El miedo y la libertad de prensa
Sr. Director:
Se me hace indispensable hacerle llegar a Ud, y por su intermedio a los
dueños del diario, mis más sinceras felicitaciones por la actitud
tomada en cuanto a la publicación de todas las notas enviadas por
diferentes ciudadanos rafaelinos en referencia a la Ley de Medios. No
tendrían que hacerlo, porque en una democracia debería ser moneda
corriente encontrar hechos como estos en todos los periódicos; pero no
es así. Uds. podrían omitir algunos de estos envíos o al tema mismo, y
estarían en su derecho. Sería tonto negar que tratándose de una
empresa, LA OPINION tenga sus propios compromisos económicos, políticos
e ideológicos. De la lectura de sus editoriales, basta para saber cuál
es el posicionamiento del diario en lo que hace a las medidas de los
Gobiernos municipal, provincial y nacional; u otras instituciones o
personas. Muchas veces no concuerdo en nada con lo dicho, pero la
mesura, la racionalidad de los argumentos, y sobre todo la falta de
amarillismo, generaron mi respeto. La pasión, como personas que son, no
debe estar ausente en ninguno de Ustedes. Sin embargo, la capacidad de
equilibrio y responsabilidad social, hacen que la cantidad de adjetivos
calificativos (o descalificativos) no sobrepasen a los sustantivos o a
los argumentos sustanciales e inteligentes.
Y esto requiere por parte de aquellos que queremos participar y
elegimos su medio, la misma capacidad. Oponerme no quiere decir todo
que "no" y a decir que todo está mal, porque lo dijo o lo hizo "el
otro". Y si lo hago, tengo que estar obligado a dar razones sobre el
tema en discusión, con lo cual las discrepancias posibles se transforman en un "aporte". El odio, emoción primaria, sólo nos lleva a adjetivos extremistas, cuando no, a justificar intereses o actos personales
reñidos con la democracia o con los "valores" que últimamente citamos
con suma facilidad.
Se ve, Sr. Director, que en este diario de Rafaela "no tienen miedo",
porque no debe haber motivos para tenerlo. No lo inventan ni lo
declaman. No dudo de la existencia de presiones de todos los colores,
puesto que todas las personas las tenemos en nuestro accionar, por lo
que entendemos "vivir con los otros" en una Argentina cada vez más
justa.
Sus periodistas, tampoco parecen "tener miedo". Nadie vino a detenerlos
o secuestrarlos por sus notas. Supongo que el máximo temor que un
periodista puede tener en esta democracia, es a sentir que no concuerda
con la ideología editorial y seguir "trabajando" por miedo a no
conseguir otro trabajo. Siempre la tranquilidad de conciencia trae
aparejado algún costo a pagar. Pero de eso se trata la "ética profesional".
¿Qué habrán sentido los 112 periodistas desaparecidos durante la última
dictadura, al momento de ser secuestrados, torturados y asesinados?
¿Cuál habrá sido el miedo de Rodolfo Walsh, Eduardo Sajón, Juan Miguel
Stragno, Elías Seman, Rafael Perrota, y tantos otros, al momento de su
"desaparición forzada"? Ojalá estuviesen vivos como para contarnos algo
sobre el miedo y el compromiso.
Finalmente, y reitero, festejo el número creciente de cartas de
lectores que día a día salen publicadas sobre la Ley de Medios, y el
debate que se va generando. Ojalá aumente, porque eso sería índice de
que la participación ciudadana retoma la presencia, señalando que la
confianza en las instituciones y en la política es posible.
Dr. Jorge Fainblum
DNI N° 4.516.071
ainblumpsi@arnet.com
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18-05-2010

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