VAMOS AL CINE...
Furia de titanes: (EE.UU./2010).
Dirección: Louis Leterrier.
Intérpretes: Sam Worthington, Liam Neeson, Ralph Fiennes, Mads
Mikkelsen y otros.
Duración: 105 minutos.
(Por Ricardo D. Turrisi). - Los relatos mitológicos siempre tienen su
atractivo en el renovado interés por desentrañar lo que sucede cuando
los dioses se enfrentan, o, como en este caso, cuando los simples
mortales los afrentan. En este último caso, la osadía de los humanos
será castigada con la consabida furia a que refiere el título.
No deja de sorprender el viaje del semidios Perseo (Sam Worthington, el
mismo de "Avatar" y de "Terminator: la Salvación") para rescatar la
ciudad maldita de Argos que sufrió el castigo de Zeus y del resto del
Olimpo, viaje que se convertirá en una verdadera odisea -valga la
paradoja- al tener que enfrentar riesgos tan disímiles como la temible
Medusa o el colosal Kraken (este último injertado de la mitología
escandinava).
Los efectos especiales se llevan las palmas de esta realización que
batió los récords de recaudación en sus primeras semanas de estreno
mundial, apoyada por una eficaz campaña publicitaria, lo que permitirá
tener dos secuelas en breve tiempo. Es este un verdadero viaje
guerrero, con una sucesión de criaturas monstruosas que confrontan con
Perseo y los pocos que lo siguen pese a los malos vaticinios. La
mitología helénica se ha bastado por sí sola para cautivar generación
tras generación a toda la humanidad, y ahora lo logra más acabadamente
a través de los efectos especiales, cada vez más increíbles por su
perfección.
Están todos bien: (EE.UU./2009).
Dirección y Guión: Kirk Jones.
Intérpretes: Robert De Niro, Kate Beckinsdale, Drew Barrymore, Sam
Rockwell y otros.
Duración: 100 minutos.
La actual corriente hollywoodense marca que es menester retornar a las
fuentes, a los orígenes, realizando remakes de filmes de conocido
éxito, reciclándolos, sin pensar que ello atente contra la
originalidad. El gran Giuseppe Tornatore filmó en el año 1990 la
recordada "Stanno tutti bene" con aquel vital y entrañable jubilado
siciliano -Marcello Mastroianni- que emprendía una travesía para
reencontrarse con sus hijos dispersos por toda Italia.
En este caso, Robert De Niro encarna al típico norteamericano de los
suburbios que acaba de enviudar y su salud está resquebrajada por los
materiales que inhaló durante largos años de trabajo. Qué mejor
entonces que caerles por sorpresa, lo cual no siempre será del agrado
de los hijos, distanciados desde hace años. Su viaje no será fácil, ya
que ninguno de sus cuatro hijos vive de la forma que él supone, y su
inesperada llegada los hará inventarse realidades -u ocultarlas- para
dejarlo ir tranquilo en la ignorancia de que "están todos bien" cuando
tal vez no sea tan así.
En pocas líneas: todos tratarán de sacárselo de arriba lo antes
posible. Es inevitable no recordar esa publicidad televisiva en la que
una espectadora llora mientras se escucha un texto que censura lo que
se ve y que deja como mensaje que se necesitan menos críticos de cine y
más sentimientos. Este filme que nos ocupa hará llorar a cualquier
padre con difíciles relaciones con sus hijos y sobre el final será
imposible no sacar pañuelos y pensar en la propia situación familiar de
cada espectador. Un filme con una sensibilidad que llega sin atenuantes
y en forma directa al corazón del espectador. No diga que no le
avisé...
ricardoturrisi@arnet.com.ar
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15-05-2010

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