestra
propiedad. Se trataba de un amplio terreno -sin árboles- en el cual se
habían señalizado las distancias de la carrera y en ella participaron
los vecinos y también la peonada de los alrededores.
La taba y las carreras cuadreras fueron durante muchos años el único
entretenimiento y juego de la gente que vivía en nuestros campos, que
disfrutaba de ellos los domingos por la tarde 3 o los días feriados.
FUENTES
1 Santillán Diego Abad de Gran Enciclopedia Argentina, Buenos Aires
Ediar 1956.
Quesada, Julio AS, Carreras Cuadreras. Buenos Aires, Ferrari Hnos. Pág. 7.
2 La Razón 6-I 1979. Se conocen nuevos detalles de las carreras
cuadreras en la provincia de Buenos Aires.
3 Saenz Justo Equitación gaucha en la pampa y mesopotamia. Buenos Aires
Imp. Coni 1940, Pág. 97.
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10-05-2010

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