Frente a la impunidad
Sr. Director:
Ante la nota publicada el martes primero de junio, por este medio en la
sección de policiales, que hace referencia al asesinato de mi padre
("En 1987 mató a un rafaelino". El paso del tiempo lo dejó libre de
cargos"), me veo ante la necesidad de hacer catarsis frente a una
noticia que rememora el fragmento más triste de mi vida.
El término impunidad es muy empleado en nuestros días. Lamentablemente,
en los tiempos que transitamos, ante el clamor de justicia, encontramos
como respuesta: sólo impunidad y el sobreseimiento de los asesinos.
Esta injusticia, de la que me entero hoy, frente al crimen de mi padre,
se traduce en mí como impotencia.
Así, frente a la noticia, pasé por varios estados: primero quise
gritar, después callar y finalmente decidí -citando a Borges-
defenderme con la palabra; porque mi pasividad, dejaría a mi padre otra
vez sin defensa, al igual que aquella noche.
Ya sé que en este país no hay justicia, pero aún así, siento la
imperiosa necesidad de expresar lo que siento frente a estos hechos, ya
que todavía me queda mi libertad de expresión.
Y es así que quisiera que este y todos los asesinos que pasean por las
calles sepan que cuando matan, cegados por la violencia, dejan familias
destruidas y, como en mi caso, niños que esperarán eternamente a su
padre.
Nadie tiene derecho a arrebatar la vida de una persona y dejar de
llamarse asesino aunque hayan pasado veintitrés años.
El dolor en el alma de los que quedaron nunca va a prescribir.
Vanina A. Trindade
DNI 28.186.291
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05-06-2010

Agradecimientos y una adenda

Frente a la impunidad

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