Manos a la obra
Corresponde decir inicialmente: Gracias Sudáfrica!!! Por la mano
extendida, por el esfuerzo, por el desafío de cobijar esta cumbre de la
Copa del Mundo y la dignidad de sus servidores en todos los niveles
atendiendo las exigencias y aspiraciones de cientos de profesionales y
turistas que por estos días, le otorgan a toda esta República, especialmente a su centro neurálgico Johannesburgo, un panorama variopinto y
le permite una imagen menos dominante de la raza negra, mayoría
absoluta por estos lares.
En general sorprende a los ojos de los visitantes que por primera vez
pisan este suelo, la imponencia de sus aeropuertos y la buena red de
autopistas que vincula las ciudades más importantes y digo, sorprende,
porque para muchos llegar al sur del continente negro es como tomar
contacto con el atraso y las carencias más dolorosas y si bien, unos
pocos días recorriendo apenas una porción de su territorio no autorizan
a definiciones grandilocuentes, mejoran ostensiblemente el concepto
previo de la gran mayoría.
Es evidente que al igual que nos sucede en la Argentina y en todo el
cono Sur, la deuda interna de las políticas de Gobierno es enorme y
supera largamente las muestras de progreso y la necesidad de inserción
internacional.
En Sudáfrica falta mucho más que lo desarrollado.
La desigualdad entre la mayoría negra, generalmente en actividades de
servicios y ese menos de un 20% de blancos que ostentan un nivel de
vida y de acumulación de bienes materiales e intelectuales (las grandes
universidades en Pretoria contienen de manera abrumadora a descendientes de holandeses e ingleses que distribuyeron desde hace más de dos
siglos sus parámetros de educación e idiosincrasia), ofende y provoca
un rechazo que rompe los ojos.
Esto también es Sudáfrica.
Claro que utilizando el imprescindible equilibrio para las primeras
evaluaciones desde esta tierra, es justo marcar que más allá de las
diversidades y contrastes, si el visitante llega con un espíritu de
confraternidad y buen augurio, va a encontrar un país subyugante;
naturalmente, si las pretensiones y exigencias llevan a levantar el
listón y se lo parangona con las sociedades más evolucionadas en
términos de infraestructura pública y paridad social, entonces habrá
insaciedad y fastidio.
Este diario de viajero del que presume este trabajo, deja constancia
que la FIFA no se equivocó cuando ratificó la oportunidad para este
continente en su extremo Sur, lo marco antes de la apertura, deseoso de
no tener que corregirme la plana y levantar imaginariamente la copa
tras una victoria apabullante de Sudáfrica como anfitrión del evento
más colosal que se reedita cada cuatro años.
ENTRE LOS AZAHARES DEL JACARANDA
Así se presenta Pretoria, la capital administrativa de este país con un
agregado más que atractivo, es el pago chico de Nelson Mandela que a
sus 91 años, sigue arengando desde las actividades masivas a la unidad
y la deposición de aquellos odios que humillaron a los habitantes
sudafricanos por la segregación de razas y pusieron al borde de la
extinción a toda una sociedad. Todos aquellos que vieron el film
Invictus (lo recomendamos con fervor), saben que aquella gesta revolucionaria del Premio Nóbel de La Paz, surtió efectos de los cuales
todavía no se tiene una real dimensión pese a que parezca hoy todavía
insuficiente.
Nelson Mandela es prenda de unidad nacional y ya en el ocaso de su
vida, continúa predicando con gesto; ahora prometió que el viernes
estará en los actos que prolongarán el primer juego del mundial entre
los Bafana Bafana y el combinado mexicano en el esplendoroso estadio
Soccer City en las inmediaciones de Soweto al sur de Johannesburgo.
Pero volvamos a los perfumes del Jacarandá de Pretoria toda una
curiosidad ya que estos árboles tan representativos de nuestra región,
fueron traídos desde Brasil a fines del siglo XIX y hoy es el apelativo
de una ciudad que tiene sectores que nos recuerdan a Mendoza o San Juan
por la forestación y extensión de sus bulevares con pinceladas de
Posadas por sus ondulaciones y su tierra colorada.
Aquí la exclusiva Universidad de Pretoria, además de su centro de
estudios, ha construido un campus de extensión gigantesca y en un
rincón de ese territorio la delegación Argentina, propiciada por la
embajada, les abrió las puertas a los periodistas y a los residentes de
nuestro país para acercarse algo más al equipo y comenzar a entretejer
una química que puede ser de gran soporte afectivo.
Casi cuatro mil espectadores gozaron de una gran definición de Carlos
Tevez, de un golazo de Javier Pastore y los gestos sobrios pero
acentuados de Diego que recibió la mayor ovación de la tarde.
Después hubo tiempo para una conferencia de prensa donde el desborde y
los apretujones nos siguieron recordando nuestra condición de argentinos, así en el talento como en la informalidad.
Néstor Clivati
Periodista acreditado por FIFA para LA OPINION
Sudáfrica 2010
|
 |
 |
 |
08-06-2010

Hinchas rafaelinos hacen el aguante en Sudáfrica

Los Sub 17 del "9" entre los mejores 8

Torneo de ajedrez

Del Potro octavo

Triunfo de Simón Tomás y podio de René Zanatta

Manos a la obra

Su primer triunfo

Sin cuerpo médico

|