Nueva Ley de Medios, logro popular
Sr. Director:
Me permito en estas líneas ampliar, redundar, concordar y también
discernir acerca de lo que en este mismo espacio se ha tratado con
respecto a lo que concierne a los medios de prensa y su relación con la
esperada nueva ley de medios de comunicación audiovisual en nuestro
país.
Lo hago desde la óptica de quien transcurre sus días en la tarea de
comunicar y difundir información desde un pequeño medio de la zona y
por lo tanto viviendo también "desde adentro" la situación mediática y
cultural actual.
Resalto lo de mediática y cultural porque justamente es a donde la Ley
de medios audiovisuales de la democracia apunta (y pregunto, sin
ofender, ¿saben del contenido de la Ley de Servicios de Comunicación
Audiovisual?). La mentada ley busca la instalación de un nuevo
paradigma de transmisión de contenidos, a revalorizar, dignificar y
reconocer el trabajo social, el verdadero, el del servicio, que brindan
centenares de radios y unos pocos canales de TV a lo largo y ancho del
país. Esos medios que se ocupan de los chicos que a veces no pueden ir
a la escuela, de que les falta alimento, o contención emotiva, o que
organizan actividades artísticas barriales, actuando en facetas que
creo deberían ser un rol asumido por los gobiernos, y que se ocupan de
los temas que atañen a la vida de su comunidad y no de lo que ocurre en
las grandes urbes tan lejanas como "el país" que venden los grandes
medios.
Ahora quiero referirme a la sistemática oposición por parte de los
grupos corporativos que manejan medios de difusión, que sostienen que
el contenido de la Nueva Ley de Medios no fue consensuado.
En esta reglamentación ha trabajado mucha gente. Profesionales de la
comunicación, representantes de medios comerciales, comunitarios,
organizaciones sociales, sindicatos, partidos políticos. Sería largo
enumerar a todos los que participaron del armado de la nueva ley,
presentada a instancia de la Presidencia de la Nación, pero con más de
200 modificaciones en su contenido, a instancias de las más de 300
organizaciones sociales que desde 2004 forman parte de la Coalición por
una Radiodifusión Democrática, en una lucha popular iniciada allá por
1983. Hasta aquí, en nuestra zona, en Rafaela, se charló y se debatió
previamente la nueva ley. Si esto no es pluralidad, realmente no sé de
qué estamos hablando.
Aquí y ahora estamos viviendo un momento de cambio en el modo de
transmitir los contenidos, y no me refiero al soporte tecnológico, sino
a la posibilidad de que más medios, pequeños, comunitarios, barriales,
sin la parafernalia y pomposidad de las grandes empresas que con
justeza se los puede tildar de "monopólicos" (la palabra se ajusta a la
realidad), estén en un plano de igualdad legal. Ahora, ¿a qué me
refiero? A la posibilidad de obtener licencias por mérito a los
contenidos que difunde (programación local, servicio comunitario), por
el grado de actividad comercial del medio (aquí no podemos poner en un
mismo nivel a una "empresa corporativa" junto a una radio FM de un
pueblo pequeño como sucedía hasta ahora en las normativas que
reglamentaban la radiodifusión en nuestro país) y también para difundir
las actividades de grupos que no tienen como fin el comerciar al
utilizar un medio de comunicación.
Por eso se notan las diferencias, no nos engañemos, acá hay otro país,
un tanto oculto por quienes concentran las mayorías a través de la
mayoría en los medios, manipulando, distorsionando y haciéndonos ver
sólo las sombras de una realidad que sin lugar a dudas es otra.
El Gobierno nacional vigente ha dado lugar al pedido de "miles" de
personas involucradas en pos de poder hacer uso de eso que denominamos
"libre expresión", pero para poder tener libre expresión debemos tener
el uso de los medios. Es una ecuación sencilla. Si hay gente que no le
gusta el color del pelo de la Presidenta o su estrategia en el manejo
de la economía, eso no lo discuto, sí defiendo la aplicación de la
Nueva Ley para los medios de difusión, eso sí, y con convicción.
No mezclemos, no faltemos el respeto a las personas e instituciones que
han dado mucho de sí para lograr una sociedad más equilibrada, en este
caso desde lo comunicacional. Porque cada vez que escucho o leo que
alguien "tiene miedo por lo que pueda suceder si opina contra la nueva
ley", siento que se nos está faltando, y mucho, el respeto a quienes
venimos sosteniendo este cambio de concepción, de que la "Comunicación"
no debe ser considerada como una mercancía más, y que defendemos la
expresión libre con inclusión social, comunicación como derecho humano,
más allá del gobierno que esté de turno.
Si dejamos que el libre comercio siga dominando el espectro de la
radiodifusión no veremos más que dominio del sector más fuerte en lo
económico, y la palabra igualdad estará cada día más vacía de su
significado.
Por todo esto: la nueva ley debe aplicarse ya. Justicia e igualdad.
Luis R. Castillo
DNI 25.110.302
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12-05-2010

Respeto por las palabras

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