En busca de... Oscar del Priore, comunicador y docente
Desde aquella esquinita sombría...
Nació en Buenos Aires. Es locutor profesional, se destaca su trabajo en
radios y escenarios como especialista en tango, pertenece a la emisora FM
2x4, pero fue una calesita que conoció de niño la que le ofreció los primeros
acordes de un tango para toda la vida. En esta charla con LA PALABRA nos
cuenta su historia.
LP - Sus inicios en el periodismo.
O.D. - Más que periodista soy hombre de tango, abarcando el tema en muchas facetas: periodismo, locución, literatura, docencia, poesía, investigación. Mis comienzos con el tango fueron ganando el premio de preguntas y respuestas auspiciado por Odol en 1960.
En 1964 ya estaba trabajando en Radio Municipal con mis audiciones de tango, dando conferencias, y escribiendo en el diario El Mundo y en la revista La Hora notas sobre el tema. Además me vinculé a las discográficas, que me encargaban textos para las contratapas de los long plays. Pero si hablamos de periodismo, creo que esas notas mencionadas fueron una avanzada en una época en la que no se escribía mucho sobre tango en los medios de difusión. El estar en el diario El Mundo me permitió conocer a mucha gente que yo admiraba, como el poeta Raúl González Tuñón, que allí trabajaba como periodista.
LP - El tango como un factor convocante.
O.D. - Siempre estuve vinculado al tango, fue mi único trabajo, aunque en distintas facetas, como dije. Es una rara vocación, pero, como dijo Manuel Romero en una memorable película, para mí "La vida es un tango". El tango me llamó desde niño y a él acudí. Me ha dado mucho, como creo que yo le he dado todo lo que pude. Sin embargo, además del tango, soy aficionado a muchos géneros musicales que me atraen, como la música de concierto, amo a Bach, Mozart y Chopin, y me deleita la música para piano. Tanto, que alguna vez, hace muchos años, estudié algo ese instrumento y a veces me siento e intento tocar algo.
LP - El momento de dedicarle tiempo a la difusión.
O.D. - Soy un difusor del tango, claro, pero mi preocupación cuando trabajo en radio, es hacer la audición que me gustaría escuchar, eludiendo lo demasiado remanido. Eso no significa que desprecio a los clásicos, al contrario. Pero estimo necesario brindar cosas que no se escuchan fácilmente, que no son demasiado frecuentes. Deseo brindar información, novedades, grabaciones de archivo, notas didácticas, y, por supuesto, los clásicos que la gente aprecia y solicita permanentemente.
LP - La investigación minuciosa.
O.D. - Tal vez soy demasiado minucioso en la investigación, por ello tardo bastante en realizar una obra, me cuesta estar conforme con ella. Soy el terror de las editoriales, siempre quiero más tiempo, siempre creo que me falta algo todavía. No creo que vaya a cambiar ahora. En la radio es diferente, si hablamos de programas en vivo. O en un escenario. Allí no hay posibilidad de volver atrás, y tal vez sea eso lo que me da mucho placer trabajar en esos medios.
LP - La obra recopilada.
O.D. - Soy un recopilador eterno. Guardo, clasifico, ordeno, tal vez en exceso cosas entre las cuales seguramente habrá muchas que no usaré. Creo tener la colección de discos más grande en el tema del tango. O una de las mayores. Pero no soy un coleccionista en el sentido habitual. No guardo por guardar, o por completar el álbum. Lo hago en función de mi trabajo, siempre estoy utilizando mi archivo. No tengo, sin embargo, el perfil del coleccionista que junta por el placer de reunir objetos. Mi archivo es un elemento de trabajo, y de placer, por supuesto.
LP - El libro editado.
O.D. - El libro "Cien tangos fundamentales", que hicimos hace una década, es uno de los que más me satisfizo. Estoy muy conforme con él. Surgió por idea de Guillermo Saavedra, que trabajaba entonces en producción en la editorial Aguilar y fue él quien nos propuso a Irene Amuchástegui y a mí realizarlo. Trabajamos con mucho placer y lo considero una obra importante. Fue muy emocionante hacerlo, realmente lo disfrutamos mucho, y además fue para nosotros un motivo de orgullo que la editorial se interesara nuevamente en él al proponernos una reedición del mismo.
LP - La necesidad de seguir en el mismo camino y la compañía en el trabajo periodístico.
O.D. - Siempre quisimos volver a escribir juntos, siempre nos hemos llevado muy bien, aunque recién ahora tenemos la posibilidad de volver a hacerlo. Con Irene nos conocíamos de tiempo atrás y siempre hubo buena onda entre nosotros. Ella me buscó una vez para hacerme un reportaje, así nos conocimos, ella como periodista y yo como entrevistado. Tiempo después, al crearse la Universidad del Tango, de la que fui rector y fundador, ella se inscribió y realizó los cursos, y tuve la suerte de tenerla entre mis alumnos. Además de "Cien tangos", hemos trabajado juntos en varios emprendimientos, como una serie de libros de tango que publicó Clarín hace unos años, y actualmente estamos trabajando en una serie de fascículos sobre Carlos Gardel para el mismo diario, y hemos terminado un libro para Aguilar, próximo a aparecer, titulado "A mí se me hace cuento", en el que reunimos anécdotas reales de tango, pero con algo de fantasía, relatándolas como cuentos. Creo que salió algo muy original y que nos ha satisfecho mucho.
LP - Otra vez el mismo libro.
O.D. - Cuando la editorial nos informó que deseaba reeditar "Cien tangos", nos alegramos mucho, y lo tomamos casi como si comenzáramos de nuevo. Leímos todo nuevamente, y si se comparan ambas ediciones se advertirán algunos cambios. No son muchos, tal vez muy sutiles, pero para nosotros fue importante rehacerlo. Ahora, después de diez años volver a hacer un nuevo libro juntos es un desafío que lo hemos tomado con mucha responsabilidad, y a la vez disfrutando el placer que nos da el escribir sobre el tema en colaboración. También, para la misma editorial hemos escrito individualmente otros dos libros, sobre dos grandes cantantes: Irene publicó "Agustín Magaldi, la biografía", inevitable obra para quienes busquen información sobre ese artista, y yo una obra sobre el máximo tanguero: "Yo Gardel", que consiste en una recopilación ordenada por temas de reportajes realizados al Zorzal Criollo.
LP - Su aporte desde los medios orales.
O.D. - Mi trabajo en radio fue mi vida. Pertenezco a una familia vinculada a la radio, mi tío Salvador ya conducía programas al final de los años veinte, mi papá fue locutor y yo también, aunque en mi caso, especializándome luego en el tango. Desde hace cincuenta años que estoy trabajando en radio, primero con algunas colaboraciones, y decididamente a partir de 1964 con mis propias audiciones. He participado en distintas emisoras de Buenos Aires con mis programas, y además he integrado los elencos de los que conducían populares locutores como Héctor Larrea, Fernando Bravo o Cacho Fontana, entre otros.
Me siento un hombre de radio, y aunque he escrito mucho, se me ocurre que mis mejores aportes fueron en la radio. Claro que la labor radial se pierde apenas se emite, y lo que se escribe queda guardado para siempre, por eso es lo que perdura, lo que se escribe o lo que se graba, mientras que lo que uno hace en radio generalmente queda en el recuerdo.
LP - El análisis de la actualidad y la promoción del tango.
O.D. - El tango vive un momento de resurgimiento, pero dista mucho de haber alcanzado la vigencia de sus épocas de mayor esplendor. Si bien hay hoy artistas de calidad y surgen permanentemente otros, no hay quienes logran la repercusión popular, la convocatoria de los que brillaban en otras épocas, aquellos que llenaban los clubes en los bailes y acercaban multitudes a sus presentaciones, y que compraban sus grabaciones masivamente. Hoy los tanguistas no tienen esa suerte, aunque afortunadamente muchos de ellos viajan mucho al extranjero, donde se ha despertado una avidez por el tango. Si bien ahora es más fácil grabar discos, ya que la tecnología actual no hace necesarios los grandes estudios de antaño ni la costosa metodología de impresión, las placas que más se siguen vendiendo son las viejas versiones de las grandes orquestas de antaño. Las milongas son un grato fenómeno, con la concurrencia de gente joven, pero, aunque auspicioso, el baile del tango se realiza también con la vieja música de artistas desaparecidos hace mucho tiempo, y esas grabaciones están muy acotadas. Hay una gran cantidad de obras que se repiten hasta el cansancio en todas las milongas porteñas. Y los éxitos nuevos brillan por su ausencia, se siguen escuchando y bailando los clásicos grabados mucho tiempo atrás. Nunca como ahora el tango se ha transformado en un tema de estudio, nunca se ha escrito tanto sobre él. Además, hay una Academia Nacional del Tango, hubo una Universidad propiciando su estudio. Todo esto pareciera demostrar que el tango se va transformando en letra muerta. Ojalá no sea así.
LP - Los riesgos de la sobre exposición en las ofertas culturales y el turismo que manda y condiciona.
O.D. - Que el turismo condiciona al tango no es ningún secreto, yo he visto ese proceso trabajando en la noche porteña. Antes los artistas subían a un escenario y tocaban lo que querían, era una sucesión de pequeños recitales de diversas figuras. Hoy cada vez interesa menos quién está en escena. Para el turismo valen las obras. Es así que los grandes locales de la noche de Buenos Aires programan sus espectáculos y hay varios tangos que son infaltables, no importa su intérprete. Además, el condicionamiento de las empresas turísticas ha hecho que lo básico de todo espectáculo tanguero sea el baile.
LP - Una anécdota del trabajo con los "Cien tangos".
O.D. - No hay anécdotas, sólo reiterar que fue un trabajo compartido. Escribíamos a veces juntos, a veces cada uno por su lado. En estos casos el que escribía planteaba un tema y se lo enviaba al otro para que lo corrigiera o terminara.
LP - Cómo y cuándo llegó el tango a su vida.
O.D. - El tango llegó a mi vida cuando niño. Escuchaba tangos en una calesita que estaba en la cuadra de mi casa. Luego, empecé a concurrir a la radio donde mi papá trabajaba, y allí se me abrió un nuevo mundo. Para mí era una fiesta ir a la radio, y allí comencé a gustar del tango al poder ver a las grandes orquestas personalmente. Nació allí mi vocación, la radio y el tango.
|
 |
 |
 |
18-05-2010

Editorial

El invitado

En busca de... Oscar del Priore, comunicador y docente

Les comentamos

Consultorio lingüístico

El buen decir

|