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Cartas de lectores
Dialogando sobre el Bicentenario
Sr. Director:
Tiempo atrás publiqué una carta sobre la alegría de los pueblos, donde
expresaba textualmente "... no me asombró la muchedumbre volcada en los
festejos del Bicentenario, motivada por la importancia de los espectáculos y por ese sentimiento misterioso que nace de la noción de patria,
nación o pertenencia". Ahora, después de varios días, tomándose un
tiempo que no creo merecer, el Sr. Elvio Silva afirma que, según
sostengo, no puedo entender la alegría de la gente del Bicentenario. Es
decir que interpretó lo contrario de lo que afirmé. Yo señalaba una
serie de hechos que, desde mi niñez, me mostraban que siempre anidó en
los pueblos una "bendita alegría". Y mi ignorancia (no es falsa
humildad) no la puede explicar. En buena hora esa alegría. Que no haya
que esperar 100 ó 200 años para alegrarse.
Toda mi reseña se compone de hechos reales y al decir que "siempre
existió la tristeza", porque confesé haber hecho una generalización,
resulta implícito que según mi visión de la realidad ningún gobierno a
través de los años solucionó los problemas de la gente. No sólo el
actual.
La referencia a la opinión de Bill Clinton se relativiza, si tomamos en
cuenta que la crisis mundial se originó en los llamados países del
primer mundo y nos favoreció cierto aislamiento dentro del planeta para
que dicha crisis nos afectase menos e incluso nos abriera posibilidades.
Mi intención no ha sido otra que referirme a esa alegría con la cual
los pueblos, resignadamente, afrontan la adversidad. No entro en un
debate político, seguramente largo, entre dos desconocidos que no sé si
merecen la atención de la opinión pública. Pero podemos dialogar
cordialmente si es su deseo, compartiendo un café. Mi teléfono es el
501551.
Su felicidad me lleva a respetarlo en su conformidad con este gobierno.
Por mi parte, no me conformo con tan poco.
Vicente Dómina
LE 6.284.824
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